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Alarma por aumento de casos de suicidio de policías bonaerenses

En tan sólo 30 días se suicidaron cuatro uniformados de la Policía Bonaerense. El dato es alarmante y preocupa a las autoridades del Ministerio de Seguridad. Se quita la vida un promedio de dos a tres policías por mes.
Foto: archivo / imagen ilustrativa
Foto: archivo / imagen ilustrativa

El sábado un teniente primero, que prestaba tareas de custodia en la Casa de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, fue hallado muerto con un tiro en la cabeza en su departamento de La Plata. La puerta de ingreso estaba cerrada con la llave puesta desde adentro y no había indicios de que se hubiera cometido un robo. La investigación está caratulada como “averiguación de causal de muerte”, pero la hipótesis central es suicidio.

No es el único caso. El pasado 16 de diciembre el comisario Mauricio Dadín fue allanado por la Gendarmería Nacional y funcionarios de Asuntos Internos. Dadín, de 47 años, era jefe de la Unidad de la Policía Local (UPPL) de Berazategui y estaba involucrado en el secuestro extorsivo a un narco peruano que terminó logrando su libertad tras el pago de 800.000 pesos. Los captores eran policías. La jueza federal María Eugenia Capuchetti ordenó la detención del comisario. Dadín estaba en su oficina cuando irrumpió el grupo de gendarmes para detenerlo. Les apuntó con su arma reglamentaria Bersa calibre 9mm. Le advirtieron a los gritos que baje el arma sino iban a dispararle. Dadín depuso su actitud ofensiva pero en cambio apoyó la pistola en su cabeza y disparó. Murió en el acto.

Durante el período que va de 2016 a 2021 se registraron 174 suicidios de miembros de la Policía Bonaerense. Un promedio de 35 suicidios por año aproximadamente. Según cifras oficiales en junio de este año se habían registrado 22 casos de suicidios dentro de la fuerza. Pero, la cifra actualizada todavía se desconoce.

Preocupación oficial

El Ministerio de Seguridad reconoce lo grave de la problemática y apuesta a priorizar aún más los test psicológicos a los que son sometidos los uniformados para detectar algún patrón de conducta que alerte sobre un posible suicidio. También impulsan “gabinete de apoyo” para cuestiones personales de los propios policías.

“La mayoría de los suicidios de los policías ocurren cuando están franco de servicio y con el arma reglamentaria. Suelen tener vínculos con violencia de género o situaciones de violencia intrafamiliar”, reconoce uno miembro de la Jefatura Policial de La Plata.

Durante la última semana de noviembre dos policías se quitaron la vida con una diferencia de dos días. Verónica Peñalver, de 27 años, que prestaba servicio en la Unidad de Policía de Prevención de Almirante Brown, apareció muerta con un tiro en el baño de su casa en el barrio San José. La fiscalía determinó que se trató de un suicidio. A los dos días se conoció que un sargento, Lucas Paz,  de 28 años, que trabajaba en la seccional de Mar de Ajó también se quitó la vida con su arma reglamentaria.

Un mes antes, el policía Adrián Escobar estaba a bordo de un patrullero en el Comando de Patrullas de La Matanza, cuando decidió junto con su compañera de móvil Paula Castro detenerse en la estación de servicio Axion de la calle Los Nogales y Camino de La Virgen. Escobar, que estaba atravesando una dura separación conyugal, se dirigió hacia el baño mientras su compañera se quedó dentro del patrullero. Escobar se disparó en la cabeza en el baño de la estación. Lo trasladaron hasta el  Hospital Ballestrini en muy grave estado. Escobar había pedido distintas licencias médicas pero había decidido regresar a trabajar. “Si seguimos de esa manera, habrá más policías suicidados que caídos en cumplimiento del deber. Nadie está haciendo nada”, reflexiona un jefe departamental cuya dependencia policial tuvo tres suicidios en lo que va del año.