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Pidió una galletita con jamón y queso y le cobraron una insólita suma

Un usuario de Twitter se volvió viral cuando publicó lo que le cobraron en una tradicional confitería de Recoleta por una galleta con jamón y queso.
El plato que le cobraron a un precio insólito Foto: Twitter/@germanfermo
El plato que le cobraron a un precio insólito Foto: Twitter/@germanfermo

Salir a comer afuera puede ser una gran actividad pero siempre fue cara. En ese mundo gastronómico, las ofertas de los menús son muy variables en productos y precios. En eso, también, llega el altísimo riesgo de pedir algo que sea muy caro para lo que se está sirviendo.

Germán fue a una tradicional confitería de Recoleta y pidió una galletita de agua con algo de queso y fiambre. Lo llamativo fue a la hora de la cuenta, cuando le pidieron una fortuna por el pedido. Lo compartió en Twitter y los usuarios explotaron.

"Estoy en la Biela de Recoleta, pedí una traviata de mierda que es una criollita con una feta de jamón y queso de mierda. Me la cobraron 1.100 pesos. Me estoy puteando con el mozo que encima no me trae la factura", fue el tuit de Germán.

Muchos lo criticaron por su pedido. "¿Qué clase de persona pide una criollita en un restaurante?", fue uno de los comentarios. También hubo respuestas y correcciones entre los críticos: "No es una criollita, es otra galleta. Son dos fetas de queso y dos de jamón. ¿No es más fácil hacerte eso en tu casa? ¿Quién pide eso en La Biela? ¿No preguntaste el precio antes? ¡Quejarse de la nada misma, un deporte argentino!".

Otro usuario fue más con la idea de cómo podía comparar ese precio con el de otros lugares: "¿Cuál debería ser el precio para vos? ¿Frecuentemente pedís una galletita con JyQ? Es la primera vez que lo veo". A este comentario, se sumó uno con un poco más de humor que dice que "ni sabía que existía eso fuera de un departamento de estudiante en épocas de exámenes y menos que menos en un restaurante o bar".

Otros apoyaron su cruzada y tuitearon cosas como "que más que jamón parece paleta sanguchera”. Las críticas a la confitería tampoco se hicieron esperar: “Una vez fui ahí a tomar un café con unos turistas alemanes. Pidieron un cappuccino con gran expectativa, porque yo les había comentado que era una cafetería famosa de acá. Fue uno de los peores y más caros cappuccinos que tomaron en su vida. Nunca más”.