La realidad del voto electrónico en Argentina

La realidad del voto electrónico en Argentina

Mientras el mundo tiende a la adaptación tecnológica en el proceso electoral, Argentina pareciera no terminar de arrancar. En conversación con MDZ, un experto en elecciones electrónicas nos muestra un análisis de la realidad.

Santiago Alvarez Tocalli

A pesar de que algunas regiones del país incorporan el voto electrónico como método electoral, en rasgos generales sigue vigente el anticuado sistema de boletas de papel. Nicolás Deane, experto electoral, ex secretario de la Cámara Nacional Electoral y actual Director de la empresa MSA nos comparte su visión de la situación actual Argentina en la batalla por incluir la tecnología en el sistema electoral. Actualmente se encuentra en Paraguay trabajando en la implementación de 15.000 terminales de voto electrónico.

-¿En que consta la votación electrónica? ¿Cuáles son sus principales ventajas?
-La votación electrónica es un concepto muy amplio que engloba varias modalidades: desde escaneo de boletas marcadas manualmente, máquinas de registran el voto, u otras que registran y a su vez emiten una constancia impresa para auditoría y además las de boletas inteligentes o electrónicas que guardan el voto tanto impreso como electrónico es el mismo soporte papel. Las principales ventajas son la equidad en la oferta electoral, no solo porque toda la oferta está en una pantalla o tableta sino porque se puede hacer que esta cambie de posición aleatoriamente sin que algún partido se beneficie por estar primero a la izquierda o último a la derecha, algo que no se puede hacer en el formato papel. A su vez permite quitarles a los resultados electorales de la mesa los errores que comúnmente comete un humano que ha estado trabajando 10 horas computando y llenando actas complejas. Finalmente facilita la transmisión y consolidación de los resultados ya que no se necesita de data entries que deben interpretar la escritura de las autoridades de mesa y cargarla a una base de datos. En resumidas cuentas, facilita mucho la logística electoral ya que se puede despersonalizar la mayoría del material electoral.

-¿Qué antecedentes de voto electrónico existen en Argentina? ¿Cómo fue el caso de las elecciones para Jefe de Gobierno porteño de 2015? ¿Qué sucedió para que 6 años después sigamos votando con boletas impresas de todos los partidos?
-Ha habido elecciones con máquinas de voto electrónico en nuestro país desde los años 90. La elección de Jefe de Gobierno de 2015 se realizó primero -en las PASO- con boletas tradicionales, luego en las elecciones generales y en segunda vuelta con 10.000 máquinas de voto de la modalidad Boleta Única Electrónica. La ciudad cuenta con legislación para seguir realizando elecciones con esa modalidad, pero han realizado elecciones simultáneas con las elecciones nacionales por lo que deben regirse, en este aspecto, por la modalidad de boletas previstas en el Código Nacional Electoral. Una situación parecida tuvo Mendoza que organizó una elección exitosa en Santa Rosa, pero luego no extendió la implementación a otras localidades.

Nicolás Deane participó de más de 50 elecciones con Boleta Única Electrónica.

-¿El voto electrónico deja de lado a los analfabetos digitales?
-En mi experiencia, los electores considerados analfabetos electrónicos no han tenido mayores inconvenientes. Son los que primero y más se capacitan durante las jornadas previas o el día de la elección en los recintos electorales. Por su parte, los jóvenes tienen tendencia a probar si la pantalla escrolea o si reacciona con tres dedos u otras cosas que pueden hacer con sus teléfonos, tablets o computadoras. Creo que los más complejos son personas de entre 45 a 60 años que pasamos de la vieja Olivetti a la Comodore, y que creemos que somos tan hábiles como los jóvenes y por ende no pasamos por las mesas de capacitación porque consideramos que ya manejamos todo tipo de tecnología. He estado presente en elecciones en las que los electores no tenían teléfonos celulares porque ni siquiera había señal en esa localidad y sin embargo se capacitaron y pudieron votar sin problemas. No quiero minimizar el tema, requiere un esfuerzo por parte del órgano electoral, pero generalmente se subestima demasiado la capacidad de adaptarse de la gente.

-¿Es más o menos segura una votación electrónica a la hora de hablar de fraudes? ¿se puede hackear/ falsificar?
-La votación electrónica viene a solucionar muchas veces problemas relacionados con fraudes como la alegación de urnas embarazadas en Venezuela o las que se generaban durante la logística de urnas no computadas en Brasil. Sin embargo, muchas veces afronta temas que tienen que ver con las dificultades que genera el sistema electoral o las particularidades de un país como en Paraguay con el desbloqueo de listas cuya boleta de papel podría se enorme para contener todos los candidatos con sus fotos y que luego generarían un escrutinio de mesa manual interminable y posiblemente muy errático. Asimismo, soluciona cuestiones de logística y de idiomas en lugares como India que vota en varios días en una de las democracias más grandes y complejas del mundo.

