La conmovedora experiencia de Semana Santa en un hogar para hombres en situación de calle
Semana Santa y Navidad son dos de las fechas más importantes en la hospedería Padre Alberto Hurtado de la ciudad de Córdoba, un hogar donde reciben temporalmente a hombres en situación de calle. “La Semana Santa es de por sí un tiempo de reflexión y de intentar detener la vorágine en que estamos inmersos en lo cotidiano”, dice Fernando, el director del lugar, y agrega: “En ese marco, la vivencia en la hospedería de las distintas celebraciones es fuerte y diferente a las habituales”.
La invitación para estos días es amplia, ya que pueden participar vecinos del barrio, voluntarios de la hospedería, amigos y quienes quieran acercarse a las distintas celebraciones. Si bien se realizan las actividades y misas tradicionales de Semana Santa, tienen un toque particular. El Jueves Santo, por ejemplo, durante la celebración en la que se conmemora la institución de la Eucaristía (la Última Cena) y el Lavatorio de Pies, además de contar con los voluntarios del hogar o los mismos patroncitos (como llaman a los hombres que viven ahí), este año también estará la posibilidad de que las personas que se animen puedan lavarles los pies a otras.
Fernando se reconoce especialmente interpelado durante esa celebración, ya que “el gesto del lavatorio de los pies, en este caso concretado hacia quienes están en una condición de extrema vulnerabilidad es una hermosa muestra de servicio y cariño hacia ellos, que a nuestros ‘muchachos’ (como aquí los llamamos) los dignifica y conmueve”.
Durante la mañana del viernes, los patroncitos están invitados a hacer una visita guiada y peregrinación por distintas iglesias del centro de Córdoba. Esta actividad es similar a la de las Siete Iglesias, pero culmina con un almuerzo, ya que “los hombres de la hospedería viven en un constante Vía Crucis y sufren experiencias de muerte. Necesitan una mirada simbólica hacia la resurrección”, como cuenta el sacerdote que acompaña la Semana Santa en el hogar. Además, visitarán el Museo Histórico Marqués de Sobremonte y el Museo de Arte Religioso Juan de Tejeda, “como un modo de compartir con ellos de manera distinta a la habitual”, expresa Fernando.
El Viernes Santo es el día en que la Iglesia de todo el mundo realiza el conocido Vía Crucis. En algunos lugares leen una reflexión y en otros, hacen una representación. Desde el hogar, hacen una procesión por las calles del barrio, invitando a los vecinos a poner altares en su vereda, adornados con una imagen o una vela. “El barrio de la hospedería es una zona donde hay prostitución y el Vía Crucis también saldrá al encuentro de las personas que están en esa situación”, dice el sacerdote.
La Semana Santa culmina con el Domingo de Pascua. En la hospedería, harán por la mañana una celebración de Resurrección en la vereda, abierta a quienes quieran asistir. En esta misa festiva, en clave de encuentro entre vecinos, voluntarios, amigos y patroncitos, se realizará una bendición de Pascua para todo el barrio.
Como aclara Fernando, “a todas las celebraciones se invita a participar no solo a los hospedados en la casa sino al barrio y comunidad en general”. Las actividades de Semana Santa en la hospedería Padre Alberto Hurtado son, entonces, la oportunidad para experimentar una profunda vivencia comunitaria, barrial y humana.

