Un abrazo del corazón

Un abrazo del corazón

¿Qué había detrás del abrazo de Marcos y José? El joven que abrazó a un hombre en situación de calle y se hizo viral por su gesto fue instrumento para una historia que tiene final feliz.

Ana Marmora

La historia de Antonio es una de esas historias que merecen ser contadas. De las que emocionan hasta las lágrimas incluso cuando ya la escuchaste varias veces o cuando, como en este caso “se hacen virales”. José -así se presentó-, estaba en la calle, con la cabeza para abajo, triste. Marcos se cruzó en su camino. Podría haber seguido de largo. Podría no haberlo visto. Pero Dios tuvo otro plan ese día para esas dos almas. Marcos se acercó a este hombre en situación de calle y le dio 500 pesos. Esta podría haber sido la noticia relevante. Sin embargo, en esta historia este es un detalle anecdótico.

“¿Qué puedo hacer por vos?”, le dijo el hombre al recibir el dinero. La respuesta fue, para quienes creemos en Dios, celestial. De esos momentos en los que la gracia hace de las suyas. “Quiero que levantes la cabeza y que sigas caminando, luchándola como todos los argentinos”, le dijo Marcos a ese hombre con quien se fundieron en un sentido abrazo. El abrazo viral de un joven y un señor en situación de calle. Y hasta aquí fue todo emoción. El video de ese abrazo que capturó una mujer que observaba la situación recorrió los grupos, redes y medios.

Los frutos del abrazo. Pero lo que sigue fue mucho más asombroso. Gracias a este gesto se dio a conocer que José era en verdad Antonio y que su familia, de La Matanza, lo estaba buscando hacía tiempo sin tener suerte. Las imágenes virales aceleraron su expediente y rápidamente los frutos empezaron a verse. Como sociedad empezamos a reaccionar. Se creó un grupo de instagram en donde se difundió el pedido de información de este hombre para poder ayudar a concretar el esperado reencuentro entre el hombre y su esposa.

La página que durante varias horas publicó información para ayudar a encontrar a Antonio.

La página que durante varias horas publicó información para ayudar a encontrar a Antonio. Y si hasta acá la historia nos había robado algunas lágrimas y regalado una cuota de fe, esperanza y caridad, lo que sigue, es más emocionante. Pareciera ser que Dios quiso que esta historia también tuviera una respuesta al gesto de ese hombre que le agradecía a Marcos por abrazarlo aunque “tenía olor” y que miraba al cielo con esperanza y gratitud a Dios por ese encuentro.

Finalmente, en esa cuenta de instagram llegó la imagen que esperábamos y rezabamos. “Lo encontramos, gracias por todo!!! Lo reconocieron y lo siguieron ayudando”, informaron desde @unabrazodecorazon en Instagram.

Foto: @unabrazodecorazon

No conozco a Marcos ni al hombre a quien ayudó. Pero al recibir la historia no me quedó ninguna duda de que hacer el bien es contagioso. Me vi impulsada a escribir estas líneas que intentan ser otra manera más de darle gracias a Dios porque existan hombres como Marcos que animan a otros. Porque de eso se trata la esperanza. De repartirla al que la necesite. De contagiar a estos otros que de este lado nos preguntamos cuántas veces podríamos ser ese Marcos de esta historia. De esto se trata, para los hombres y mujeres de fe, la construcción de una sociedad más digna, que camina y se levanta, que mira hacia el cielo con la convicción de que vale la pena creer, confiar, esperar e involucrarnos para transformar la realidad de alguien así sea con un pequeño gesto que nos muestra que realmente somos guardianes de nuestros hermanos. Que la dignidad de cada hombre merece nuestro compromiso inclaudicable. Que tener fe es tener también compromiso con esos otros que andan por ahí esperando que los miremos, como Cristo, cara a cara.

Por una Patria con más hombres como Marcos. Con más hombres como Antonio que tengan su final feliz. Con más amor y menos violencia. Con más abrazos y menos grietas. Con más humanidad. Porque, como decía la Santa Madre Teresa de Calcuta, “Muchas veces basta una palabra, una mirada, un gesto, para llenar el corazón del que amamos”.

* Ana Mármora
La autora es una joven de Fasta, abogada, periodista, diplomada en Derechos Humanos por la Universidad Austral.

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