-La inversión que tiene que hacer el estado, ¿es muy grande o no hay tanta diferencia con lo que se gasta en una elección tradicional?
-Hay una inversión que generalmente queda en infraestructura para las escuelas que tiene que ver con darles conectividad y asegurar la provisión de energía eléctrica. Eso más allá de que las máquinas hoy cuentan con autonomía eléctrica suficiente para toda la jornada electoral y conectividad por módems 3G o por conexión satelital. En lo que hace a la implementación específica del sistema puedo asegurarle que es otro de los puntos en los que prejuzga muchas veces sin contar con la información real.
En algún momento pudimos hacer una comparación directa. En el 2015 Santa Fe organizó sus elecciones locales con boleta única papel, es decir ni siquiera el gasto de una boleta por partido por elector sino una boleta por categoría de cargos por elector.  Según surge de su Boletín Oficial, gastó solo en impresión de sus boletas 169 millones de pesos. Ese mismo año CABA gastó 163 millones en tres procesos con Boleta Única Electrónica que incluyen no solo las boletas sino además la transmisión, consolidación y publicación de resultados. Todo eso con la utilización de 10.000 máquinas para las mesas, para capacitación y de contingencia.

-¿Cuáles son los principales motivos que alejan a nuestro país de la modernización electoral?
-El país va tomando pasos lentos pero seguros. Hoy ya transmite desde la mayoría de los recintos electorales, por ejemplo. Faltaría transformar esa transmisión en datos ya digitalizados desde el origen. Esto se puede lograr no sólo con el uso de voto electrónico sino también con la digitalización de las actas con inteligencia artificial y la participación directa de la autoridad de mesa que ha sido la que ha escrito el documento. Por otra parte, se han incorporado datos de biometría en nuestros documentos y fotos en los padrones, pero habría que dar un paso más para la identificación del elector con el uso de esa biometría.
En cuanto al sistema de selección de candidaturas nuestro sistema de boleta múltiple partidaria realmente genera ventajas para algunos y desventajas para otros. Se requiere de estructuras de recursos humanos muy importantes no solo para hacer campaña con las boletas sino para asegurar que éstas no desaparezcan del cuarto oscuro y no puedan reemplazarse. Algunos han encontrado la solución en la boleta única de papel, pero eso solo transfiere el problema de una etapa a otra. La falta de fiscales hará que la manipulación se pueda generar en la etapa del escrutinio. Con solo agregar una cruz a una boleta única ya utilizada se puede anular un voto válido. Los porcentajes de votos nulos de las elecciones provinciales de Santa Fe son hasta 10 veces mayores que los que se dan en las elecciones nacionales en esa misma provincia y con boletas múltiples partidarias. La conveniencia de usar este tipo de boletas, en mi opinión, no ha sido suficientemente estudiada.

-¿Ves viable en un futuro que no tengamos que ir ni siquiera a centros electorales?
-No lo veo en lo inmediato. Algunos países vienen implementando tecnologías de voto remoto, en especial para electores residentes en el extranjero. El problema principal radica en la dificultad de probar que el voto haya sido o no emitido por el elector correspondiente. Se han incorporado sistemas de encriptación e incluso de blockchain pero las herramientas utilizadas pueden retrotraerse mediante técnicas informáticas que deriven en la violación del secreto del voto. De todas formas, creo que la inserción tecnológica de las generaciones de electores que vienen avanzando en la pirámide del registro electoral va a condicionar nuestra forma de votar más temprano que tarde.

-¿Cómo es la actualidad tecnológica electoral en nuestros países vecinos? Como por ejemplo Paraguay.
-Paraguay ya ha incursionado en voto electrónico hace unos 10 años con el préstamo de las urnas electrónicas brasileras. El proyecto luego volvió a la boleta única de papel ya que esas máquinas no tienen forma de ser auditadas por personas sin conocimientos técnicos especiales. O sea, no tiene ningún soporte papel que pueda verificarse o utilizarse para hacer un escrutinio público. Hace un año modificaron su legislación e incorporaron el desbloqueo de listas en las categorías de cargos plurinominales. Eso implica, por ejemplo, que en la categoría de miembro de junta municipal (para nosotros concejal) una vez que uno elige la lista o agrupación política debe darle un voto a alguno de la lista (en Asunción por ejemplo hay 24 bancas de concejal). Si eso se multiplica por la cantidad de partidos te podés imaginar no solo la cantidad de candidatos con fotos que habría que mostrar en una boleta de papel sino, además, la dificultad de armar un escrutinio de mesa con tantos casilleros de datos. Es por eso que la legislación incluyó el uso de máquinas de votación. Hasta ahora han realizado las elecciones internas simultáneas de los partidos para definir los candidatos que se presentarán a principios de octubre en las elecciones generales. Creo que Paraguay será un gran ejemplo para los países de la región de cómo utilizar tecnología para mejorar los procesos sin perder de vista las garantías que todos esperamos que tengan nuestras elecciones.

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