Cáncer de mama: cuando lo cultural y las conductas pueden salvar más vidas que clínicas y hospitales
Una buena salud de la población representa el capital humano más valioso para el progreso personal y el desarrollo económico y social de una Nación.
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Medidas orientadas a evitar la aparición del cáncer de mama, mediante el control de los factores causales y los factores predisponentes o condicionantes es lo que la OMS define como Prevención Primaria de la Salud.
La promoción y prevención de la salud es una responsabilidad transversal, que involucra integralmente todas las organizaciones e instituciones de la sociedad, las que deben trabajar articuladamente, creando las condiciones y entornos para asegurar la salud y el bienestar de las personas, sin dejar a nadie atrás.
La Promoción de la Salud es un proceso político y social, que incluye acciones dirigidas a modificar las condiciones sociales, ambientales y económicas, con el fin de favorecer su impacto positivo en la salud individual y colectiva (Carta de Ottawa OMS).
El cáncer de mama es el más frecuente en mujeres, en la Argentina y en el mundo. Por ello, en el mes del cáncer de mama, debemos potenciar los esfuerzos para que esta problemática sea visible en todo momento.
En América Latina y el Caribe, con aproximadamente 654 millones de habitantes, la incidencia de la patología oncológica es de 1.470.000 nuevos casos, de los cuales el 14,3% (210.100 casos), corresponde a cáncer de mama (GLOBOCAN 2020).En Argentina, año 2020, se notificaron 22.024 nuevos casos de cáncer de mama, lo que representa el 32,1% del total de tumores en mujeres. La tendencia de mortalidad (2002 -2020) indica una tendencia descendente. En Mendoza, según el Registro Provincial de Tumores, durante el período 2013-2018 se registraron 5.289 nuevos casos de cáncer de mama.
En el cáncer de mama, la principal estrategia consiste en la detección precoz, de modo que la enfermedad pueda ser tratada con técnicas que tengan el menor impacto físico y la mayor probabilidad de curación. Según la OMS, con pruebas como la mamografía, aún en mujeres con apariencia sana, pueden detectarse estadios tempranos o precursores de neoplasias malignas, lo que es sumamente eficaz para diseñar y aplicar tratamiento oportuno.
Según algunos estudios internacionales, el 80% de las mujeres muestran una actitud positiva frente a la prevención y promoción de la salud. Pero existen trabas como las denominadas “autobarreras” que están relacionadas con creencias, conductas o situaciones sociales que obstaculizan las acciones sanitarias y que a veces pueden ser tanto o más determinantes que las barreras de acceso físico o financieras.
La autopercepción de las mujeres como personas saludables, puede convertirse en autobarrera. En igual sentido, existen mujeres que aplazan los controles por considerar prioritarios los compromisos laborales y familiares o debido a experiencias negativas en exámenes anteriores. Existen casos donde por más que tengan una masa palpable, le restan importancia al síntoma, con falta total de percepción de riesgo.
Frente a esta problemática, tenemos que seguir trabajando a un ritmo constante para que todas las mujeres tomen conciencia frente al riesgo de cáncer de mama. Asumamos como profesionales de la salud, hermanos, hijos, padres, esposos y amigos el compromiso de acompañarlas en este camino, a través de la prevención, el auto cuidado y el cuidado de todas como sujetos de riesgo.
*Oscar Sergio Sagas. Médico Magister.
