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Jack Kerouac, un artista para ir a la montaña

¿Te vas para la montaña por casualidad? Yo voy a la playa unos días, pero soy generoso y pensé en vos, que ya tenés ganas de estar caminando por una montaña y tirándote al lago aunque te congeles de los pies a la cabeza. Si aún no sabés que llevarte, Jack Kerouac puede ser una buena alternativa

Diego Villanueva jueves, 30 de diciembre de 2021 · 12:14 hs
Jack Kerouac, un artista para ir a la montaña

Antes de arrancar, estos consejos:

  1. Enamorate de tu vida.
  2. Algo que sientas encontrará su propia forma.
  3. Contá la historia del mundo en un monólogo interior.
  4. Aceptá la pérdida para siempre.
  5. Creé en el santo contorno de tu vida.
  6. Luchá por esbozar la corriente que existe en tu mente.
  7. No pienses en palabras cuando te detengas, sino para ver mejor el panorama.
  8. No temas o te avergüences por la dignidad de tu experiencia, lenguaje y conocimiento.
  9. Componé de forma salvaje, indisciplinada, pura, que venga desde abajo, entre más loco, mejor.
  10. Eres un genio todo el tiempo.

Estos diez mandamientos de la vida que parecen escritos por un coach lleno de humo en la red de Linkedin, fueron escritos por el escritor Jack Kerouac hace muchísimo tiempo, durante los años 50. Lamentablemente los pensó más para el prójimo que para él ya que -salvo el noveno- no pudo cumplir ninguno.

Kerouac fue la influencia de tantos estilos y personalidades que es difícil focalizarse en un solo tema.

Es parte de una gran lista de conceptos y cosas -para bien o mal, según el juicio de cada uno- que quizá no existirían sin este genio tan sensible, aventurero, amiguero, ansioso y sufrido: los mochileros, las drogas en los ’60, el despertar del sexo, la bisexualidad, la poesía en voz alta en los cafés, el jazz entre los blancos, las camisas leñadoras, los beats y, finalmente, los hippies, que nacieron luego de los beats. Sin él no habría por ejemplo un Bob Dylan, que, hablando en nombre de gran parte de la generación de músicos que explotó en los años 60, lo resumió diciendo “Jack cambió mi vida, como la de todos”. Fue el Maradona de la Generación Beat, mientras que Allen Ginsberg fue el Messi de esa generación de jóvenes artistas que se juntó en los ’50 y por medio del jazz, la poesía, el alcohol y algunas drogas, anticipó lo que pasaría en los ’60 con la música y la cultura en general.

Bob Dylan y Allen Ginsberg visitando la tumba de Jack

De adolescente Jack jugaba bien al fútbol americano, era bastante fachero e iba camino a convertirse en el típico americano de clase media alta exitoso, como la mayoría. Pero un día se salió de la rutina y se fue a la ruta a buscar la vida, a descubrirla.

Jack jugaba fútbol americano

En ese camino se rodeó de amigos y desconocidos, rieron hasta el dolor de panza, escuchaban jazz a los gritos en bares de mala muerte, iban de un lugar a otro sin ninguna razón puntual, se emborrachaban hasta la salida del sol, fumaban marihuana en una época que nadie lo hacía, leían poesía, viajaban colados en ferrocarriles y autos prestados, practicaban el amor libre y la bisexualidad, vivían con dos mangos, iban y venían de la montaña a la ciudad mil veces, aullaban como lobos y meditaban, entre otras cosas.

Un día volvió a lo de su mamá y vomitó al ritmo del jazz que se escuchaba en esa época -un ritmo frenético, salvaje y poco literario para varios- las cientos de hojas que componen En el camino, contando toda su experiencia, y sin ningún tipo de filtro. Lo escribió en solo tres semanas, usando rollos de papel pegados a la máquina de escribir, para no perder la espontaneidad, motivo de muchas críticas de autores más clásicos como Capote, que decía que eso no era escribir.

Usaba rollos de cocina para escribir a máquina

La novela tardó años en publicarse, y más años en hacerse clave de las nuevas generaciones. Aunque nunca hayas leído una página de En el Camino, seguramente hayas hecho algún viaje similar. Te la recomiendo para algún viaje que hagas escuchando Charlie Parker de fondo. Es como la Biblia, siempre está ahí en caso de quieras enterarte de cómo empezó todo. El libro cuenta las idas y vueltas de estos locos que iban del Oeste al Este de Estados Unidos visitando gente, poniéndose tristes y alegres, y está todo muy bien contado y de manera llevadera pero te puede pasar que en algún momento del libro, frenes y te preguntes qué carajo estás leyendo, porque le falta un buen guion. Creo que es un libro que despierta amores y odios, depende de cuando lo leas también. Yo lo leí a los diecinueve antes de salir de viaje con amigos y me gustó mucho. Leerlo en un departamento a los treinta y seis años con dos hijos chicos correteando por ahí, quizás no te llegue ni una página.

Jack y Sal, su amigo e influencia para su libro más famoso

En mi caso con mis amigos éramos de clase media alta como Jack Kerouac, y también tuvimos nuestros viajes de carretera. En especial dos: uno a la Patagonia y otro a Córdoba. A diferencia de Jack, fueron viajes de vacaciones y éramos más equilibrados. Y a la vuelta continuamos con nuestras rutinas; salvo Fede, al que siempre consideré un aventurero que hizo lo que le dictó el corazón y disfrutó el camino como nadie, viviendo en diferentes lugares del mundo y haciendo una vida bastante similar a la que vivían Jack y sus amigos.

