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Quiénes son los dos curas por los que el Arzobispado emitió un alerta

Los sacerdotes desarrollan actividades ministeriales sin contar con el permiso del Arzobispado. Ambos estuvieron involucrados en hechos polémicos.
Gustavo Daniel Caro
Gustavo Daniel Caro

Desde el Arzobispado de Mendoza emitieron un comunicado a través del cuál se alerta a la población por la presencia de dos curas que no se encontrarían autorizados a realizar actividades ministeriales. Se trata de Gustavo Daniel Caro y Andrés Quiroga, quienes están en Mendoza. 

El escrito de la organización religiosa indica que se realiza esta advertencia "para prevenir todo tipo de oportunismos, malos entendidos o que algunos fieles se pueden ver sorprendidos en su buena fe". Es que, según expresaron, han llegado cuantiosas consultas acerca de los religiosos. 

Los religiosos se encuentran en licencia ministerial pero estarían desarrollando actividades. Esto llevó al Arzobispado a informales que estarían cometiendo "graves irregularidades, son responsables ante Dios y la comunidad eclesial de no contribuir con su presencia a favorecer actitudes y comportamientos gravemente contrarios a la comunión, además de poder encontrarse ellos mismos como receptores de algunos sacramentos inválidos, como la confesión y el matrimonio; y sin perjuicio de la ilicitud de todos los restantes".

Andrés Quiroga

Quienes son los curas que están en falta

Gustavo Daniel Caro es un religioso que pertenece al clero de La Pampa. Según indica el diario pampeano Textual, el sacerdote se desempeñaba en la localidad de Parera, donde no oficia misas hace al menos un año. Sobre los motivos de su desplazamiento, el Obispado de Santa Rosa dicidió no dar detalles. Aunque, extraoficialmente, indicaron que se trató de "cuestiones estrictamente internas y dogmáticas”,.

Por su parte, Andrés Quiroga es el personaje más polémico. Pertenece a la diócesis de Venado Tuerto (Santa Fe), el cura solía ser conocido por intentar "exorcizar" a policías que irrumpieron en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes de la localidad de Amenábar. 

El insólito hecho ocurrió cuando la policía intentó interrumpir una misa ya que ésta violaba el DNU que prohibía este tipo de celebraciones debido a las medidas de aislamiento por la pandemia.

Pero no se trató de la única polémica que protagonizó. Hace más de 10 años, cuando el sacerdote daba catequesis fue denunciado por cuestionar la vida sexual de una de las alumnas. La clase rápidamente cuestionó al párroco, quien arremetió contra otro alumno y le recriminó que su padre tenía una amante.