Preocupada porque sus alumnos alteraban el DNI para ir a bailar, se sumó a una red contra la trata

Preocupada porque sus alumnos alteraban el DNI para ir a bailar, se sumó a una red contra la trata

Sus alumnos le contaban que alteraban sus DNI para ingresar a los boliches. Esa preocupación y el dolor por la muerte de dos chicas conocidas que fallecieron por una red de trata, Silvia se sumó a la Red Kawsay, que lucha contra la trata mediante el acompañamiento de víctimas y la prevención.

Giza Almirón

Silvia Guiñazú es una mujer de 61 años que está trabajando contra la trata desde 2016, aunque ya desde antes se encontraba involucrada en el tema. Cuando vivía en 2008 en la localidad mendocina Rodeo del Medio, daba clases en un colegio de la congregación a la que pertenece: Hijas de María Auxiliadora (más conocidas como salesianas). Los adolescentes con quienes trabajaba le contaban que alteraban sus documentos para entrar a los boliches para mayores de 18. Su ingenuidad, basada en el desconocimiento de que podían ser secuestrados, la preocupó.

Empezaron entonces con sus alumnos a investigar cómo era el mecanismo de la trata, con el objetivo de generar una consciencia del peligro que implicaba esa alteración de la identidad. En 2016, Silvia se sintió fuertemente golpeada por el drama de dos chicas a las que conocía, que murieron en manos de una red de trata. Interpelada por esta realidad, la salesiana se involucró aún más en el tema de la trata de personas, hizo una diplomatura y aprendió de leyes relacionadas con esta cuestión.

Desde entonces, participa de la Red Kawsay, una ONG que busca crear una red de vida consagrada para sensibilizar y luchar contra el delito de trata. "Kawsay" es una palabra del idioma quechua (lengua originaria de América del Sur) y significa “¡Vive ya! ¡Vive ahora!”. Este término "expresa un desarrollo integral para la vida plena y en equilibrio entre todos los seres del cosmos". La Red Kawsay se encuentra actualmente en Jujuy, Córdoba, Salta, Santiago del Estero, La Rioja, Tucumán, Buenos Aires, Mendoza, La Pampa, Misiones, Santa Fe, Chaco y Río Negro.

Red Kawsay hace actividades para luchar y concientizar sobre la trata

Red Kawsay está integrada por laicos y personas de la vida consagrada y religiosa. Se dedican al acompañamiento de víctimas, trabajan en prevención y capacitación. En La Rioja, por ejemplo, un grupo va a la ruta donde hay personas “en situación de prostitución” (tal como dice Silvia, aclarando que “no es un trabajo”), a quienes les llevan café y pan casero, con el objetivo de hacer un vínculo, escuchando sus historias de vida.

“A algunas hasta hemos podido llevarlas al ginecólogo”, cuenta la religiosa. En La Pampa han hecho capacitaciones a la policía caminera y en Jujuy, a la gendarmería. También las hicieron en Orán, paso fronterizo, “zona caliente”, mientras que en Misiones están empezando. Además, buscan articular con distintas municipalidades para realizar distintas capacitaciones en las áreas de salud, educación y de empleados municipales. “El deseo es luchar en forma coordinada, ya que las mafias internacionales que lucran con la trata tienen muchos recursos económicos y humanos”, afirma Silvia.

Hay una gran pobreza material que trae otras pobrezas, como no tener lo necesario para vivir con dignidad, violencia intrafamiliar, falta de educación o abuso hacia menores.

El delito de trata tiene múltiples fines: explotación sexual o laboral, extracción de órganos, mendicidad ajena, matrimonio forzado, pornografía, pedofilia. En el caso de las personas secuestradas para mendigar, en muchos casos los tratantes las mutilan para que den más pena y en su mayoría son niñas y niños. En cuanto a los matrimonios forzados, generalmente son niñas de hasta 13 o 14 años, vendidas por su familia para casarse con hombres mayores, quienes luego las prostituyen. En Argentina, la mayoría de personas captadas para la trata están relacionadas con explotación laboral y sexual, extracción de órganos y mendicidad.

Silvia cuenta que “casi siempre, quien está en situación de prostitución en la calle tiene que pagar para estar en el lugar donde está, así como a la policía para que no la lleven, además de comprar los preservativos. Siempre hay otro que se beneficia de la explotación de su cuerpo”. La religiosa también explica que hay una corriente que plantea a la prostitución como un trabajo y que hay gobernantes que la quieren reglamentar porque entonces tendrían que pagar impuestos. “Quien es explotado se hace la ilusión de que se autoabastece, pero en el 95% tiene que pagar para ser explotado. Si fuera trabajo, tendría jubilación y acceso a la salud, por ejemplo”, agrega Silvia. Menciona, además, que la población trans es en este ámbito muy explotada.

Campañas de capacitación de Red Kawsay

"El mayor obstáculo en la lucha contra la trata es la indiferencia", afirma Silvia. Hay una gran pobreza material que trae otras pobrezas, como no tener lo necesario para vivir con dignidad, violencia intrafamiliar, falta de educación o abuso hacia menores. Estas son trabas para el despliegue de la persona y, además, puertas que se abren para la trata. En el caso de niños, niñas o adolescentes que sufren abuso, cada tanto reciben regalos de parte de sus abusadores, con el fin de que estén contentos.

Silvia (que trabaja con casos como estos) advierte el pensamiento que surge en ellos: “No está tan mal, si me dan un autito… No está tan mal que tenga que tocar a alguien o dejarme tocar, porque tengo un beneficio”; y explica que a la larga, eso lleva a la explotación sexual o a la pedofilia. Otro de los obstáculos es la doble moral. El consumo de pornografía infantil ha crecido mucho durante la pandemia, pero “después van misa o hablan en contra del tema”, dice Silvia.

Un modo de ayudar es implicarse, “estar atento a lo que pasa a tu alrededor, denunciar la trata. Frente a la sospecha, es mejor exagerar. No ir a investigar porque eso lo hace el Estado”, interpela la salesiana. Además, Silvia invita a no marginar a alguien que ha sido víctima de trata. “Si conocés a alguien que fue víctima de trata, incluíla. Si en tu trabajo hay una víctima a través de la ley de cupo laboral, ayudala, es una persona con una psiquis muy vulnerada”. En esta tónica de inclusión, la religiosa nos invita a tener compasión y misericordia como sociedad. “No consumir a otros. Existe el mercado porque hay demanda”, afirma Silvia.

En quechua, Kawsay significa “¡Vive ya! ¡Vive ahora!”

El mensaje final de esta salesiana es que nos capacitemos: “No basta el buen corazón, debemos saber como sociedad civil los recursos de dónde agarrarnos. El último responsable es el Estado. Es necesario apoyar iniciativas, velar porque se cumplan las leyes y pedir que se cumplan si están legisladas. No estamos hechos para ser consumidos”.

Si ves o sospechás de algún caso de trata, hacé la denuncia (siempre son anónimas) por teléfono al #145 (funciona las 24 hs) o por WhatsApp (solo mensajes escritos) al +5491165460580. Podés pedir el número de expediente para hacer un seguimiento.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?