Las 12 canciones más famosas de la hinchada argentina
Siempre la música compañó desde los primeros tiempos de la humanidad todas las manifestaciones del hombre. Es concreto que las primeras composiciones se originaron siguiendo los ritmos, las frecuencias y los sonidos de la naturaleza. El rugido de un león, el canto de un ruiseñor, el rodar de la piedra por la montaña, el sonar de un trueno, el aullido de un lobo, el curso de agua por un río o los latidos del corazón. Todo tenía sonoridad. Eso será lo que dará paso a los primeros sonidos organizados y la generación de las primeras canciones.
Indudablemente la música afectó primordialmente las emociones despertando estados de ánimos que a su vez influían sobre un colectivo mayor. Nacieron así las alabanzas, los himnos, las plegarias, las canciones populares que se convirtieron en leyendas. Todas con un denominador común: construían identidades que motivaban a sentirnos parte protagónica de un espacio mayor. Esas canciones no distinguían particularidades; por el contrario, estaban dirigidas a motivar a un colectivo.
Las canciones en los estadios de fútbol son indudablemente una continuidad de todo eso. Muestran el fenómeno social y popular del aliento. “Hacer barra” es un hecho cultural. Cantar por el equipo es “estar presente”. Es también jugar. La canción futbolera expone un duelo entre “nosotros” y “el otro”. En ese protagonismo coral es donde la hinchada se convierte en un jugador más. Se hace artífice y se compromete.
“Vamos, vamos Argentina / vamos, vamos a ganar /que esta barra quilombera no te deja de alentar”. Es un ejemplo que perdura en el tiempo. Data de aquellos albores del Mundial ’78 cuando Clemente de Caloi se transformó en un gesto de resistencia cultural durante el Mundial 78 con su invitación a tirar papelitos desde las tribunas.
“Yo te daré / te daré niña hermosa / te daré una cosa / una cosa que empieza con A: ARGENTINA”. Hoy parece tan ingenuo como irreal. Nació por la década del ’40 y cubrió las canchas argentinas siendo aplicado a distintos clubes como a otros deportes. Solo había que cambiar la letra con la cual se efectuaría el regalo a la señorita.
“Esta es la banda loca de la Argentina / La que de Malvinas nunca se olvida / La que deja la vida por dos colores / La que le pide huevo a los jugadores / Para ser campeones". Nació tras aquel pronto retorno de Corea – Japón 2002 y en vísperas a la Copa América de Perú.
“Vamos, Vamos Argentina / vamos, vamos a ganar / que esta noche cueste, lo que cueste / esta noche tenemos que ganar”. Estimuló y “empuje” que siempre aparecerá cuando “la cosa” no arranca.
“El que no salta es un inglés”. Popularizado tras aquel México ’86. Siempre se entonará en los momentos de previos a encuentro, en medio de una pausa o cuando el equipo va ganando.
“Hoy te vinimo’ a alentar”. Pasión renovada. La expectativa consagrada en la fidelidad de estar siempre.
“Argentina, mi buen amigo / esta campaña volveremos a estar contigo /alentaremos de corazón / esta es tu hinchada que te quiere ver campeón”. Canto de clubes que se traslada a la selección nacional en todo tiempo de eliminatorias para cualquier mundial. “Yo te sigo a todas partes / cada vez te quiero más”.
“Brasil decime qué se siente, tener en casa a tu papá”. Clásico y alegórico canto (si se quiere provocador y lleno de autoestima) cantando de visitante en las tierras sede del Mundial Brasil 2014.
“Volveremos, volveremos, volveremos otra vez / volveremos a ser campeones como en el ‘86”. Vigente esperanza que se retroalimenta siempre. Vale para amistosos o clásicos. Siempre cuando el equipo está luciendo o al ingreso de los equipos.
“Vamos Argentina /sabes que yo te quiero / hay que ganar y ser primeros / Esta hinchada loca deja todo por la copa / la que tiene a Messi y Maradona /Ponga huevo vaya al frente Argentina /ponga huevo y vaya al frente jugadores / Este año tenemos que dar la vuelta /Nos vinimos a Doha a ser campeones”. Total actualidad. Retumba en Qatar.
Celeste y blanco por dónde lo mires. Nunca pasaran de moda. Ayer y siempre. “Olé, olé, olé, olé, olé, Diego, Diego”. “Olé, olé, olé, olé, Lio, Lio”.
Para cerrar la docena de canciones de la hinchada, una composición que llegó para para quedarse. Pero antes algo que me parece relevante resaltar: nunca durante décadas de estudios culturales sobre los comportamientos sociales ante instancias deportivos los “cantitos futboleros” han sido estudiados en profundidad, será tal vez por su carácter aparentemente banal.
Obviamente que esta nota está lejísimo de ser un tratado sobre este asunto. Solamente pretendo exponerlos. El tema da para mucho más, pues en muchos casos esta rica práctica colectiva denota también otro costado social por corregir (xenofobia, discriminación, conservadurismo, etc.). Pero parecería que el término “cantito”, desde el vamos ya los desacredita.
Según Javier Buncio en su gran trabajo “La construcción del otro en el fútbol. Identidad y alteridad en los cantos de las hinchadas argentinas” (2017): “Esto puede deberse al desconocimiento de la riqueza simbólica de estos artefactos culturales y del intricado juego de los significados que son puestos en escena en el aliento”. Ahora sí. Con las ganas de siempre.
“En Argentina nací / Tierra de Diego y Lionel / De los pibes de Malvinas
Que jamás olvidaré / No te lo puedo explicar / Porque no vas a entender / Las finales que perdimos / Cuantos años las lloré / Pero eso se terminó / Porque en el Maracaná / La final con los “brazucas” /La volvió a ganar papá”.
Muchachos ahora nos volvimo’ a ilusionar / Quiero ganar la tercera / Quiero ser campeón mundial / Y al Diego , en el cielo lo podemos ver / Con don Diego y con la Tota / Aletándolo a Lionel”. ¡Vamos Argentina, carajo!
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