Galería de fotos: el Pasaje San Martín cumple 96 años
El Pasaje San Martín es una de las reliquias arquitectónicas más importantes de los mendocinos. Pero además guarda un alto valor cultural e histórico por ser el primer proyecto antisísmico y uno de los espacios comerciales que marcaron el esplendor de una provincia en creciente desarrollo. Este viernes, el edificio cumple 96 años desde que fue inaugurado por el radical lencinista Alejandro Orfila, el político y abogado de familia con tradición bodeguera que comandó a Mendoza entre el 6 de febrero de 1926 y el 4 de diciembre de 1928.
Fue el primer edificio comercial de altura construido en Mendoza y es considerado un un símbolo que perdura desde aquella época, como ejemplo de crecimiento económico y productivo de principios del siglo XX.
Ubicado en calles San Martín y Sarmiento de Ciudad, el Pasaje San Martín fue la primera construcción en altura y de hormigón armado, técnica aplicada por primera vez en Mendoza. La empresa a cargo de las obras por entonces fue F.H. Schmidt, de Buenos Aires. No solo por ser el edificio más alto de la época en la provincia, sino por el método aplicado para poner en pie su estructura el Pasaje San Martín, marcó un "antes y un después" en relación al crecimiento urbano para desafiar la fuerza de los temblores. De hecho, un año después de la inauguración del pasaje, el 14 de abril de 1927, esa resistencia quedó demostrada, pues ni las galerías, ni las oficinas como tampoco los departamentos y comercios resultaron con afectaciones por el movimiento sísmico.
De acuerdo al análisis realizado por especialistas en patrimonio, la estructura edilicia del Pasaje San Martín como así también su estilo están tienen una vinculación con otras galerías que se estaban construyendo en la misma época en el país y el mundo.
Miguel Escorihuela Gascón, desarrolló el emprendimiento y encomendó la construcción al ingeniero de origen francés Ludovig Froude. Entre las novedades más relevante que quedaron en la historia, figura que Froude diseñó la planta baja de esta galería de doble altura para conectar las calles San Martín con 9 de Julio y mediante un brazo perpendicular. La comunicación seguiría hasta la calle Sarmiento. Estas amplias circulaciones sobre las cuales abren los locales están cubiertas por bóvedas casetonadas de cañón corrido, con tres cúpulas que contienen la iluminación cenital, con coloridas claraboyas de vitrales franceses.
El Pasaje San Martín está conformado por un basamento de altura uniforme que comprende la planta baja (locales y oficinas), y el 1º, 2º y 3º piso con departamentos. Una torre de siete pisos, coronada por una cúpula, completa la obra que casi cien años después de ser el centro de reunión de miles de mendocinos y comerciantes, sigue presentándose antes locales y viajeros como una de las joyas arquitectónicas más valiosas con las que cuenta Mendoza.
Las mansardas en su fachada, los balcones y vitrales, son los elementos modernistas con los que se quiso construir y diseñar este edificio. Al ingresar, en letra con estilo ecléctico se puede leer "Pasaje San Martín", con las iniciales de su propietario: "EG", Emilo Gascón.

