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Ahora 30... ¿o llegar al 30?

Este viernes entró en vigencia el nuevo plan del gobierno para estimular el consumo, conocido como Ahora 30. En esta oportunidad, la financiación está orientada a la compra de artículos tales como celulares, heladeras y lavarropas.

Como es de imaginar, los productos estrella serán los televisores. Comenzó la cuenta regresiva hacia el Mundial de Fútbol de Qatar 2022 y el país entero parece detenerse en torno al evento deportivo que, una vez más, se espera funcione como placebo a todos los males que nos aquejan. Hace apenas unos días, el Indec dio a conocer las cifras correspondientes al indice de precios al consumidor de septiembre, que resultó ser de 6,2% y que desde hace siete meses no baja de los 5 puntos, acumulando 83 en el lapso interanual. Al igual que en el mes anterior, los aumentos en alimentos superaron la media: en este caso fueron del 6,7% y
acumulan en los últimos 12 meses 87 puntos, mientras que las prendas de vestir aumentaron nada menos que el 118%.

Según datos del mismo organismo referidos al primer semestre de este año, el 36,5% de los argentinos - es decir, más de 17 millones de compatriotas - son pobres. Para no serlo, una familia de cuatro integrantes necesitó en el último mes un ingreso mínimo de $128.000. Pero quienes alcanzan esa cifra tampoco están mucho mejor: tras varios meses de encierro, caída de la actividad e inflación acelerada de casi tres dígitos, los sectores medios y asalariados se encuentran hoy ya sin ahorros, sobreendeudados por créditos pendientes aún sin cancelar por los Ahora 12 / 18 / 24 anteriores, privados de la oportunidad de acceder a préstamos personales y agobiados por cuentas que no cierran.

Los datos de caída del consumo son elocuentes al respecto. La pérdida del poder adquisitivo de los salarios y los altísimos costos de financiación generaron una significativa retracción de la demanda, que de acuerdo con estimaciones privadas habría rondado el 7% en agosto y un 10% en septiembre. ¿Esto se resuelve subvencionando televisores? Claramente no. ¿Cuánto le costará al Estado (es decir a todos nosotros o por lo menos a quienes pagamos los impuestos) financiar esta tasa subsidiada para el consumo de televisores? La pretendida “producción nacional” de estos bienes no hace más que incrementar la importación de piezas para su ensamblado local, exigiendo la erogación de dólares que no tenemos e incrementando el ya peligroso déficit fiscal. ¿Y si usáramos esos dólares para importar los insumos que sí necesita la industria nacional y que hoy -ante la falta de stock- se ve obligada a parar la producción o suspender personal? ¿O si usáramos esos dólares para subsidiar el IVA de algunos alimentos que componen la canasta básica alimentaria? ¿O para financiar a las PyMES para que bajen sus altísimos costos financieros que impactan en su producción y en el precio final que paga el consumidor?

En lugar de proponer soluciones de fondo, orientadas a promover el empleo y el desarrollo productivo, nos siguen conformando con cotillón. El trillado “pan y circo” se teñirá por algún tiempo de albiceleste, pero lejos estará de la reparación de los problemas nacionales más urgentes. Con un liderazgo desdibujado y una economía desmadrada, el único plan del Frente de Todos sigue siendo “aguantar”. Mientras tanto, un relevamiento de la Consultora LCG señala que durante la primera mitad de octubre la canasta de alimentos acumuló un alza del 4,5%, y que en cuatro semanas (entre mediados de septiembre y mediados de octubre) productos tales como lácteos, huevos, carnes y verduras aumentaron entre un 9 y 12%.

Hablamos de prioridades. El nuevo “Ahora 30” ofrecerá cuotas a 30 meses (nos seguiremos endeudando por casi 3 años más…) para sacar el mayor provecho posible del espectáculo mundialista. Mientras tanto, buena parte de los argentinos seguirá batallando por llegar indemne al 30 de cada mes.

* Mariano Gendra Gigena, especialista en consumo y transporte.