Crianza

Mirar más allá... mirar el mundo con ojos de niños

Algo que siempre me apasionó y me cautivó son las miradas de los niños, su profundidad su sencillez y grandeza al mismo tiempo.

Lucrecia Sáenz de Santa María jueves, 3 de noviembre de 2022 · 07:03 hs
Mirar más allá... mirar el mundo con ojos de niños
¿A quién estarán esperando? ¿A dónde van sus miradas?...

Esa mirada que, sin decirlo, lo dice todo. Que con solo encontrar sus ojos, nos dicen más que mil palabras. Esa transparencia desinteresada. Esos ojos que nos hablan, nos hablan sin decir una sola palabra. Esos ojos en los cuales nos perdemos y podemos vernos. Al unir las miradas el mundo parece detenerse y los problemas acabarse… Tal vez algo cursi, pero tan real. Tal real ver como ellos nos enseñan y al entrar en su mundo nos transformamos y podemos estar mejor. El universo de nuestros pequeños es tan mágico, tan lleno de esperanza, de alegría, cuántas historias encierran una sola mirada.

Un niño ve un auto en una botella, un pizarrón en el piso y un megáfono en un rollo de cartón. Son piratas, sirenas, astronautas, policías, maestras, bebes y adultos, tantas cosas a la vez. Los miro y pienso: ¡Cuánto deberíamos aprender de ellos! ¿Cómo y cuándo nos olvidamos de ser un poco niños? Tantas veces me pongo a pensar en lo maravillosa que puede ser la mirada de un niño frente a la vida, cuanto más simple, placentera, con pequeñas cosas ellos son felices, no se complican, no se repreguntan, no dan tantas vueltas. Son felices tan solo y nada menos que por el don de la vida.  Uno crece y pierde la frescura, la transparencia, la alegría de cuando éramos niños, y junto a eso perdemos tantas cosas.

Pero, la idea no es ponernos nostálgicos, o pensar que al ser adultos perdimos todo, sino más bien ver cuánto más podríamos ganar. La idea de hoy es mirar un poco a nuestros hijos y aprender de ellos. Que nos vuelvan a enseñar la sencillez, la confianza, la alegría. Mirarlos y mirarnos cuando éramos niños, encontrarnos allí. La idea de hoy es encontrar nuestro niño interior e invitarlo a ser parte de nuestras agitadas vidas. Convocarlo a estar, con nuestra realidad de hoy pero con la frescura, confianza y alegría de un niño. Estamos acostumbrados a ser guías, sus espejos, hoy hagamos un cambio de papeles, por unos instantes pensemos en ellos como nuestros maestros, aprendamos de ellos. Hoy intentemos ver el mundo con ojos de niños.

* Lucrecia Sáenz de Santa María. Psicopedagoga – Especialista en Crianza
@mejumaro.crianza.
mlsantamaria@gmail.com

 

Archivado en