Una línea de investigación vincula el arsenal de guerra hallado en un camping con el levantamiento de La Tablada
El 26 de julio un hombre de 58 años que estaba cortando leña en un predio cercano al ingreso al camping de la Unión del Personal Superior de Empresas Aerocomercial (UPSA) halló nueve bolsas de color negro y celeste con morteros, granadas y explosivos en su interior.
El arsenal, en total 133 artefactos, estaba tirado sobre un costado de una calle de tierra. La División Explosivos de la Policía Federal (PFA) contabilizó 46 unidades de cohete MB 66, dos unidades granada de fusil M63, 15 proyectiles mortero 81 MM, dos granadas de fusil FMK 1 modelo 0, 59 granadas para ametralladora FMK 3 modelo 1, además de granadas de fusil 65 mm. Una gran parte del material secuestrado fue detonado previo haber registrado con fotografías y videos los números de serie e inscripciones del armamento.
La investigación sobre el origen de los explosivos quedó a cargo del Juzgado Federal N°2 de Lomas Zamora. Pero, aún hoy, nadie sabe el lugar de dónde salieron los explosivos hallados. Un informe de Fabricaciones Militares (FM) incorporado al expediente señala que, según los lotes de identificación de las granadas y morteros, “ninguno pertenece a la empresa estatal”. Las Fuerzas Armadas informaron algo similar: “El material secuestrado no coincide con el faltante de sus cuarteles”.
“Está medio complicado conocer de dónde salió todo. Hay inscripciones escritas a mano donde se identifica que el material bélico es de 1990. Tal vez sea algún resabio del levantamiento de La Tablada”, confesó uno de los investigadores. Una de las pericias realizada por la División Explosivos determinó que un grupo pequeño de granadas tienen números de serie grabados que podría permitir la trazabilidad. Sin embargo, esa información aún no llegó al Juzgado Federa de Lomas de Zamora pese a haber enviado oficios al Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada Argentina.
El predio donde fueron hallados las granadas y explosivos pertenecen a la Fuerza Aérea Argentina (FAA). Esta es la única dependencia que contestó parcialmente los oficios judiciales donde se les preguntaba si había habido robos o faltantes de material bélico de alguna sede y si coincidían con los hallazgo.
En el camping, la Justicia Federal terminó hace una semana de tomar declaraciones testimoniales a las personas que viven en las casas rodantes: buscan saber si alguien vio a la persona que dejó las bolsas con los materiales explosivos en su interior.
El hallazgo del misil
Una semana antes del insólito hallazgo en Ezeiza, un lanzacohetes y el misil apareció tirado en un predio cercano a la Universidad de La Plata. Una cuadrilla municipal lo encontró mientras cortaba el pasto. El lanzacohetes con su proyectil en el interior había sido robado de un escuadrón militar durante la gestión de Agustín Rossi en el Ministerio de Defensa.
La causa judicial está cargo del juez federal de La Plata, Alejo Ramos Padilla. La investigación tampoco tuvo ningún avance de relevancia. En ambos casos los artefactos bélicos fueron hallados en suelo bonaerense y casi de casualidad. En ningunos de los casos hay identificado un responsable por el robo o por el abandono de explosivos en la vía pública.

