El futuro de la economía es circular y Argentina es un ejemplo para la región

El futuro de la economía es circular y Argentina es un ejemplo para la región

Dentro de la crisis ambiental en la que nos encontramos es necesario un cambio de paradigma de una economía lineal a una circular para acompañar la transición ecológica y reducir la contaminación. Te contamos en qué consiste una economía circular y por qué Argentina es un ejemplo para América Latina

Nicolás Hornos

Tomás Dardanelli trabaja en la gerencia de economía circular dentro del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana. Además, es estudiante de ciencias políticas en la UCA y presidente del centro de estudiantes.

Dentro de este ministerio hay una red de economía circular que se creó en febrero de este año. La red agrupa a todos los actores sociales que les interesa el tema de la sustentabilidad, economía circular y el reciclado. Tomás trabaja específicamente con universidades y centros de estudiante viendo la estrategia de cómo incluir la temática y cómo generar la transformación cultural para que la gente empiece a separar sus residuos. También, trabaja en la transición hacia una infraestructura sustentable, por ejemplo, pasar del papel a medios digitales. En diálogo con MDZ, Tomás Dardanelli habla de la transición ecológica que se está dando en Argentina.

-¿Qué es la economía circular?

-Existen dos modelos: la economía lineal y la economía circular. La economía lineal consiste en la producción, el consumo y el descarte. En la etapa de producción se extraen recursos naturales y en la etapa de descarte se contamina. Lo que hace la economía circular es juntar esas dos puntas y hacer que después del descarte ese material se reconvierta y vuelva a la producción. Ahí lo que se genera es que esos recursos naturales no se extraigan tanto y esa contaminación no sea tan grave. Lo que se busca es que a través de distintos mecanismo como el reciclado, la reutilización, la reparación y muchos otros, tratar de que sean menos la cantidad de materiales que se descartan y contaminan. Así como también menos esos recursos que se extraen. Al mismo tiempo, lo que buscamos a largo plazo, es que el consumo sea más responsable y sea menor. Siempre decimos desde el ministerio que el mejor reciclable es el que nunca se crea.

Desde el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana concientizan sobre la importancia del reciclado.

-¿Cuáles son los principales materiales que vuelven al ciclo en la economía circular?

-Los principales materiales que hoy se procesan en la Ciudad de Buenos Aires son plásticos, vidrios, cartón, metal y papel. Esos son los materiales que se reciben en contenedores verdes y en puntos verdes que reciben los recuperadores urbanos. Estos materiales pasan a los 16 centros verdes que tiene la ciudad que están a cargo de 12 cooperativas y tienen más de 6500 trabajadores y lo que hacen es separar esos distintos materiales para que tengan volumen y homogeneidad, para luego venderlo al sector privado. Lo que quiero decir es que la botella que vos tiras al contenedor verde se junta con otras cientos de botellas y ese plástico se le vende a una empresa que lo transforma para usarlo en nuevas botellas. Eso no va al CEAMSE y no se entierra, por lo que no contamina el medioambiente.

-¿Cuáles son los hábitos que deben ir incorporando todas las personas para impulsar la economía circular y acompañar la transición ecológica?

-El primer hábito que estamos pidiéndole a la ciudadanía que empiece a tomar como propio es la separación de residuos. En general lo que pedimos es en dos fracciones: la fracción húmeda y la fracción sólida. 

La fracción sólida son los reciclados de plástico, papel, metal, vidrio y cartón. La fracción húmeda es el resto. Así, lo que logramos es que la fracción sólida, que es un gran porcentaje de la basura que desechamos en casa, termine reciclándose y no se descarte. Un segundo paso es separar lo húmedo de lo orgánico. Es decir, sacar de la parte húmeda todo lo que sea cáscara de huevo, zanahoria, papa, todo lo que venga de frutas y vegetales y eso compostarlo. Podes tener una compostera en tu casa para compostarlo in situ o podes llevarlo los jueves a los puntos verdes donde reciben esos orgánicos y se llevan a los tres centros de compostaje de la ciudad para convertirse en un abono que sirve para todos los parques de la ciudad. 

Luego, lo ideal es tener un consumo responsable y así no producir más de este descarte y más de esta producción. Por ejemplo, está buenísimo que si usas una botella de agua mineral de plástico después la recicles. Ahora, lo ideal, es tener tu propia botella de vidrio. Así se genera un consumo de plástico cada vez menor y con una huella de carbono cada vez más leve.

“Como juventud debemos levantar la bandera verde y depende de lo que hagamos hoy es cómo vamos a vivir mañana”, dice Tomás Dardanelli.

-¿Qué países están aplicando la economía circular?

-La economía circular tiene un desarrollo muy grande en Europa. Es nuestro principal ejemplo. La Unión Europea tiene un marco gubernamental muy interesante, muy estricto y ambicioso a lo largo del tiempo con las metas que tienen. La Unión Europea es la región que más tiene esta economía consolidada. El tema de Latinoamérica y Argentina es que también tienen la parte social. En Europa tal vez tienen 7 tachos distintos y la gente separa sus residuos. En Argentina se tomó la decisión de que el sistema sea con inclusión social. Es decir, nosotros tiramos todos los reciclables al mismo lugar y después otra persona los separa para darle trabajo e inclusión a través de esa separación. Por eso es que juntamos todos los reciclables en un mismo lugar. 

Entonces, a nivel mundial nuestro ejemplo es la Unión Europea. A nivel regional la realidad es que la Ciudad de Buenos Aires es el ejemplo a seguir por la mayor parte de Latinoamérica porque combinamos la parte de gestión, que es muy eficiente para lo que es la región, y la parte de inclusión social. El centro de reciclaje de la ciudad, por ejemplo, es de vanguardia tecnológica, es de  lo mejor que hay en Argentina y en la región. Toda la gestión que se hace en Argentina con cooperativas de inclusión social también es un ejemplo a seguir por muchos.

-¿Qué industrias son las que más cambios tienen que hacer para esta transición ecológica?

-Todas las áreas de la economía tienen que hacer un recambio, un cambio de mentalidad y dejar de pensar los productos como algo que tiene que descartarse para que el consumidor vuelva a comprar otro. Eso es un cambio que los mismos consumidores están exigiendo, la gente cada vez pide más cosas que sean durables, que sean sustentables y amigables con el medioambiente. Esto exige al mercado en sí y a las empresas un cambio de mentalidad muy grande. 

Por otro lado, está la economía compartida que son estas nuevas tendencias como Uber o Airbnb que lo que buscan es que distintos consumidores usen el mismo bien o el mismo servicio. Eso está haciendo que los bienes tengan que ser más durables porque el modelo de negocios pasa a integrar la noción de la durabilidad como parte de lo rentable. Es un cambio de paradigma muy grande.

-¿Cómo ves el debate ecológico de cara a estas elecciones? ¿Se le está dando importancia?

-Me parece que hay candidatos que le dan importancia a lo ambiental y no solo por hacer campaña sino que lo vienen haciendo de manera mantenida a lo largo de los años. Pero no es un tema que esté tanto en la agenda pública. En mi opinión personal, el tema ambiental es un tema transversal y universal. No hay nadie que esté en contra del tema ambiental, pero es de muy baja intensidad. Justamente como a todos les interesa y a todos les parece que es el camino a seguir no es un espacio donde te confrontes con un enemigo. Entonces es menos intenso. Lo ambiental, como todo lo compartimos, no es tan polémico y lo que no es polémico en política muchas veces no rinde tanto. Sí creo que hay muchos candidatos que les interesa y creo que es un tema que de a poco se le va a tener que dar importancia porque a los jóvenes les interesa.

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