Janis Joplin, una artista para sentir saudade

Janis Joplin, una artista para sentir saudade

El recomendador serial de MDZ comparte una mirada de la estadounidense Janis Joplin, quien tuvo una vida breve y repleta de excesos.

Diego Villanueva

Diego Villanueva

El otro día me encontré con unas fotos que nunca había visto de Janis Joplin. El primer sentimiento que tuve al verlas fue de felicidad y sorpresa. Eran unas fotos en Río de Janeiro, época de Carnaval, en Copacabana. Raras y asombrosas: ver a una americana rockera de esa época, febrero de 1970, en un país latino. En las fotos se la ve bastante feliz. He ido a Río y es difícil no pasarla bien. Igual me acordé de la frase de Vinicius que dice ¨Tristeza não tem fim, felicidade sim¨ y ver esos ojos tristes que no se disimulan ni con una buena sonrisa, me hizo querer saber más de esas fotos y de ese viaje.

Primero me puse a ver todas las fotos que son bastantes (si te divierte googleá "Janis Joplin en Copacabana") y ahí vas a encontrarte con una de las voces más importantes del blues en la playa, haciendo topless, metiéndose al agua, en pleno carnaval de Río, muchas con puchitos, otras tomando tragos, frente al hotel posando con una especie de Rey Carioca, en las escolleras, unas con pañuelo, con sombreros, con anteojos, y hasta bien al natural, casi irreconocible. En casi todas tiene una sonrisa a lo Joker. Se me viene este personaje por la oscuridad que se esconde en el fondo de esa mueca.

Janis Joplin en las playas de Copacabana.

Quise seguir averiguando. ¿Qué hacía Janis Joplin en Río de Janeiro en el carnaval? ¿Por qué ahí y en esa época? De pronto me enteré que ese viaje supuestamente lo hizo para salir un poco de la heroína que se estaba inyectando en el mejor momento de su carrera. De todo lo que se metía en el cuerpo, la heroína no se encontraba en Brasil. Así que hizo la gran Luca Prodan, pero en vez de elegir las tranquilas sierras de Córdoba, se decidió por el Festival más descontrolado de la historia. Ya es un delirio pensar que podría haber elegido algún centro de desintoxicación o algún país aburrido como Suiza.

Janis era hasta rockera para sanarse, mucho más rockera que los músicos de esa época. A Jim Morrison, por ejemplo, lo desmayó con un botellazo en la cabeza cuando la quiso agredir sexualmente. Volviendo a esta escapada, su idea era entonces dejar la heroína. El problema fue que la reemplazó sin problemas por el alcohol, el porro y todo otro tipo de drogas que le dieron. Tuvo sexo en la playa y casi va en cana.

Janis Joplin "desintoxicándose" en el Festival de Río de Janeiro.

Este viaje me hace acordar a Amy Winehouse treinta años después, cuando cantaba "me quisieron ingresar en una clínica de rehabilitación pero yo dije no no no". Ambas tenían una voz privilegiada, ambas hacían música similar y ambas sufrieron demasiado y se castigaron tanto que coincidieron hasta en entrar en el club de los 27, una edad muy joven para morir que va muy fiel al mito de "vive rápido, muere joven y deja un cadáver bonito".

Volviendo a Río de Janeiro: una vez que vas, siempre se vuelve. Me puso triste saber que no volvió, ya que a los meses de este viaje murió de sobredosis. Dos semanas devastadoras para la época ya que Hendrix también cayó de sobredosis a la misma edad, con pocos días de diferencia. A partir de estos casos me imagino que la generación de la década de los años 60 empezó a ver las nubes que asomaban detrás de ese sol de paz, amor libre y drogas.

Janis y Amy: mucho más que una voz en común.

A pesar de los años que pasaron y que nunca viví para escucharla, Janis Joplin me da mucha pena. Hay un perfecto ejemplo que lo vi en un documental, donde se la ve a ella ya famosa, poniendo mucho coraje para ir a una reunión de exalumnos del colegio. Ella en ese colegio formal de la ciudad de Texas, una de las más cuadradas a nivel sociedad, la había pasado realmente mal cuando se hizo más rebelde en la secundaria. Le decían "cara de cerdo" y la nombraron como "el hombre más feo del colegio". Obviamente, cuando terminó el colegio se fue a San Francisco y empezó su carrera.

