Por qué el contexto en el que comemos es clave para la salud
En tiempos en los que la inmediatez se cuela en todos los ámbitos de la vida y el reloj parece ir tan de prisa que no da lugar a las pausas básicas que requiere el organismo, el “cómo comemos” es uno de los aspectos sobre los que más insisten los especialistas en nutrición. Desde los primeros años de vida justamente, es cuando las formas de incorporar los alimentos trazan las directrices futuras que marcarán el modo y el estilo de alimentación. De ello dependerá nada menos, que el estado de salud de cada individuo, sus hábitos, gustos y recuerdos en relación con la comida.
Así, el plato que se sirve en la mesa se plantea desde una mirada mucho más amplia que no abarca solamente el qué se sirve. Claro está, que desde el punto de vista nutricional, la recomendación de los especialistas siempre gira en torno de brindar al organismo comidas ricas en proteínas, vitaminas, minerales, aminoácidos, aceites esenciales, omega tres e hidratos de carbono en su adecuada medida. Justamente, es en el período de crecimiento cuando niños y niñas necesitan una dieta completa y adecuada a sus necesidades; el enlace neuronal y la calidad de su futuro cognitivo dependerán de este aspecto clave.
-
Te puede interesar
Calendario de pagos Anses: quiénes cobran este viernes 13 de marzo
Pero además se plantean otras necesidades para la infancia. Delia Escobar, pediatra, mediadora y consultora familiar destaca que el placer o displacer de comer es uno de los aspectos fundamentales de la alimentación. “El qué como, cómo lo como y con quién lo como son aspectos que hacen al desarrollo de cada persona”, explica la especialista y destaca la importancia de que las familias se brinden el tiempo necesario para sentarse a la mesa junto a sus hijos; que hagan del momento de la comida un paréntesis dentro del ajetreo diario para reforzar vínculos, demostrar el afecto y compartir.
“Es fundamental que el tema de la comida se aborde como un proceso integral, que implica reforzar los vínculos, socializar. Las personas deben comprender que la comida no solamente es algo para llenar la panza. Si se toma solo de este modo, entonces las consecuencias para los más pequeños pueden ser muy negativas”, alerta Escobar, sin desatender la grave problemática del hambre ligado a las situaciones extremas de pobreza e indigencia.
El momento del almuerzo, la mediatarde o la cena, debe ser -aclara la especialista- una oportunidad de “hacer momentos dignos de recordar”. Destaca en ese sentido que la clave es lograr que el niño o niña coma en un entorno físico y vincular satisfactorio, de manera que sea posible recibir un plato de comida posible y fácilmente asimilable. “Es muy importante que los niños se acostumbren a ver una mesa preparada, limpia, ordenada, libre de cosas ajenas a ese momento; lejos del control remoto, celulares, cuadernos o bolsos”, destaca la pediatra y recomienda que cada niño al momento de su comida debe contar con un vaso propio, servilleta, cubiertos a los costados del plato un mantelito y una botella de agua”.
Alegría, ese "condimento" que hace bien
En épocas de pantallas, corridas y estrés, lo cierto es que la construcción de un momento agradable es clave para una adecuada alimentación. Servir los platos con una sonrisa, acompañarlos mientras llevar sus raciones a la boca, buscar temas amorosos y priorizar el respeto mutuo a la hora de sentarse a la mesa son las pautas básicas si lo que se quiere lograr es un ambiente agradable a la hora del almuerzo o la cena. “De ninguna manera es el momento para discutir o resolver conflictos. Eso va en detrimento de una nutrición adecuada”, detalla Escobar y agrega que es importante enseñar a los pequeños de la casa a agradecer, poner la mesa en familia y luego de comer, levantarla juntos, ayuda a generar empatía y solidaridad. “Todo lo bueno empieza por casa”, reflexiona la especialista.
Lejos de toda práctica saludable, se ubican las situaciones en las que los niños y niñas comen solos con la televisión o la tablet frente a ellos. En ese sentido, la pediatra detalla que “no se trata en realidad de una cuestión de tiempo, sino de prioridades. Es importante hacer de la comida, el aseo personal y el descanso nocturno momentos que sean una prioridad dentro del ritmo familiar”. Así, la contención y el amor redundarán en beneficios para la salud de los más pequeños.