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Bob Dylan, un artista para cambiar lo que se te cante la gana

Su vida es como una serie, lo que no sabemos es si el guion fue escrito por él o se fue dando. En el caso de Dylan, la palabra que elijo para que lo conozcas mejor es el cambio. Cambios que siempre fueron hechos tan en contra de la corriente que hasta no le convenían.

Lo primero que cambió fue su nombre de Robert Zimmerman a Bob Dylan

Yo lo conocí gracias a un jefe de joven que estaba obsesionado con él y me contagió su manija. Lo vi dos veces, una en Vélez que me decepcionó ya que no es ideal para estadios, y había viento y sonaba mal. Y no dijo ni "Hello" (no tiene mucha onda con la gente). Encima era imposible reconocer los temas (a veces cambia tanto sus versiones que durante unos minutos cuesta reconocer qué canción está tocando). La segunda vez fue en un teatro y fue mágico y simple, aunque seguía sin reconocer la mayoría de sus temas.

Repito, si su vida fuese una serie, estos serían los capítulos principales de su primera temporada porque hay mucho para contar y entender a este personaje. Vamos desde que arranca hasta 1980 y cada capítulo es un cambio de freno de mano.

Capítulo 1: La voz del pueblo

Dylan leyó En el camino, de Jack Kerouac y fue fanático de los versos de Rimbaud. Musicalmente fue el fan número uno de Woody Guthrie, el primer músico que usó la guitarra como arma para denunciar los conflictos sociales de los americanos. Pienso que esas influencias fueron parte de la creación del nombre y personaje de Bob Dylan, que según él llego a Nueva York haciendo dedo y viajando en trenes como los sus escritores preferidos.  No se sabe si esto es real o si la posta es que llegó en bondi con un pasaje que le pagaron los padres. Lo que sí es real es que apenas pisó la ciudad fue visitar a su ídolo Woody que estaba enfermo en el hospital, y lo segundo que hizo fue en menos de un año convertirse en la voz de la consciencia de una nueva generación de jóvenes. 

Un joven Bob imitando a su ídolo Woody.

En esta época compuso himnos americanos históricos como “Blowin in the wind”, increíblemente con sólo dieciocho años; “The times they are changing”; "Masters of wars"; y “A hard rain is gonna fall”, canción se refería a la lluvia fuerte como una gran metáfora de bombas cayendo del cielo. Empezó a noviar con Joan Báez, la Mercedes Sosa americana, que lo descubrió, lo conoció, se enamoró y lo presentó en escenarios donde solían tocar en dúo, y en todo tipo de marchas a favor de la paz Tocaron por ejemplo antes del famoso discurso de Martin Luther King, el de I have a dream…Eran conciertos con canciones que parecían pequeños discursos políticos para esta generación que lo seguía a todos lados como a una especie de Jesús de la música folk. La siguiente frase de “The Times are changing”, podría haber sido sacada de una Biblia moderna, no apta para gente mayor de cuarenta:

Vengan madres y padres,
de entre todas las tierras
Y no critiquen lo que no pueden entender.
Sus hijos e hijas están sobre sus comandos.
Su viejo camino está envejeciendo rápidamente.
Por favor, si no pueden dar una mano,
sálganse del nuevo camino,
porque los tiempos están cambiando.

Joan y Bob, en las manifestaciones

 Capítulo 2: Enchufen los parlantes

Un día en 1965, en el festival acústico más purista de la canción de protesta, donde era el Mesías y cerraba la noche, Bob Dylan apareció en el escenario con una nueva banda eléctrica, enchufó todo y la recontra pudrió. La gente lo chifló, le tiró sillas. En esos tiempos aparece el famoso “Judas” que le grita un exdiscípulo decepcionado en el medio de un show y a quien Dylan le responde "No te creo, sos un mentiroso".  

Este sería el primer cambio importante: en su mejor momento, Bob Dylan, se cansó del folk y cambió de personaje. Se enganchó con el rock y las drogas de esa época, armó una gran banda y fue para adelante destruyendo todo lo que había construido hasta ese momento y sin pensar en sus fans. Sacó una trilogía brillante que te recomiendo tener siempre a mano: Bringing It All Back Home, Highway 61 Revisited y Blonde on Blonde. Al comienzo tuvo que bancarse todas las críticas y silbidos de sus fans, pero de a poco se fue ganando un nuevo público, y la prensa lo apoyó, ya que la nueva música era tan buena y hasta mejor que la anterior y calzaba perfecto con la contracultura de los 60. Su cambio inspiró hasta a los Beatles, que pasaron a escribir canciones más serias. No sólo se aburrió del folk y de sus fans, sino también de la pobre Joan Báez a quién le clavó el visto y se dedicó a salir de joda durante un par de años, olvidándose de ella y de sus conciertos pacifistas. Grababa como loco un tema mejor que el otro, y se convirtió rápidamente en una estrella de rock, con una personalidad misteriosa, arrogante y egocéntrica. Esta sería su época que hoy más se vende en las remeras: un Bob con toda la onda, siempre con sus Ray Ban, vestido con sacos de pana, camisas y unos buenos rulos. Pero un día se cansaría también de este personaje, y con un nuevo giro de 180 grados pasaría a su próximo cambio.

