Quedó ciego hace 13 años y hoy comienza una nueva vida gracias a su perro guía
Carlos Correas es un mendocino que hace 13 años perdió la visión de ambos ojos debido a una enfermedad degenerativa de la retina y hoy comienza una etapa nueva acompañado de Calia, una perra guía que colaborará prestando sus ojos para disminuir las obstáculos cotidianos y mejorar la calidad de vida de su dueño.
Desde el momento en que fue diagnosticado, todo cambió para Carlos ya que fue perdiendo la visión de forma paulatina hasta el punto de ver luces y sombras. No distingue formas ni siluetas y su mundo se modificó al igual que las posibilidades de acceso a las actividades que estaba acostumbrado a realizar cotidianamente.
A nivel laboral sigue ejerciendo su profesión de contador gracias a los avances tecnológicos que le permitieron desarrollar sus tareas de igual forma que una persona vidente pero las limitaciones se hicieron evidentes a la hora de trasladarse de un lugar a otro.
Motivado por un cambio que le permitiera una mayor independencia a la hora de trasladarse y realizar sus actividades cotidianas, Carlos decidió ponerse en contacto por primera vez en 2019 con la Escuela de Perros Guías Argentinos (EPGA). Dicha organización se encarga del entrenamiento de perros lazarillos desde el año 2013 y a nivel nacional son referentes para las personas que poseen una discapacidad visual y quieren acceder a un perro guía que les permita desarrollar su vida sin tantos obstáculos.
Gracias a los entrenamientos que realizan, los perros guía pueden marcar la presencia de autos en los cruces, escaleras o desniveles del pavimento, buscar puertas de acceso, asientos libres en transportes públicos y encontrar alternativas de paso en situaciones que pueden comprometer la integridad física de la persona.
En ese momento, inició las consultas pero el proceso tuvo demoras debido al inicio de la pandemia hasta hace dos meses cuando le confirmaron que había una perra que se ajustaba a sus requerimientos. "Se comunicaron conmigo para informarme que había una perra que era ideal para mi y comencé a planificar mi viaje a Buenos Aires para hacer la adaptación" contó Carlos.
El mendocino viajó hace 10 días a Buenos Aires para realizar el proceso de adaptación del "binomio"(término que utilizan desde EPGA para referirse al usuario y perro guía) que consiste en la realización de un trabajo integral donde se asegura el bienestar animal y un entrenamiento adecuado a cargo de adiestradores especializados.
"Es un nuevo comienzo para mí... a partir de la compañía de Cala podré tener más independencia y una compañía permanente en mi día a día" destacó Carlos visiblemente emocionado.
La adaptación del binomio consiste en la realización de actividades diarias que constan de viajes en transporte público, paseos por la ciudad y órdenes básicas que permiten confirmar que la relación entre ambos será la adecuada para un desarrollo óptimo.
"A veces los perros no se adaptan y hay que comenzar todo nuevamente hasta encontrar un animal que sea adecuado para las necesidades de quien lo requiere pero no es común que eso suceda", explicaron desde EPGA.
Carlos retornó con Calia a Mendoza el fin de semana luego de finalizada la adaptación, ambos tienen muchos objetivos y experiencias por vivir que irán transitando en compañía y con la certeza de que juntos podrán sortear los obstáculos que se presenten.
¿En qué consiste el entrenamiento de los perros lazarillos?
Los perros lazarillos son entrenados generalmente durante un lapso de dos años desde su nacimiento y permanecen como guía con su dueño hasta cumplir los 10 años como máximo. Luego de transcurrido ese tiempo, el perro "se jubila" y la persona puede optar por tenerlo como mascota sin cumplir con las exigencias de la tarea para la cual fue entrenado o, en caso de no ser posible, tienen la alternativa de entregarlo a la organización quienes se encargan de brindarle un lugar adecuado a sus necesidades tanto físicas como afectivas. En esos casos, la escuela asume la responsabilidad de asegurar el mantenimiento y contención del perro “jubilado” en caso de que la persona con discapacidad no pueda hacerlo.
Legislación vigente en relación a los perros guía
Los perros guías son una parte imprescindible para el desarrollo de la vida cotidiana de las personas que poseen una discapacidad. Tal es así, que en Argentina a partir de la ley 26.858 se regularon los derechos de acceso, ambulación y permanencia a lugares públicos (plazas, oficinas, clubes, transporte público) y privados de acceso público (comercios, hoteles, gimnasios, etc), y a los servicios de transporte público, en sus diversas modalidades, de toda persona con discapacidad, acompañada por un perro guía o de asistencia.


