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Joey Ramone, un artista para punks sensibles

Primero fue David Byrne, después Blondie y ahora Los Ramones. Con esta banda, en especial con Joey, termina mi recomendación de mis favoritos artistas que surgieron en el mítico CBGB.

Los Ramones para mi son los Beatles del punk. Sin querer queriendo metieron un look y un sonido que hoy se reproduce como una fotocopiadora, tanto en bandas como en la gente. 

Ponete a pensar en la tapa de su primer disco y su look. Todos con zapas All Star, camperas de cuero y jeans rotos. ¿Se vestían así? ¿Fue una idea de algún marketinero como hicieron con los Sex Pistols? Quiero creer que fueron los primeros en vestirse así. Parece una boludez pero decime qué chico o chica un poco rebelde durante los cuarenta años que siguieron, nunca pasó por ese look.

Primer disco de Ramones

Su sonido dentro del punk fue único. Suenan como si los Beach Boys o los mismos Beatles hubieran esnifado pegamento o tomado anfetaminas. Es punk pero también es pop perfecto, su sonido es hermosamente desprolijo. Fueron una de mis bandas de mi adolescencia, aunque me faltó compartirla con amigos, como me pasó con los Rolling Stones o los Guns por ejemplo. 

Los escuché por primera vez gracias a mi hermano que tenía 2 casetes claves: "Ramones", el que te nombré recién donde arrancaba nada menos con su himno pegadizo "Biltzkrieg pop". Un debut que tiene catorce canciones en veintinueve minutos, un promedio de dos minutos por tema, una duración cortamente inédita hasta ese momento. El segundo casete era "Pleasent Dreams", que fue clave en Argentina, y que contaba con clásicos como KKK, 7-11 y She's a sensation, entre otros. Lo que más me llamó su atención fue su nombre de banda y nombres de los integrantes, todos Ramones. No entendía nada, ¿Eran hermanos o primos? Años más tarde googleé y me enteré que fue un homenaje a Paul de los Beatles que solía firmar como Paul Ramone cuando se alojaba en hoteles para que no lo jodan.

Famoso logo Ramonero

Un año más tarde, con la salida del CD, compré en un día que cobré mi primer sueldo el compilado Ramonesmanía que tenía más de 30 temas, y más tarde apareció Mondo Bizarro que acaba de lanzarse y tenía el hitazo "Poison Heart". Después con los años fui metiendo y descubriendo otros discos como "Road to ruin" (el de la tapa dibujada, gran estampa que tenía en una campera de Jean en secundaria), "End of the century" (producido por el loquito de Ron Spector, donde se dice que obligó a grabar a los Ramones a punta de pistola), y "Rocket to Russia", entre mis favoritos.

El mundo de los Ramones es fascinante. 4 chicos de un barrio de clase baja llamado Queens, cerca de Nueva York. Cuatro perdedores totales y sin futuro que se juntaron a hacer una banda sin tener mucha idea y frente a una competencia de mil bandas perfectas de la época. Y sin quererlo, marcaron a una generación de músicos y fans que sigue creciendo día a día Su imperfección hizo que cualquiera se anime a formar una banda. Desde un Red Hot Chili Peppers a un Dos Minutos, hay mil bandas que le deben todo a los Ramones.

En los años 90 en la época que me compré "Mondo Bizarro" se desató una locura frenética similar a la de los Beatles en los 60', pero más picante, ya que se trataba de un sonido y un público muy punk. Fue una locura bizarra, impensada, sobre todo en la banda, que siempre había vivido de la música hasta ahí nomás, tocando en lugares medianos o chicos y en Estados Unidos fueron bastante ignorados. En Buenos Aires fueron dioses: los fans se transformaban en zombies que querían comer sus cerebros, y los seguían a todos lados en motos y taxis queriendo entrar en su remis que los llevaba al hotel. Hay un documental que muestra esta locura, llamado raw. En este extracto podés ver el terror de la banda dentro del auto al enfrentarse a la avalancha de fanáticos. Es la única vez que se los vio con miedo en la carrera. Un miedo con mezcla de adrenalina ante tanto fanatismo nunca imaginado. Éramos el único lugar en el mundo donde metían tanta gente.

Mi deuda pendiente es no haber ido nunca a verlos. Tenía miedo de ir solo a un estadio Obras lleno de punks de verdad: me los imaginaba peleando, escupiendo y haciendo pogos que superaban a un pogo de los llamados normales. Ir solo a esa edad -andaría por los quince- me daba bastante miedo.

Ante la locura de los fans, Ramones tocó varias veces durante esos seis años, muchas en Obras. Eran tan importantes acá, que al separarse eligieron Buenos Aires, más precisamente el estadio de River Plate, para un concierto despedida llamado Adiós Amigos, donde tocaron Superuva, 2 minutos, Attaque 77, Iggy Pop y Die Toten Hosen. Hasta Eddie Vedder estaba medio escondido, acompañando a la banda y grabando todo desde el costado del escenario. Enojado y triste, vi ese último recital por Telefe, y lo único que pensaba era ¿Cómo no fui? 

