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Pandemia: el efecto devastador de la depresión en la sexualidad

Este jueves es el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión. Especialistas aseguran que se trata de un cuadro que fue creciendo de la mano de la actual crisis sanitaria mundial. Entre sus numerosos efectos figura el impacto en la pareja debido a la imposibilidad de encuentro e intimidad.
La depresión es un cuadro que tiene múltiples manifestaciones desde el punto de vista vincular. Foto: Pixabay
La depresión es un cuadro que tiene múltiples manifestaciones desde el punto de vista vincular. Foto: Pixabay

Que la actual pandemia puso en jaque a la salud mental de miles de personas de todas las edades en Argentina es un hecho que no respondió a una sola causa. Crisis vinculares, problemas económicos, incertidumbre sobre el futuro, miedo a enfermar, dolor por la pérdida de seres queridos y sentimientos devastadores de soledad se potenciaron con cuadros de estrés, angustia y soledad que, según explican los especialistas, tardarán en cicatrizar.

En el interior de los hogares y en miles de parejas, el impacto de la llegada de un virus que mostró a la humanidad su costado más vulnerable, no tardó en hacerse sentir. Los cuadros de ansiedad, estrés y depresión saturaron los consultorios de expertos en psicología y psiquiatría que como nunca, mantuvieron desde 2020 hasta hoy, sus agendas casi sin espacio.

Este jueves es el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión y la problemática da lugar a la reflexión. Sólo tomando en cuenta su incidencia desde el punto de vista vincular afectivo, quienes se dedican a trabajar con parejas para afrontar las crisis, aseguran que lo vivido durante los últimos dos años generó heridas profundas muy difíciles de gestionar desde el punto de vista emocional. En medio de ese “combo”, la sexualidad no quedó exenta.

Alejandrina Román es psicóloga, terapeuta de pareja y sexóloga con amplia trayectoria. Desde su mirada, la pandemia de covid hizo “explotar una profunda crisis” en una gran cantidad de parejas que venían manteniendo su unión con un ritmo ya establecido. “La primera etapa, con el encierro y muchas horas de convivencia, compartiendo un mismo espacio, llevaron a muchas personas a iniciar discusiones y peleas que no tardaron en manifestarse en su ritmo a la hora de mantener relaciones sexuales, demostrarse afecto e interés”, explica la especialista y destaca que, justamente, uno de los cuadros que más generó distanciamientos fue la depresión. Sucedió, indica Román, que todo aquello que antes de la pandemia se pasaba por alto, con el confinamiento, cada detalle relativo a la construcción de la pareja, comenzó a pesar.

Tiempo, energía y espacios para la pareja, relegados

Las fobias también se incrementaron de la mano de una catarata de problemas por resolver que en muchos casos superaron a la capacidad de adaptación, respuesta y resiliencia humanas. “Para fortalecer la unión, toda pareja necesita tiempo, energía y espacio. En la gran mayoría de los casos, esos condimentos no estuvieron porque el interés se centró en los problemas del día. El espacio fue ganado por los hijos que también requirieron de una gran capacidad de respuesta”, puntualiza la fundadora y directora del Centro de Educación, Pareja y Asistencia a la sexualidad.

La intimidad de miles de parejas, se vio quebrada. La depresión, detalla Román, fue la protagonista que disparó las consultas de cientos personas. “Ocurre que la depresión impacta de manera directa en la pareja porque ambos miembros o uno de ellos puede experimentar una baja en su deseo sexual. Surgen las agresiones sin motivo, abatimiento y tristeza. Muchas veces la persona sigue su vida y tapa las cosas con más obligaciones como si en el fondo nada pasara. Sin embargo, es fundamental detectar estas señales y pedir ayuda a tiempo”, detalla la experta y recalca que la depresión puede manifestarse de diversas maneras en cada persona.

“Puede surgir muy internamente una sensación de baja autoestima y abatimiento, con ideas o comportamientos de autodestrucción. Los trastornos en la alimentación también pueden ser otro indicador”, dice Román e insiste: “La depresión tienen muchas máscaras y puede haber elementos químicos que requieren de un abordaje integral”, advierte. Los ataques de pánico como así también las conductas fóbicas son señales de una situación más profunda que debe ser tratada, recomienda la sexóloga y detalla que es fundamental “no negar los episodios, sino más bien aceptarlos en encararlos”.

Depresión, entre los cuadros más repetidos de los argentinos

De acuerdo a los datos del Ministerio de Salud de la Nación, en Argentina, una de cada tres personas presenta un problema de salud mental a partir de los 20 años. Las problemáticas más frecuentes son los trastornos de ansiedad, del estado de ánimo y los problemas relacionados con el consumo de sustancias.

Tras la irrupción de la pandemia de coronavirus en el mundo, el panorama se complejizó. Un informe del Centro de Investigaciones Sociales de la Fundación UADE y Voices! (de la Universidad Argentina de la Empresa), referido a la pandemia y su impacto en la salud mental en el país, indicó que siete de cada diez argentinos afirmó haber estado expuesto a altos niveles de estrés en su vida cotidiana. Asimismo, la investigación (que incluyó un corte de población de 1.315 personas mayores de 16 años que respondieron preguntas on line y por teléfono) determinó que entre 30 y 40 por ciento de la población vivió sentimientos de depresión, soledad y miedo durante 2020. Otro dato reflejado en la encuesta de la Fundación UADE y Voices! fue el incremento de los sentimientos de tristeza, vacío o depresión, estrés, cansancio e irritación de la población en comparación con los datos registrados en 2015.