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El médico argentino que atiende a refugiados ucranianos

"La gente llega desesperada", dice Cristian Duré a MDZ. Se trata de un médico argentino que trabaja en el área de emergencias de un hospital sueco. Desde hace días están recibiendo a gran cantidad de refugiados. "Les cuesta comprender que la vida que tenían ya no existe". La angustia de los suecos.

Cristian Duré es un médico argentino que hace once años vive en Suecia. Junto a su mujer, nacida en ese país, decidieron, en aquel momento, dejar la Argentina, después de estar seis años, para instalarse en Estocolmo.

Desde entonces disfrutan de la vida organizada y plácida que ofrece ese modelo de sociedad.

Nacido en Chaco, padre de dos hijos, se desempeña en un hospital de la capital sueca en el área de emergencias.

De la noche a la mañana, su vida cambió de forma inesperada. La invasión de Rusia a Ucrania modificó su rutina.

“Desde hace unas semanas, nos empezamos a preparar para atender la llegada de refugiados. Ya hay una cantidad importante de ucranianos que llegaron a Suecia. Especialmente, mujeres con un alto nivel de educación y muchos chicos. Muchísimos”, explicó Duré a MDZ. Los hombres están obligados a quedarse a luchar por su país, lo que provoca que las familias queden partidas.

Ante este fenómeno, en el área crítica en la que se desempeña este médico argentino se empezaron a activar distintos protocolos y a dictar clases sobre la atención de casos de traumas y apoyo psicológico.

La gente llega desesperada. No entienden lo que les está pasando. Les cuesta comprender que perdieron todo, que la vida que tenían no existe más. Es increíble que esto esté pasando en pleno 2022” relató el médico.

Suecia es un país con larga tradición en la recepción de refugiados. Hay ciudadanos iraquíes, afganos, somalíes. Es por eso que tiene una estructura montada para atender estas situaciones, con viviendas preparadas para que se instalen durante la etapa inicial hasta que su situación se regularice.

Pese a esta experiencia, es la primera vez en muchos años que le toca recibir ciudadanos de un país europeo, que no viene de guerras prolongadas o hambrunas.

Los ucranianos que van llegando pasan por un examen médico y son aislados en algunos de estos complejos de vivienda.

Se ven casos muy duros. Hace unos días llegó un médico ucraniano con su madre que sufre de cáncer. La trajo porque ya no podía ser atendida en su país. Lograron salir justo a tiempo” señaló Duré.

Polonia es el primer país al que va la mayoría de los refugiados y, desde ahí, migran hacia otros destinos. Suecia es uno de ellos.

En línea con esa tradición humanitaria, Duré explicó que muchos suecos se están ofreciendo de voluntarios para colaborar en la atención de los refugiados, pero desde el gobierno se informó que, por el momento, no es necesario.

Aunque es un país neutral y no pertenece a la OTAN, la decisión del gobierno de sumarse a los países que apoyan la resistencia ucraniana marca un giro histórico.

“La sociedad está preocupada. Hasta ahora, no estaban a favor de ingresar a la OTAN, pero esto cambió. Una encuesta de estos días mostró que más del 50% está a favor de hacerlo. Se está muy pendiente de lo que suceda en Finlandia, que está en la misma situación. Si Finlandia entra, Suecia va a tener que entrar también” explicó. Se trata de dos países que forman parte de Europa, pero no integran la alianza militar.

El sobrevuelo de aviones rusos por el espacio aéreo sueco fue un hecho que causó gran impacto en la sociedad y cambia el escenario. Suecia comenzó a realizar ejercicios militares y. si bien analistas suecos consideran que son bajas las probabilidades, el tema de entrar en guerra está latente.

“Ayer, cuando volvía del trabajo, pensaba qué pasaría si vamos a la guerra. La ley del país establece que todos los hombres de determinada edad están obligados a sumarse al ejército en caso de ser convocados. Son reservistas. Yo podría ser convocado. Es algo hipotético, pero podría pasar”, reconoció Duré.

Lo que está claro es que la sociedad sueca está ante un inesperado cambio de escenario. “Es un país muy tranquilo, con alta calidad de vida. Un país ideal para criar a mis hijos. Estas últimas semanas se está viviendo un cambio muy profundo. Por primera vez, veo que los suecos están angustiados. Acá la pandemia se vivió de una manera muy distinta a otros países. Ni hablar comparado con la Argentina. Hubo una mayor libertad. Comparado con estos últimos años, los suecos están más preocupados ahora por todo lo que está sucediendo”, agregó.