¿Es lo mismo un mapa mental que un mapa conceptual?
Es bastante usual que mucha gente confunda un mapa mental con uno conceptual. Y no, no es lo mismo un mapa mental que un mapa conceptual. Eso sí, ambos son muy buenas herramientas de visualización que colaboran al momento de comprender mejor la información. Lo que hacen, con matices diferentes, es organizar la información, de ahí que se facilite la comprensión.
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Aunque un mapa mental y un mapa conceptual son estrategias de aprendizaje e investigación, no dejan de tener sus características más propias. Ellas son, de hecho, las que vuelven estas herramientas digitales sumamente atractivas. En este sentido, en este artículo, se propone un repaso por sus diferencias.
¿De dónde surge cada uno de estos mapas?
Más allá del origen, hay que comprender que optar por uno u otro dependerá siempre, de lo que se pretenda, de los objetivos planteados. El mapa conceptual es óptimo para la exposición de temas, dado que hace más fácil entreverarse en los contenidos. Esta simpleza se da por el modo en que se esquematizan los conceptos claves.
Por su parte, el mapa mental resulta sumamente eficaz para extraer e incluso memorizar información e internalizarla. Se trata de un modo lógico, además de creativo para seleccionar y tomar notas. Otorga la posibilidad de la expresión de ideas de modo gráfico a través de dibujos o símbolos.
El origen de ambos mapas difiere y ayuda a entender por qué no es lo mismo un mapa mental que un mapa conceptual. Un educador de EEUU es reconocido por el desarrollo del mapa conceptual Se trata de Joseph Novak. Para él, los “mapas mentales son una representación explícita y manifiesta de los conceptos y proposiciones que posee una persona”. La propuesta de Novak es la aplicación de esta herramienta en contextos corporativos y, también, educación a distancia.
El mapa mental es creación de un psicólogo británico: Tony Buzan. Su creación proviene del libro Use your head, que promueve los mapas mentales. Para Buza, un mapa mental es “una técnica gráfica que nos permite representar la información de forma sencilla, espontánea y creativa con el objeto de que sea fácilmente asimilada y recordada por el cerebro”.
¿Por qué no es lo mismo un mapa mental que un mapa conceptual?
A esta altura del artículo, posiblemente ya se asuma que no es lo mismo un mapa mental que un mapa conceptual. Pero…, ¿cuáles son sus diferencias?:
La estructura
La estructura del mapa conceptual es jerárquica. Lo que hace es partir de conceptos concretos para ir desarrollándose hacia lo más particular, hacia conceptos más específicos.
Al tratarse de un mapa mental, en cambio, son dos los puntos importantes de un tema. En éste, se ve más fácil la forma en que esos dos puntos se relacionan entre ellos. El tema más preponderante suele estar en el centro del mapa.
La elaboración
En los mapas conceptuales se parte de una idea y las respuestas a las que conlleva son representadas con palabras. A partir del concepto central surgen en desglose otras ideas principales y, de éstas, otras secundarias. En los mapas mentales, en cambio, la centralidad es de las imágenes. Las representaciones de las ideas, aquí, corren por cuenta de símbolos o dibujos; son pocas las palabras.
Los recursos
Mientras en un mapa conceptual se promueve la resolución de problemas y el pensamiento crítico, lo promovido en el mapa mental pasa por la creatividad. Dado a que no posee una estructura lineal, en este tipo de mapa las ideas suelen fluir con mayor velocidad. También, resultan más simples de ser memorizadas por el cerebro.
Los objetivos
Los mapas conceptuales persiguen la meta de la autoevaluación, del repaso comprensivo de la información que se adquiere como conocimiento. El objetivo de un mapa mental, a su vez, tiene por foco la contribución a la asimilación y la memorización del conocimiento y la información. El motivo de ello es el impacto provocado por lo visual, por los colores y las imágenes en el cerebro.
Entender que no es lo mismo un mapa mental que un mapa conceptual es un buen punto de partida. Con la decisión, según las necesidades personales, la adquisición de información y conocimiento, con estas herramientas, es más fácil.

