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Ana María vive en Misiones y así es su lucha contra la trata de personas

Ana María es de Misiones y allí se unió a una red que lucha contra la trata de personas. Desde la docencia, pudo acompañar a víctimas rescatadas y desde la psicología, explica el tiempo que llevar restaurar a esas personas. Cómo podemos ayudar como sociedad a luchar contra este delito.
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Ana María Bogado es psicóloga y docente, y se unió en 2020 a la Red Kawsay, una red contra la trata que busca prevenir y sensibilizar acerca de este delito. Esta mujer de 41 años integra el equipo nacional, conformado por religiosas, religiosos y personas laicas de distintas provincias, como Buenos Aires, Jujuy, La Pampa, La Rioja y Mendoza, entre otras. Ana María representa a su provincia, Misiones.

Invitada por la hermana Gabriela, comenzó participando de talleres que ofrece la Red Kawsay. Actualmente, ella da esas capacitaciones, en las que forman en materia de leyes y su alcance acerca de la trata y los derechos de las víctimas de este delito.

“Misiones es limítrofe con Brasil y Paraguay, una zona de circulación de víctimas”, cuenta Ana María. Una de las principales razones por las cuales es una región de captación de víctimas es “el nivel socioeconómico muy bajo, sin posibilidad de trabajo y estudio para adolescentes y jóvenes. No tienen herramientas de análisis para reflexionar”, afirma la mujer acerca de cómo captan mediante engaños a tantas personas.

Leyenda

Debido a esta realidad tan común en esa provincia, Ana María se dio cuenta una vez adentro de la Red Kawsay de que ya había hecho un trabajo respecto de ese tipo de situaciones: “En la escuela de adultos tuvimos casos de chicas rescatadas, que terminaban sus estudios en la escuela nocturna”. Habiendo conocido a aquellas jóvenes y desde sus conocimientos psicológicos, esta docente afirma: “Es muy difícil para una víctima reinsertarse por la situación vivida y por el entorno social, en el que hay prejuicios y tabúes”.

En esta misma tónica, Ana María menciona algunas de las frases que se suelen repetir: “Si ella se fue o se la llevaron, es porque quiso” o “Allá ganaba más plata que acá”. La psicóloga afirma que “falta mucha conciencia en la sociedad, no se dimensiona la gravedad del delito contra la integridad de la persona, el ataque a los derechos humanos, la explotación y sumisión en la que se encuentran”.

La trata, junto con el tráfico de droga y de armas, son los tres delitos que mueven más dinero mundialmente hablando, tal como cuenta la misionera, caracterizados por “millones de dólares e influencias a nivel político”. Este es uno de los motivos por los cuales desde la Red Kawsay buscan brindar “capacitación a las fuerzas de seguridad, sensibilizarlos y movilizarlos porque son quienes están en la ruta y pueden prevenir estos casos”, afirma Ana María.

La posibilidad de transformar esta realidad y la convicción de que un mundo distinto es posible mueven a la misionera a comprometerse con esta lucha, dando charlas y generando conciencia. “Salir hacia el interior, hablar con docentes, agentes de pastoral, promotores de salud para armar la mayor cantidad de redes”, según Ana María, es el modo de contrarrestar el delito de la trata, que tiene un tipo de organización “muy sofisticada, que operan en redes sociales, a las que los adolescentes acceden y no hay un control; tienen distintas modalidades, muy variadas”.

Si bien hay muchas ONGs que trabajan en Misiones, como cuenta la docente, las cifras de víctimas altísimas y el flagelo al que están expuestas (sobre todo, niñas, niños y adolescentes) demuestran que lo que hacen es “un trabajo de hormiga”, en palabras de Ana María.

Línea nacional para denunciar anónimamente: 145

Con respecto a quienes se logra rescatar, “cuesta mucho ayudarlas a recobrar una 'normalidad'”, dice la misionera, y agrega: “Sufren cuadros de estrés postraumático complejos por la cantidad de tiempo y duración de los abusos y de ataque a su dignidad. Restaurar una víctima lleva mucho tiempo de recuperación y un acompañamiento integral, necesitan terapia, medicación. Lleva años”.

“Tenemos que empezar a despertar”, sentencia Ana María, “capacitarnos, tener perspectiva de derechos humanos y de género para entender, para no repetir frases, para crear conciencia”. Esta docente explica que la trata sexual es la más conocida, pero también existen la trata laboral, el robo de órganos y el matrimonio forzado de niñas –muy común en el interior, con hombres de 45 o 50 años–.

Un modo de ayudar es “hacer la denuncia inmediata anónima, a través de la línea nacional 145, para dar a conocer casos cercanos”, dice la misionera. “Durante mucho tiempo se dijo ‘No te metas’, ahora tenemos que meternos con todo”. Desde su lugar de docente, Ana María advierte que es en las aulas donde primero pueden darse cuenta “cuando un niño es maltratado”. Por eso es fundamental “comprometerse y hacer la denuncia. Si está sufriendo, hay que darle lucha al delito”. En caso de que una comisaría no reciba la denuncia, la misionera aconseja ir a una fiscalía, y si no, llamar al 145 (funciona las 24 horas) o por WhatsApp (solo mensajes escritos) al +5491165460580.

Jornada mundial contra la trata

Red kawsay forma parte de Talitha Kum, la organización internacional de lucha contra la trata que surgió a raíz de la inmigración, ya que muchas veces lleva a las víctimas a caer en ese drama. Iniciada por hermanas de distintas congregaciones, hoy Talitha Kum está en los 5 continentes.

Integrantes de Talitha Kum hace unos días en el Vaticano, a quienes el papa Francisco les dirigió unas palabras y su apoyo

Este 8 de febrero, en el marco del día de santa Josefina Bakhita, la red promueve una jornada mundial de oración y reflexión contra la trata de personas. Bakhita era una sudanesa que, de niña, fue vendida como esclava: “Es la gran intercesora de migrantes que caen en estas redes internacionales de trata, que mayormente afecta a mujeres, niñas y niños”, explica Ana María.

La fuerza del cuidado. Mujeres. Economía. Trata de Personas es el lema de esta octava jornada, en la que, como dice Ana María, “quienes somos creyentes pedimos a Dios que nos ayude a ser más humanos y sensibles”.

La jornada se puede seguir a través de YouTube en el siguiente link.