Cuestión que, ya famosa, decide ir a esa reunión de exalumnas para que sus excompañeros la reconozcan y hasta le pidan perdón. Llega toda extravagante y famosa y al ver que -si bien la saludan, la reconocen como famosa y le hacen unos chistes,- mucha bola no le dan, se siente tan incómoda que se vuelve a su casa antes de tiempo llorando y sola. Ni la fama pudo curar esa herida esa noche. De hecho volvió a abrirse la herida a tal punto que a su vuelta comenzó a desbarrancar como nunca.

Janis en su fallido reencuentro con sus ex compañeros de clase.

Todos fuimos muy inseguros en algún momento de nuestras vidas. Es una sensación horrible, más cuando la padecemos en la adolescencia: nos sentimos feos, sapos de otro pozo, no aceptados, con miedo a encarar a alguien, a formar parte de un grupo. ¿A quién no le pasó? Yo, por ejemplo, tenía anteojos y se me iba un ojo cada tanto hacia el ángulo superior derecho, y convivía con una mancha de nacimiento que crecía año a año y se llenaba de pelos. Tenía miedo de transformarme en el escarabajo de "La Metamorfosis de Kafka". A Janis Joplin le pasó lo mismo, pero no lo superó. De hecho siento que en esas personas sensibles cuando agarran la fama, la inseguridad crece y pasás a ser dos personas: una siempre lista para la prensa y los fans y una que sigue siendo la que sufre, y se pone cada vez peor. En este caso a Janis no le quedó otra que luchar contra sus fantasmas con todo tipo de excesos que encontró, en una época donde valía todo. Siempre acompañada por gente y amantes, pero sola. El único novio formal que tuvo murió en Vietnam, y eso la marcó fuerte. Una vez en una entrevista dijo que cuando tocaba era como hacerle el amor a miles de personas pero después se iba y dormía sola.

Janis y el llanto hecho canción.

Hay otra historia muy triste que la conté cuando escribí de Leonard Cohen. Un encuentro sexual entre ambos en el famoso Chelsea Hotel donde hubo amor de una noche y un vals que retrata todo lo que sucedió. Un verso dice: "Te recuerdo claramente en el Hotel Chelsea. Ya eras famosa, tu corazón era una leyenda. Volviste a decirme que preferías hombres lindos, pero que por mí harías una excepción. Y cerrando el puño por los que como nosotros están oprimidos por los cánones de belleza, te arreglaste un poco y dijiste, 'No importa, somos feos, pero tenemos la música'".

Janis y Leonard: un 'touch and go' que terminó en canción.

Hablando de su música, la primera vez que la escuché fue en su CD de hits que tenía un gran amigo de la infancia. Primero me impactó la foto. Janis parecía un motoquero y era más parecida a Robert Palmer de Led Zeppelin que a una mujer. De ese grandes éxitos me enamoré de tres temas: el primero que arranca bien arriba y se llama "Piece of my heart" debe haber sonado en varias películas y series. El segundo fue "Cry Baby", increíble voz que te pone la piel de gallina y también sonó en varias películas, entre ellas una de mis favoritas, "Buenos Muchachos" de Martin Scorsese. Y la última fue "Mercedes Benz" que es a capella y luego me enteré que fue lo último que grabó en vida, tan último que no hubo ni tiempo de meterle música. Yo creo que tampoco quisieron meterle ya que es una despedida bien triste con una voz que ya suena desde el cielo. Esos tres temas son suficientes para ponerla bien arriba dentro de las mujeres que hicieron historia en la música. Son las tres puertas de entrada a su vida, y luego hay mucha más música para descubrir.

Janis y toda una declaración de principios.

Si te interesa ver todo lo que te vengo contando, acá hay un documental bastante desgarrador para que la conozcas mejor y de ahí puedas entender mejor su música y en especial, esa voz desesperada. Desde Adele a Pink, desde Amy a Joss Stone. Y hasta Lady Gaga a Myles Cyrus. Todas le deben un poco a Janis. Descubrila en este documental.

*Diego Villanueva es autor de "Casi 30 artistas para antes de dormir".

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?