Por qué el acoso escolar atrasa el aprendizaje y cuánto se pierde
Cada vez que un caso de bullying trasciende por su gravedad y tenor -aseguran quienes trabajar en pos de revertir la problemática- existe en el fondo una marea de hechos concatenados y naturalizados, que dan cuenta de que en definitiva, se podría haber actuado mucho antes para evitarlo. Pero además, todo indica que detrás de cada adolescente que sufre de las diferentes formas de violencia dentro o fuera de la escuela por parte de sus pares, hay cientos de historias compartidas en las que el denominador común es falta de un abordaje adecuado e integral que apunte a la prevención.
Este jueves se conmemorará por tercer año consecutivo el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela. Será una oportunidad en la que Argentina se convertirá en uno de los países pioneros en la región a la hora de reforzar el trabajo conjunto y colaborativo para afrontar estas situaciones. Se buscará a través de la conformación de una Alianza Nacional, generar espacios de reflexión y abordaje del bullying tomando como referencia el espacio escolar, pero además involucrando a las familias, a las/los jóvenes y a los altos poderes a cargo de diseñar y aplicar las políticas educativas.
Tejer redes para accionar
Así, el mismo día en que a nivel mundial se realizarán actividades de reflexión en relación al bullying, en todo el territorio nacional se iniciará un nuevo camino que buscará tejer redes y avanzar hacia el trabajo conjunto para llegar a las escuelas. Pero también a los docentes, estudiantes, familias y autoridades, desde un mensaje duradero en el tiempo, pero sobre todo, posible de llevar a la práctica. Se buscará mediante esta alianza, abrir nuevos caminos para transformar el acoso y la violencia escolar en acciones positivas.
Alejandro Castro Santander es referente internacional en la temática y el investigador que más viene trabajando sobre bullying en el país. Es psicopedagogo, escritor y es quien dirige el Observatorio de la Convivencia Escolar de la Universidad Católica de Cuyo. Explica que en el marco del día internacional contra este fenómeno que a través del tiempo se ha exacerbado, el primer paso para dar lugar a la formación de la Alianza Nacional contra el Bullying será presentarla en dos instancias que se realizarán para esa jornada en Buenos Aires. La primera será a las 10 en el Centro Cultural Kirchner donde se avanzará en la generación de diferentes espacios de reflexión. Tres horas más tarde, la convocatoria para presentar la alianza entre entidades antibullying de todo el país será en los salones de la Cámara de Diputados de la Nación, donde Castro Santander será uno de los presentadores de la propuesta ante el Observatorio de Familia.
En primera instancia, las entidades que integrarán serán seis: el Equipo Antibullying de Argentina (ABA), Hablemos de Bullying (San Fe), el Observatorio de la Convivencia Escolar de la Universidad Católica de Cuyo, Vínculo sin Bullying, Comunidad Antibullying Argentina y la ONG "Si nos reímos, nos reímos todxs". "La Alianza nació de una necesidad conjunta y por iniciativa de las propias organizaciones", aclara Castro Santander y detalla que desde 2019, en el marco de la 40 Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), se estableció la fecha a modo de oportunidad para multiplicar voluntades y avanzar hacia soluciones conjuntas. Tres países, Francia, México y Marruecos, fueron los primeros en avanzar en este camino.
Uno de cada tres estudiantes afectados
De acuerdo a los datos más recientes de la UNESCO, al menos uno de cada tres estudiantes de la secundaria ha sufrido o sufre acoso en la escuela (maltrato físico directo e indirecto, psicológico o verbal) y ciberacoso (agresiones, amenazas y burlas a través de las redes sociales). Y lejos pasar inadvertida, esta grave afectación a la integridad repercute de manera negativa tanto desde el punto de vista emocional como cognitivo sobre el/la adolescente que padece de estas formas de maltrato.
Gracias a un trabajo conjunto realizado entre el observatorio que dirige Castro Santander y Argentinos por la Educación, tomando como referencia los resultados de las pruebas PISA (Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes), fue posible arribar a una conclusión clara: lejos de pasar inadvertidas, las vivencias negativas que sufren los adolescentes en el escenario escolar generan notables atrasos en el aprendizaje.
Así, por ejemplo fue posible visualizar que existen situaciones en la escuela (y fuera de ella) que sufren los/las adolescentes y que impactan de manera muy profunda en sus emociones, su tranquilidad y su permeabilidad a atender a los contenidos. Se trata inclusive de hechos que socavan de manera grave su autoestima y su seguridad.
Rechazo que atrasa
"El rechazo, el ninguneo por ejemplo, puede generar un atraso de un año y siete meses de acuerdo a los datos que logramos analizar", indica Castro Santander. La violencia física, sufrida a partir de las agresiones provocadas por los/las compañeros/as de la escuela, equivale a correr el riesgo de perder al menos un año de escuela. Con menor impacto, pero no por ello menos significativo desde el punto de vista emocional y psicológico para el/la adolescente que es víctima de bullying, se ubica la violencia verbal. De acuerdo a la investigación realizada por los especialistas, esto equivale a casi un año de atrasos a la hora de aprender las materias y pasar de año.
Así, desde hechos que van desde ataques como esconder los útiles, romper las pertenencias del/la adolescente afectado o dañarlas, hasta situaciones de intimidaciones, calumnias, injurias y murmuraciones que traigan aparejadas acciones en grupo contra su persona, con una notable exposición, se suman a la lista de situaciones a poner sobre la mesa para dar paso a la reflexión. Es que es en esta etapa de hecho, cuando los/las estudiantes están en un proceso de su desarrollo en el cual la identificación con su grupo de pares es clave.
"El tema de la exclusión reviste una gran importancia en la adolescencia. El hecho de ser rechazado/a influye de manera directa en el estado de ánimo y con ello puede pasar, que por ejemplo, el/la estudiante no quiera volver a la escuela porque esto le genera una sobreexposición", explica Castro Santander.
Intervenir a tiempo
El especialista apunta a la necesidad de establecer espacios reales de reflexión en las escuelas y las familias, de manera que sea posible detectar a tiempo estas situaciones. Considera, Castro Santander que en realidad, las políticas actuales en materia de educación no están del todo aceitadas para establecer herramientas reales en el plano escolar. Puertas afuera de los establecimientos, la problemática de la violencia obliga a repensar los mensajes que los adultos transmiten a los/las jóvenes de hoy. "No solamente se trata de atender a los contenidos y a las materias en si. La educación es un todo y si no se atienden aspectos fundamentales, tales como los valores, los vínculos, el respeto, la tolerancia para mejorar el clima escolar, entonces el aprendizaje de contenidos va a seguir muy por detrás", indica el experto en educación.
Puntualiza, Castro Santander, que el eje en este sentido es ver cómo se abordan estos temas desde las políticas educativas. "Es necesario ver cómo cada escuela trabaja con el tema de la convivencia. En general, lo que ocurre es que la escuela recién empieza a ver qué es lo que pasa cuando las cosas ya han pasado. En realidad, la respuesta debe ser multinivel y desde la prevención", indica el especialista en bullying y destaca que es prioritario que las familias cuenten con espacios de formación para promover el diálogo dentro del hogar. "El abordaje siempre debe ser integral", destaca Castro Santander.
