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Debate: ¿las acequias tienen sentido si nadie las cuida y falta agua?

Las acequias forman un rasgo distintivo y son patrimonio cultural de Mendoza. Pero la basura, el descuido y la falta de agua hacen que se replantee su función.

Las acequias son un emblema cultural de Mendoza; parte del patrimonio urbano y también cumplen una función importante. O cumplían, pues la basura, el abandono de algunas zonas y la falta de agua hacen replantear si los mendocinos le dan el valor que se pretende. "Hay basura, nada más", comenta una vecina de Guaymallén. Incluso hay barrios nuevos que tienen las acequias, pero que nunca han contenido agua. 

Las acequias, como explica el arquitecto e historiador Ricardo Ponte, fueron construidas para llevar el agua para consumo humano y para regar las chacras familiares. Era un sistema de distribución previo a las cañerías. Luego, cuando se sofisticó el mecanismo para llevar el agua potable, se reconvirtieron para regar los cultivos y también las arboledas que comenzaban a aparecer. Es que, en la Mendoza colonial, no había árboles y el sistema de riego es previo al "bosque urbano". 

Las arboledas que son características de Mendoza están también en peligro por la sequía y el descuido. El Departamento General de Irrigación (DGI) administra la dotación de agua en general y las acequias son parte de la red "cuaternaria", junto con las hijuelas. Los municipios son los encargados de la dotación de agua en cada zona. 

Lo cierto es que por el estado actual de muchas de las acequias vale cuestionarse si cumplen su rol, si son un elemento "decorativo" o si, en realidad, lo que complica todo es la falta de cuidado.