La PASO ya pasó: Llevan medio mandato, es hora de que empiecen a gobernar

La PASO ya pasó: Llevan medio mandato, es hora de que empiecen a gobernar

Pedimos madurez y respeto institucional. Nada de esto estamos viendo en el oficialismo. Todo el sistema político y la sociedad resolvieron las internas el domingo pasado.

Alejandro Finocchiaro

Es disparatado intentar transitar la interna del Frente de Todos mediante un inmaduro intercambio epistolar, filtraciones de mensajes o renuncias cargadas de simbolismo. No solo es desubicado y obsceno, es profundamente irresponsable; clara muestra de la incapacidad de conducir este tiempo extremo de la realidad argentina. 

En este punto es necesario hacer una reflexión: la crudeza de este momento no está para nada desligada de esta incapacidad de dialogar entre las facciones de Gobierno. Es sabido que el kirchnerismo no entiende el significado de la palabra consenso y solo concibe la imposición y la obediencia.

Una de las razones que explican la inoperancia de esta Administración es el reparto de espacios de poder en lugar de concebirla como trabajo de equipo. Es erróneo pensar que las ahora visibles diferencias nacieron del resultado de las elecciones del domingo 12 de septiembre. La contundente derrota solo las desnudó, pero en la misma conformación inicial del organigrama de la Rosada y los ministerios se vio un  “loteo” del poder que distribuyó las áreas sin establecer mínimos vasos comunicantes. 

La tragedia educativa, la pérdida de puestos de trabajo, el cierre masivo de empresas y comercios, el ataque a las estructuras productivas, la liberación indiscriminada de presos, la violación de garantías constitucionales y la falta de decisión para enfrentar la inseguridad no son producto de la pandemia. Son el resultado de la improvisación y la especulación constantes, las idas y vueltas que resultan de la insoportable pulseada de bandos irreconciliables. No es posible gestionar de esa manera. Nuestro país no aguanta el viaje en piloto automático. Necesita mucho más que anuncios vacíos, propaganda oficial engañosa y golpes de efecto.

Esa tensión solo se traduce en padecimientos de la gente, padecimientos que se agravan día tras día bajo este Gobierno que ensancha las grietas hasta de la propia casa. 

La gente no está afligida por el supuesto capital simbólico de la expresidente y su grupo de acólitos. Está preocupada por la inseguridad, la falta de trabajo, la plata que no alcanza, la salud que no es para todos, la falta de clases. En definitiva, la preocupación es que no hay horizonte. Esa es la tarea de los dirigentes: crearlo. 

Llevan medio mandato, es hora de que empiecen a gobernar.

 

*Alejandro Finocchiaro, candidato a diputado nacional de Juntos por la provincia de Buenos Aires.

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