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La cruel realidad que quedó en evidencia a una semana de la tormenta

Guaymallén declaró la Emergencia Ambiental en el departamento. Al menos mil familias tuvieron que ser asistidas como consecuencia de la pobreza que viven y que quedo en evidencia luego del aguacero.

Cuando la tormenta de granizo empezó a golpear con fuerza a los departamentos más poblados del Gran Mendoza, Celeste y su familia, no podían creer lo que les estaba sucediendo: de repente, el techo de su modesta vivienda ubicada en el asentamiento Castro, ubicada en Villa Nueva, Guaymallén, empezó a desmoronarse.

Pasadas las cuatro de la tarde y cuando el panorama se volvía caótico, todo había sido ganado por el agua y la piedra: los colchones, la ropa, los pocos muebles que habían logrado instalar, algunos electrodomésticos e incluso los útiles de sus hijos que recién empezaban la escuela. “Se nos cayó la mitad del techo, estamos arreglando una piecita con cartones y algunas chapas, maderas y palos para poder pasar la noche”, relató la joven al día siguiente del aguacero, mientras algunos vecinos del lugar -que vivían situaciones semejantes- la ayudaban a sacar al sol sus pertenencias.

La familia de Celeste, al igual que tantas otras perdieron todas sus pertenencias.

A una semana desde que el fenómeno climático evidenció las carencias que deben soportar miles de familias en Mendoza que no alcanzan a cubrir sus necesidades mínimas de vivienda, los problemas continúan. Ayer, la Municipalidad de Guaymallén declaró la “Emergencia Ambiental” en el departamento y reconoció que al menos mil familias tuvieron que ser asistidas con nylon, alimentos, colchones, machimbre, rollizos y membranas. Todo en suma, comprueba las situaciones extremas de necesidad que tras la tormenta y los “arreglos” provisorios no cesarán.

Celeste tiene 24 años y tres niños, de 9, 6 y 4 años. “Todos van a la escuela; se les había mojado todo, los útiles, las zapatillas, la ropa, todo mojado. Tuve que avisar en la escuela que los chicos no iban a poder empezar”, relató la joven mamá.

Según los datos de la comuna a cargo de Marcelino Iglesias, el granizo del miércoles pasado provocó destrozos en el 60% de las viviendas y comercios de las localidades de San José, Pedro Molina, Nueva Ciudad, Villa Nueva, Kilómetro 8, Kilómetro 11 y Rodeo de la Cruz.

A lo largo de toda la semana, el trabajo conjunto entre los vecinos y varias entidades solidarias se abocaron a socorrer a las madres, niños y adultos mayores que una vez más, vieron afectadas sus posibilidades de desarrollo.