Enchufado y Like a Rolling Stone

Capítulo 3: Padre de familia

Un día mientras Bob Dyan vivía en Woodstock, un misterioso accidente de moto lo hizo desaparecer de la noche a la mañana. Hoy se rumorea que ese choque no fue tan grave, e incluso los más reacios se niegan a creer que hubo un accidente y dicen que fue una mentira para alejarse de la noche, desintoxicarse y dedicarse a su nueva esposa y familia.  

La gente no sabía qué había pasado con él. ¿Estaba vivo? ¿Habría quedado en silla de ruedas? Algo debía de haber pasado, porque cuando reapareció Dylan se había cortado los rulos, cambiado los Ray Ban por anteojos de vidrio, y estaba refugiado con su nueva mujer, Sara, en una casa de campo, alejado de la noche y dedicado a su nuevo rol de padre. Pensá que tenía sólo veintiséis años y ya había vivido las intensas vidas de dos músicos completamente diferentes. 

Un Dylan con look irreconocible viviendo en familia

De a poco, entre cambios de pañales y juegos, se amigó con la guitarra, se juntó a tocar con sus amigos de The Band y se puso a componer nueva música, más clásica y con un sonido más cercano al country. De esta época se destacan John Wesley Harding, Nashville Skyline y New Morning. También le cambió la voz, o la cambió a propósito, seguro, por una voz muy nasal, irreconocible. En estos ocho años casi no tocó en vivo, de hecho le dijo que no al famoso Festival de Woodstock. Reapareció recién en 1971 y solo para bancar a su amigo George Harrison en su concierto beneficio para la India llamado Concert for Bangladesh. Hasta último momento no se sabía si iba a llegar, y finalmente apareció tímidamente con una guitarra acústica, armónica y camisa de jean. Brilló en un set acústico de cuatro o cinco temas que emocionan, en especial el que canta con George. 

A esta altura, si seguís enganchado con su historia y seguís leyendo esta nota, te darás cuenta de que siempre hizo lo que quiso. Así fue que un día, su vida familiar se partió en mil pedazos y decidió volver a cambiar. Era hora de un nuevo personaje.

Capítulo 5: Parte de la religión 

Dylan, o mejor dicho Zimmerman, judío de toda la vida, tras la aparición de Jesucristo, decide bautizarse como cristiano. Se obsesiona con el tema y saca tres discos religiosos ligados al nuevo cambio, donde te invita a seguirlo hacia la salvación eterna. Sus nombres lo dicen todo y podrían ser panfletos de los testigos de Jehová que nos visitan los sábados. Los discos son Slow train coming, Saved y Shot of Love. Son buenos discos, y el primero cuenta nada menos que con la guitarra de Mark Knopfler, de Dire Straits. Nuevamente su camino y su música confunden tanto a críticos como a fans, y nuevamente a él parece no importarle nada y seguir adelante.

Una vez que se le va el fanatismo religioso, vuelve con un disco llamado irónicamente Infidels, infieles. Pero eso ya es parte de la segunda temporada de su vida tan cambiante.

El Pastor Bob y su trilogía cristiana

Si tuviera que contarte una segunda temporada, te spoilearía que a fines de los 80 se junta con los Travelling Wilburys y recupera su talento, que pasa la década de los 90 con altas y muchas bajas y que en el 2000 vuelve a resucitar cambiando nuevamente su voz y su sonido, para bien, con un sonido que lo acompaña hasta hoy a sus ochenta años.

Finalmente sonriendo al público

Te dejo una lista en caso de que te haya interesado o hayas entendido mejor la historia de uno de los más grandes de la música, que a veces parece que no le importa nada, ni siquiera recibir un Nobel de Literatura. La playlist va ordenada por estos cinco primeros capítulos, estos primeros cambios. Hasta la próxima 

 

*Diego Villanueva es autor de "Casi 30 artistas para antes de dormir".