Los Ramones fueron como los padres adoptivos de miles de adolescentes argentinos que no se sentían representados por ningún partido político ni por ningún padre. Fue un club que aceptaba a cualquier miembro.

Los Ramones en plena Ramonesmanía

Ahora, de los integrantes con el tiempo mi favorito siempre fue Joey. Johnny aunque era la imagen del guitarrero perfecto, era muy jodido como persona, de ultraderecha que rozaba el fascismo y se hacía siempre lo que él quería. Dee Dee era la imagen del punk perfecta: un drogadicto sin cura que siempre estaba más allá del bien y del mal. Hizo grandes temas como "Pet Cementery" para la película donde el mito habla que lo compuso en cinco minutos.

Los bateros más o menos que iban y venían, el que más duró fue Mark, que es el único vivo hoy y que sigue tocando sus temas por el mundo.

Ahora Joey era el sensible y a la vez enroscado del grupo. Era el más artista, fana de los Beatles y los Who, de los Beach Boys, le gustaba pintar, había sido hippie y era fanático de esas bandas pop perfectas de los 60 como The Ronettes. De ahí a su insistencia en meter cada tantos lentos como los clásicos covers de "Baby I Love you" o "Needles and Pins". 

Joey, el menos punk de la banda

Joey arrancó como batero y luego probó como cantante y siempre manteniendo una postura encorvada, medía casi 2 metros, y con gafas rojas, no paró nunca de cantar durante más de 20 años, en más de 2000 canciones en vivo.

Su sensibilidad seguramente venía de su aspecto, un tipo que de chico sufrió acoso por sus compañeros de clase y de grande lo sufrió con su compañero de banda. 

Tampoco debe haber sido un tipo fácil o común ya que tenía graves trastornos obsesivos compulsivos, un desajuste mental perteneciente al grupo de desórdenes de ansiedad. Eso lo llevaba a repetir acciones (apagar y encender luces, tocar reiteradamente objetos) de forma patológica.

Tampoco era fácil convivir con él ya que no se solía cambiar ni medias ni calzones, imagínate un tipo de dos metros de altura sudando en recitales encerrados y que siempre lleve la misma ropa.

Joey en vivo, siempre igual

Lo loco de estos tipos es que funcionaban como una Pyme. Nunca fueron multimillonarios y entre Joey y Johnny estuvieron sin hablarse durante quince años. La razón fue una mujer: Johnny le robó la novia y Joey nunca se lo perdonó, incluso le dedicó sutilmente el hitazo "The KKK took my baby away" comparando a Johnny con un miembro del Ku Klux Klan. Siempre se movían en combi a todas las giras y nunca se dijeron ni un buenos días.

La banda estaba por encima de sus problemas y su punto de unión estaba en su 1,2,3,4 del comienzo de casi todos sus temas, una especie de grito de guerra.

Luego de la locura de los 90 y entrando en el nuevo siglo, fueron muriendo de a poco, todos los que aparecen en la primera portada. Primero Joey, en el 2001, de cáncer con solo 49 años. Lo siguió Dee Dee, que tuvo novia argentina y llegó a vivir en Banfield, de sobredosis en el 2002 y a los 50 años. Luego se les unió Johnny, en el 2004, también de cáncer y con 55 años. Y diez años después, Tommy, el primer batero y manager de la banda. Como verás, sus vidas duraron tan poco como sus canciones.

Hoy Joey tiene un espacio cerca del club CBGB, misma zona donde lo velaron. Nunca voy a olvidar al año siguiente cuando sacó un disco póstumo llamado "Dont Worry about me" que traía uno de los mejores covers de la clásica "What a wonderful world". Una linda manera de recordarlo.

Su legado suena en películas actuales, los vemos estampados en cualquier remera incluso de gente que no sabe ni quienes son, y aún hay muchos padres que un domingo yendo a la plaza les pone en el auto "I wanna be sedated" mientras su hijo de 3 años mueve la cabeza desde su silla de bebé. Quizás es la primera banda que deberías hacerle escuchar a tu hijo para que le guste el rock, porque son más pegadizos que los mismos Beatles.

Te voy a dejar una playlist bien de Joey, 30 temas en hora y media, para que nunca dejes de escucharlos y de sembrarlo en los más jóvenes. Y si algún menor te pregunta por qué se llaman Ramones podés mentirle diciendo que a esta altura, son apellidos argentinos. Está mal pero no está tan mal diría el gran Guido. 

1,2,3,4

 

*Diego Villanueva es autor de "Casi 30 artistas para antes de dormir".