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De la incertidumbre al cálculo personal

Las cosas pasan por algo, pero se tarda en saber en qué consiste ese algo.
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Steve Jobs, fundador de Apple, hablaba de "conectar los puntos" y explicaba que los acontecimientos que generan incertidumbre suceden en la vida de cualquier persona, y sólo adquieren su sentido cuando se contemplan en perspectiva. Ejemplos de ello son los intereses que se descubren después de haber perdido un trabajo que producía insatisfacción, un síntoma alojado en el cuerpo que desemboca cambios subjetivo,; ruptura de vínculos afectivos que nos dirigen a interrogantes que de otro modo no nos hubiésemos planteado, inestabilidad económica en el ámbito social que habitamos, donde la palabra incertidumbre fue la mención asegurada en cuanto medio de comunicación hay en Argentina.

En 1927, Werner Heisenberg presentó ante la comunidad una serie de fórmulas a las que se le dio el nombre de "principio de incertidumbre". Esta indeterminabilidad se debe a la perturbación producida por no poder calcular lo que puede suceder, y que en líneas generales es lo que sucede en la vida de cada uno. Es decir, la incertidumbre no es la incomprensión.

Las ideologías o los dogmatismos propios de la política pueden ser equiparados a la incomprensión. En efecto, si entendemos “ideología” como ocultación o racionalización de intereses especialmente cuando la racionalización es ofrecida como “la verdad” ya que la ideología no revela el vínculo de la realidad de intereses defendidos con los argumentos que se proporcionan para defenderlos.

Suena complicado, ¿no? Es cuestión de detenernos en eso que uno escribe por un lado y realizar un cálculo personal por el otro. Es la operación mencionada de conectar los puntos y poder ver así la figura completa: ¿Recuerdan que en revistas de ingenio, completar esos puntos determinaba una silueta posible? Una representación de aquello que aparentemente no era nada sino un cúmulo de trazos.

Ninguna ideología es posible si no hay previamente una especie de comprensión, o si por lo menos no se da dentro de una posibilidad de comunicación. Lo entendemos como un sentido crítico y reflexivo o respondiendo a intereses justificables. Aquí la incertidumbre es lo que da paso a lo inconcebible, a pesar que la política por definición es el arte de lo posible. Pero cuando no conectamos bien los puntos la figura final sólo puede ser un mamarracho, modo coloquial que significa que no puede ser tomado en serio.

Una muestra de arte curada por Javier Martín-Jiménez puede verse en el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA) que habla mucho acerca de la mirada positiva hacia el futuro inmediato, a través de diferentes propuestas de creadores españoles sustentada desde la crítica o la ironía, imaginando un mañana mejor que obliga a la comparación con el presente.

“Soñar con el mañana” es una selección de anhelos y utopías en la videocreación española. Piezas de videoarte que tienen conexiones entre sí, como rupturas de lo establecido, nuevas narrativas, puesta en duda de las autoridades, redefiniciones de las identidades y la necesidad de la unión de la ciudadanía. Son artistas residentes en España de diferentes generaciones con intereses compartidos. Son ocho piezas que se exponen el 13 de julio en el horario de 17 a 18.30hs. organizada con la colaboración del Centro Cultural de España en Buenos Aires. Es una actividad gratuita, sin inscripción previa y que seguramente también puede ser consultada en el sitio del MACBA.

Los artistas llevan siempre la delantera, afirma Lacan. Son los que de una manera u otra, conectan los puntos saliendo del estado de incertidumbre que sabemos que existe, pero que no nos tenemos que acostumbrar ni mucho menos naturalizar a pesar de todo.

*Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta.