Un mendocino creó una tecnología para bajar el daño de las heladas

Un mendocino creó una tecnología para bajar el daño de las heladas

Con el cambio climático han crecido las heladas en el mundo. Manfredo José Seufferheld lleva a cabo una tecnología innovadora para mitigar esta amenaza y llevar esperanza a la vitivinicultura.

Mario Simonovich

Mario Simonovich

“En la mayoría de las regiones vitivinícolas del mundo, el riesgo de heladas es muy elevado o extremo”, explica Manfredo José Seufferheld, científico mendocino que en Estados Unidos desarrolló una tecnología para mitigar el daño de las heladas en la vitivinicultura y se propone extenderlo a otros cultivos frutales.  En el siguiente video,  Seufferheld explica de qué que se trata esta solución que realiza desde FrostDefense Envirotech Inc. con base en la incubadora EntrepriceWorks, de la Universidad de Illinois, Estados Unidos.

 

 

_ ¿Cuándo empezó todo?

_ Esta tecnología tuvo sus orígenes hace unos años, cuando realicé mi doctorado en la Universidad de Colorado State. En ese momento yo estaba focalizado en la fisiología del estrés en plantas con relación a la resistencia a la desecación y a la resistencia al frío. Investigaba la conservación de recursos genéticos de germoplasmas en nitrógeno líquido de especies que no se pueden propagar por semilla y solo se pueden propagar vegetativamente, para así mantener las características varietales, como el caso de especies frutales. Sin embargo muchas de esas especies no se pueden conservar en nitrógeno líquido porque sus tejidos son sensibles a la desecación y al congelamiento a las que se ven sometidas cuando se usa este método de conservación. Y en el desarrollo de la investigación fue posible conservar yemas sensibles a la desecación y al congelamiento. Así surgió la posibilidad de aplicarlo en vides y observamos efectos muy interesantes e inesperados, como el de lograr un cierto grado de retraso de la brotación.

¿Cuál había sido la hipótesis de esa investigación?

_ El retraso de la brotación en plantas de vid a campo fue un efecto inesperado de una prueba que hicimos para ver si algo de lo que se había descubierto para la conservación de yemas invitro en nitrógeno líquido podría tener algún efecto en las plantas de vides que estaban  en el campo.

Seufferheld en la imagen, en un viñedo situado en el estado de Washington (EE. UU.).

¿En qué consiste esta tecnología y cómo han probado su eficacia?

_ La tecnología que estamos desarrollando está focalizada en la vitiviniculturaYa hemos demostrado su factibilidad técnica con pruebas de campo - durante 2018/19- y tuvimos resultados muy positivos. A partir de lo que vimos y aprendimos ahora estamos en la etapa de optimización (para poder llegar al mercado). En febrero y marzo último hemos finalizado las pruebas de campo en siete diferentes lugares de Estados Unidos. ¿En qué consiste? La tecnología que estamos optimizando se aplica en las yemas de la vid para lograr que el desarrollo del brote sea más lento y mantener la resistencia al frío de las yemas cuando aún no han brotado. Naturalmente las yemas van perdiendo resistencia al frío a medida que se acercan a la brotación. Sin embargo, a fines del invierno y principios de primavera muchas veces las vides se ven expuestas a temperaturas altas -anormales para la época; por ejemplo, viento zonda-  y es allí cuando se produce en las yemas una rápida pérdida de la resistencia al frío. Y cuando ingresan las masas de aire frío que causan las heladas, aunque las yemas aún están en dormición, muchas veces se producen daños, que más tarde se evidencian como pérdidas de rendimiento (que pueden llegar a ser muy significantes). Para maximizar la eficacia de nuestro producto, el mismo se aplica en la planta cuando la vid todavía no está en un proceso activo de crecimiento.

 

_Hemos sido seleccionados por la Fundación Nacional de Ciencias de los Estados Unidos para recibir una serie de subsidios y esta institución es la que está detrás de nosotros en toda la investigación y desarrollo.  Una de las primeras etapas fue la de probar y ver si nuestra idea y producto resultaban prácticos, si había realmente una necesidad y si los productores estaban dispuestos a aplicarlo. Esto resultó que sí, ya que el mercado está ávido de un producto que pueda realmente mitigar el problema de las heladas en la planta. Ahora estamos en la etapa de optimización del producto para llegar al mercado, que incluye la optimización de nuestras fórmulas, el proceso para la manufactura, las cadenas de comercialización, los permisos regulatorios, la terminación de patentes y otros.

También podés ver la infografía haciendo clic aquí.

 

¿Con qué obstáculos te encontraste?

_ La mayoría de las veces las cosas no salen como uno lo tiene pensado y de vez en cuando salen. Esa es la realidad de todos los investigadores en el mundo. En los últimos años aparecieron muchos productos para tratar el problema de las heladas y ninguno ha dado una respuesta confiable y consistente. Entonces, en nuestro caso, se parte desde cierta desconfianza de los productores. Pero todo cambia cuando se ven los resultados.  Por otra parte hemos tenido muchísimo apoyo de la incubadora de la Universidad de Illinois, EnterpriceWorks. Nos han brindado un apoyo incondicional en recursos humanos, emocional, de laboratorios, asesorías y en todos los aspectos que podamos necesitar. Sin el apoyo de ellos hubiese sido muy difícil llegar adonde hoy estamos y adónde queremos llegar. Y también el apoyo de muchos productores que nos han dado sus fincas, sus recursos y sus fondos para poder desarrollar esta solución.

 

Las cifras de los departamentos corresponden al año 2021.

¿Qué repercusiones tuvo tu investigación y qué mensaje le dejás a los agricultores y productores mendocinos?

_ Un productor me decía que la malla antigranizo le permite reducir el daño del granizo. Sin embargo, ante las heladas su respuesta era que “me siento totalmente impotente”. Mi deseo es desarrollar esta tecnología para darle más poder de control al agricultor. A la vez, como soy mendocino, comprendo cuántos sueños, sacrificios y esperanzas hay en cada hilera de viña. Si bien esto no va a solucionar del todo el problema de las heladas, con esta tecnología quiero brindarle una esperanza a su labor a los productores de uvas y fruticultores en general.

En cuanto a las repercusiones, se han comunicado con nosotros de varias regiones vitivinícolas del mundo expresándonos su interés en nuestra solución a las heladas de primavera. Y es porque las condiciones de las heladas están llegando a niveles catastróficos y la necesidad de tener algo para luchar contra esto es urgente. Y esta elevación de los riesgos tiene otras implicaciones, no sólo a nivel de las pérdidas, sino que además impactan en los seguros agrícolas, ya que a medida que los riesgos de heladas crecen se hace más difícil asegurar los cultivos. Esta tecnología permite bajar, muy significativamente, las incidencias y riesgos de las heladas.

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