Clima social

Estrés, ansiedad y depresión: el "cóctel" que alerta a los especialistas

Especialistas en salud mental aseguran que la demanda de terapias creció de manera exponencial desde octubre de 2020. Según un informe de ese año, 70% de los mendocinos dijo sentir ansiedad. Buscar apoyo y momentos para "detener la cabeza" y hacer actividad física, las claves para estar mejor.

Zulema Usach
Zulema Usach jueves, 23 de diciembre de 2021 · 07:00 hs
Estrés, ansiedad y depresión: el "cóctel" que alerta a los especialistas
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Sobre el final de 2021 y cuando ya muchos miran con un gran signo del pregunta en todos los niveles de la vida hacia el año que comienza, el balance en materia de salud mental muestra que las consecuencias de la pandemia siguen calando hondo en los sentimientos, estados y sensaciones de millones de personas. Hay incertidumbre, desesperanza y un alto grado de agotamiento físico y psíquico, aseguran los profesionales y se comprueba en cada espacio de la vida social, que poco a poco se va volviendo a acomodar a la charla “cara a cara”.

Sin embargo, frente a la aparición de nuevas variantes del virus que puso en jaque al mundo, las dudas por ese mañana que se transformó en un “resolver solo el día a día” desde hace algo más de dos años, son la “punta del iceberg” en el plano de las emociones.

En lo profundo y en el interior de los consultorios de psicología, este último tramo del año ha dejado al descubierto el gran esfuerzo impuesto en lo cotidiano para poder resistir a las inclemencias de las crisis vinculares, los problemas económicos, el dolor por la pérdida repentina de seres queridos, la necesidad de rendir al máximo y la auto exigencia diaria. Todo en suma, un combo que sobrepasa cualquier límite de tolerancia humana.

Andrea Caballero es psicóloga con amplia trayectoria. Asegura que a lo largo de 2021 se sintió el aumento en la demanda de atención en salud mental. “Las personas están desesperanzadas; hay mucho agotamiento físico y emocional y todo se vive de una manera mucho más intensa. Como si hubiésemos agotado todas nuestras energías para resolver nuestros problemas cotidianos”, detalla la profesional.

Menos tolerancia y más agotamiento

En las consultas sale a la luz una situación repetida. Los problemas que antes de la pandemia se resolvían con otros recursos emocionales, hoy se complejizaron: se notan menores niveles de tolerancia y más agotamiento. “También ha aumentado mucho la interconsulta psiquiátrica. Las personas tienen pocos recursos para manejar o controlar la ansiedad y eso genera un desgaste que lleva a la frustración y a la depresión”, explica Caballero.

Entre las recomendaciones que cita la especialista en este sentido, figura la importancia de buscar ayuda o poder expresar las emociones con alguien más. “Es fundamental poder expresarse con un amigo, una mama, un hermano”, dice la psicóloga y destaca que en la medida en que la persona comienza el recorrido de expresar lo que siente, luego seguirá la etapa de buscar ayuda especializada.

Buscar momentos para encontrarse con uno mismo, pensar e indagar es otro paso importante para manejar el estrés, la ansiedad y la depresión, junto a la realización de una actividad física, destaca Caballero.

Siete de cada diez mendocinos sintió ansiedad en 2020

En 2020, el año más complejo en relación a la pandemia de covid, la Sociedad Argentina de Cardiología realizó una encuesta en Mendoza donde se abordaron diferentes aspectos de la vida cotidiana de las personas y su impacto de la salud. A través de las redes sociales, la consulta incluyó a 915 mendocinos/as. Entre otros resultados, se advirtió que al menos 68% de los encuestados dijo haber padecido estados compatibles con tristeza, ganas de llorar, aflicción o congoja. Alrededor del 58% del total respondió sentirse con desgano, falta de voluntad o desesperanza. Otro 14% expresó vivir situaciones de maltrato emocional, verbal o físico.

El análisis también dejó en claro que al menos 70% de la población sufrió síntomas de ansiedad y un 62% mostró su preocupación por la situación financiera.

Después de dos años, la situación, aseguran los especialistas, no solo no se ha revertido, sino que la demanda de asistencia psicológica de incrementó. “Lo veo en mis colegas y es un tema repetido que desde octubre de 2020 estamos colapsados de demanda. Por lo general, en otros años o momentos antes de la pandemia, para esta época las consultas bajan; pero ahora no es así”, asegura la psicóloga Andrea Caballero, quien lleva más de veinte años en el rubro. En su caso, al menos tres pacientes nuevos por día le llaman para comenzar a hacer terapia.

Desde el punto de vista de Daniel Venturini, psicólogo de amplia trayectoria, el impacto emocional de la pandemia dejó profundas huellas en este año que culmina. “El impacto en lo emocional, la incertidumbre, la pérdida del control y el desamparo se sumaron a conductas que son opuestas al autocuidado”, dice el profesional y detalla que hoy incluso, se ve cierta “negación” de que la pandemia existe en realidad. “El estrés, la angustia, la depresión y los conflictos familiares han ocasionado a que muchas personas se nieguen a aceptar que las medidas de cuidado deben seguir”, ejemplificó el psicólogo del Hospital Carlos Pereira. Para él de hecho, esta profunda crisis aún no ha impactado a fondo en el número de consultas.

Venturini aclara que “a los trastornos mencionados, se suma el fantasma de la muerte que está presente de manera más cercana y cotidiana, porque muchas personas han perdido a seres queridos”.

“Darnos cuenta de nuestra finitud”

Viviana Demaría es psicoanalista. Desde hace más de treinta años ha acompañado a miles de pacientes en su proceso de autodescubrimiento y apertura personal. Expresa que este año que culmina no puede pensarse desligado del 2020. “Nuestro estar en el mundo se vio cargado una mayor subjetividad y se acentuaron los sufrimientos que ya teníamos y se agregaron otros nuevos”, dice la especialista y destaca que la pandemia nos vino a mostrar “nuestra finitud”.

“La pandemia nos vino a poner en evidencia la vulnerabilidad de la condición humana y eso generó más angustia y ansiedad”, dice Demaría y aclara que en realidad, no es que la muerte no haya estado presente antes entre las inquietudes más profundas de las personas; sino que ahora se hizo más evidente.

Para ella también hubo un incremento en la cantidad de consultas y de hecho, se ha buscado hacer entender a la población que en realidad los padecimientos psiquiátricos pueden ser más habituales y cotidianos de los que se piensa.

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