Nuestros viajes sucedieron cincuenta años después del suyo. Más allá del rock reemplazando al jazz y algunos detalles como el abuso de drogas, la bisexualidad y el amor libre, el concepto fue el mismo. Teniendo menos de veinte años nos fuimos a recorrer el sur. Subiéndonos a un cascoteado pero fiel Peugeot en la avenida Callao, viajamos hasta el Lago Verde de Esquel. En el camino hicimos de todo: paramos en más de quince lugares, conocimos gran parte del sur, de sus villas y pueblos, dormimos en bolsas de dormir, en cabañas, en refugios con gente amontonada. Nadamos en diferentes lagos, escalamos cerros, frecuentamos diferentes bares que fuimos descubriendo en el viaje, conocimos gente de una noche, nos peleamos entre nosotros, nos alegramos, nos reímos, extrañamos, tuvimos noches de frío, días de calor, bailamos, cantamos, fumamos y bebimos. Y nuestra guía siempre fue la ruta. La ruta es quizás el símbolo que mejor define todo lo que uno vive en este tipo de viajes. Aunque hayan sido solo tres semanas, nos sentimos un poco parte de una de las prosas que mejor definen el mundo de Kerouac: La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas.

Kack Kerouac, generación beat

Cada libro suyo puede considerarse un momento de su vida, ya que son bien autobiográficos, aunque suela cambiar los nombres de los personajes.

  • En el camino, como conté arriba, narra esas primeras aventuras descubriendo la ruta junto a sus amigos y amigovias.
  • Los Vagabundos del Dharma es un recomendado libro donde continúan sus aventuras en la ruta, visitando diferentes pueblos y amigos. En esta etapa, la religión comienza a ser más importante en su vida, y a su catolicismo le suma un budismo fuerte relacionado con la meditación y la conexión con la montaña. Este es el que te recomiendo llevar a la montaña.
Los Vagabundos del Dharma es un recomendado libro donde continúan sus aventuras en la ruta, visitando diferentes pueblos y amigos
  • Si querés meterte bien en la noche de la generación beat, leete Los Subterráneos, un libro que, al ritmo de Charlie Parker, narra las salidas nocturnas y la vida de San Francisco de esa época, y hay un amor que lleva el hilo central de la historia.
  • Siendo chico, sufrió la muerte de su hermano mayor, de tan solo nueve años, y al tiempo lo transformó en santo y se desahogó escribiendo Visiones de Gerard, un libro demasiado triste.
  • En los años 60, Jack estaba de moda, pero él no quería saber nada con ser famoso. En la casa de su anciana madre, y sin despegarse de su gato ni del alcohol, se refugiaba de sus fans. Odiaba a esos nuevos hippies que lo acechaban frente a su casa. Estaba mal y muy cansado de su propio mito. Para salvar su angustia y ahuyentar a sus demonios, quiso salir a la carretera una vez más y reencontrarse con la naturaleza. Escondido en una cabaña prestada y rodeado de algunos amigos, escribió Big Sur, una historia donde se lo lee cansado, triste, ansioso, con problemas gravísimos de alcohol y tratando de encontrar paz, ya sea desde la soledad como desde la amistad, y sin poder lograrlo. Esta sería la versión oscura de On the road.
En los 60' vivía en casa de su madre y no se despegaba de su gato
  • Antes de comenzar la década del 70, ya convivía con una fuerte cirrosis que lo mandaría a otra vida, con tan solo 47 años. En esos tiempos escribe Tristessa, una corta y tristísima historia de amor real entre Jack y una prostituta mexicana llamada Esperanza Villanueva, que en la novela se llama Tristessa.

Esos son los seis libros que leí de él, creo que hay algunos más.

La vida de Kerouac es una historia que arranca bien arriba y termina en lo más hondo de un pozo, haciéndose viejo muy joven y rechazando su repentina fama e influencia. Buscó el sentido de la vida, y no lo encontró. O lo encontró de a ratos, o quizás se enroscó demasiado debido a su ansiedad, a su búsqueda espiritual y en especial a su sensibilidad frente a todo. O bien, como lo definió un amigo de su primera época de Nueva York, Jack estaba siempre buscando algo, que nunca encontró.

Como epílogo de estas líneas, te quiero contar que para muchos fue un genio y una especie de santo en lo que se refiere a la literatura. Y que algo le debemos a él cuando salimos a la ruta con amigos o con la familia misma, aunque no hayamos leído ni una línea de sus libros. A Jack le debemos que el camino es más importante que el destino en sí

Me despido con las palabras que dijo el sacerdote amigo de la familia en su entierro: "Jack personificó algo de la búsqueda del hombre por la libertad. Siempre rechazó ser encasillado por la mezquindad del mundo. Tenía lo que Allen Ginsberg llamó la “exquisita honestidad”, los arrestos de expresar y vivir sus ideas. Y ahora, está de nuevo en el camino, siguiendo adelante".

Hoy no hay playlist aunque podría haberte hecho una del jazz al palo que escuchaban en esa época, pero encontré algunos videos interesantes:

  • Jack en los Simpson

  • Entrevista en la tele contando cómo escribió On the road (En el camino)

  • Unas tomas de los beats, los pre hippies, en Nueva York

  • Trailer de una buena peli de En el camino del 2012 dirigida por el gran Walter Salles

*Diego Villanueva es autor de "Casi 30 artistas para antes de dormir"

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