Ese diciembre en el que fuimos felices
Cada año diciembre llega a Argentina trayendo consigo la sombra de experiencias lamentables. Estallidos, manifestaciones, heridos, saqueos, muertos. Es el mes que todo político teme, una bomba de tiempo. Algunos señalan que es el calor quien tiene parte de la responsabilidad por la intolerancia social a flor de piel. Otros, indican que el estrés arrastrado durante el año ya no encuentra reparos y se exterioriza sin filtros. Todo suma y todo resta en post del bienestar y la armonía.
Con el pasado –y el presente- a cuestas, los argentinos decidieron ser felices en el último mes del año y, para ser sinceros, no fue tarea sencilla.
Cual faro que guía a los navíos hacia tierra firme, el fútbol fue capaz de llevar a los argentinos hacia el eterno amor a su patria. Incluso a aquellos que partieron de su terruño con una mochila de frustración y lamentando que su país no pudiese otorgarle oportunidades.
Se sacó el himno de esas vetustas vitrinas de lo ceremonial y se entonó con gargantas desgarradas de emoción, se vistieron los colores celeste y blanco con el orgullo de quien está de estreno. Se dejó de ocultar ese ser argentino y hasta nos sentimos orgullosos de nuestra “vulgaridad”. Hubo alegrías, llantos, risas, nervios y sudor compartido.
El resultado, en unos años, será casi anecdótico. Pero quedarán las decenas de miles de historias que nos hicieron felices en este diciembre del 2022.
Una pelota y 22 personas intentando que la esfera pase los tres palos y, mucho mejor, si revienta la red. Parece sencillo, ¿solo eso nos hizo felices?
Cómo puede ser que nos olvidemos de la inseguridad, que debemos millones en deuda externa, que la inflación casi llego al 100%, que muchos hoy no tienen agua potable y que la energía se corta en medio de una ola de calor…. ¿Es la pelotita? Hay quienes decidieron pararse sobre un pedestal y tacharnos de país termo, poco ambicioso, torpe, vulgar, populista. Adicto al pan y circo.
Pero fue así, dejamos todo de lado y nos animamos a soñar. Soñar a lo grande. Costó hasta el final y, como no podía ser de otra manera, se sufrió como nunca. Fueron más de dos horas en las que los corazones se mantuvieron en las manos.
Táctica, liderazgo, esfuerzo y talento lograron romper con el dramatismo de la final y “nos volvimo’ a ilusionar”. Es que esto es Argentina y también es la alegría.
Lionel Messi lo señaló en decenas de oportunidades cuando aseguró que este Mundial lo estaba disfrutando. Lo disfrutó a pesar de la derrota contra Arabia Saudita, lo disfrutó en partidos dificilísimos como contra Croacia. Lo disfrutó y lo disfrutamos todos.
Es que también se puede ser crítico, inteligente, humilde y analista desde la alegría. Es desde esta alegría que nos unimos frente a las críticas de parte del mundo.
Es desde esta alegría que surgieron hechos solidarios, que nacieron momentos compartidos. Fue desde la alegría que se logró lo que se creía imposible.
También fue la alegría la que nos hizo creer en que un futuro mejor era posible.
Así lo demostró esta Selección y tal vez sea un ejemplo a seguir.
Seamos felices, que lo demás no importe nada.