El aporte del perro guía para las personas con discapacidad visual

El aporte del perro guía para las personas con discapacidad visual

Los perros guía desde hace años desempeñan un rol clave para quienes poseen una discapacidad visual, tanto desde lo emocional y funcional. Colaboran prestando sus ojos, disminuyendo barreras y minimizando los riesgos de las personas no videntes

Andrea Ginestar

Andrea Ginestar

En el caso de las mascotas, los perros son elegidos por quienes desean tener una compañía que les brinde la más absoluta incondicionalidad, pero para las personas que poseen una discapacidad visual, los perros guías se transforman en una parte imprescindible para el desarrollo de la vida cotidiana. Tal es así, que en Argentina a partir de la ley 26.858 se regularon los derechos de quienes son acompañados por lazarillos.

Perro guía significa que fue adiestrado para ayudar a personas ciegas o que poseen alguna deficiencia visual grave. El animal posibilita una mejora en la autonomía y movilidad de la persona, ya que se convierte en sus ojos reduciendo al mínimo los riesgos y evitando los obstáculos que pueden existir en su cotidianidad. 

Gracias a los entrenamientos que realizan pueden marcar la presencia de autos en los cruces, escaleras o desniveles del pavimento, buscar puertas de acceso, asientos libres en transportes públicos y encontrar alternativas de paso en situaciones que pueden comprometer la integridad física de la persona.

El perro guía se transforma en los ojos de la persona con discapacidad

En la Argentina a partir de la ley mencionada se regularon los derechos de acceso, ambulación y permanencia a lugares públicos y privados de acceso público, y a los servicios de transporte público, en sus diversas modalidades, de toda persona con discapacidad, acompañada por un perro guía o de asistencia.

Quienes se movilizan acompañados de un perro guía, pueden ingresar y permanecer con sus animales en cualquier lugar de acceso público o privado, tales como locales de comida, comercio, clubes, gimnasios, hoteles, oficinas del sector público y privado, transporte público, entre otros.

La Escuela de Perros Guías Argentinos (EPGA) es la única organización en Argentina que entrena perros lazarillos, su fundador y director de Relaciones Institucionales es Carlos Botindari, quien desde el 2013, es uno de los referentes que posibilitan que las personas que poseen una discapacidad visual puedan acceder a un perro guía que les permita desarrollar su vida sin tantos obstáculos.

¿Cuáles son las razas elegidas?

Cada raza de perro tiene sus particularidades y beneficios de acuerdo al carácter y la tarea para la cual deben ser entrenados. En el caso de los perros utilizados como guía, generalmente se utilizan labradores o Golden retriever ya que son animales humano dependientes que poseen una gran inteligencia que les permiten comprender acciones básicas y un entrenamiento definitivo. Según Botindari, son los perros que mejores resultados están dando en todo el mundo.

La raza Golden retrevier es óptima para realizar la tarea de guía

El proceso específico de entrenamiento consta de distintas etapas que finalizan con un proceso de adaptación de aproximadamente 20 días entre el perro y quien será su dueño. Se realiza un trabajo integral donde se asegura el bienestar animal y un entrenamiento adecuado a cargo de adiestradores especializados.

“Los entrenamientos se realizan los 365 días del año ya que contamos con un espacio adecuado donde podemos desarrollar tareas de cuidado y entrenamiento permanente" agregó Botindari.

Los perros lazarillos son entrenados generalmente durante un lapso de dos años desde su nacimiento y permanecen como guía con su dueño hasta cumplir los 10 años como máximo. Luego de transcurrido ese tiempo, el perro "se jubila" y la persona puede optar por tenerlo como mascota sin cumplir con las exigencias de la tarea para la cual fue entrenado o, en caso de no ser posible, tienen la alternativa de entregarlo a la organización quienes se encargan de brindarle un lugar adecuado a sus necesidades tanto físicas como afectivas. En esos casos, la escuela asume la responsabilidad de asegurar el mantenimiento y contención del perro “jubilado” en caso de que la persona con discapacidad no pueda hacerlo.

"Si bien el perro guía no es exigido de una forma nociva para su desarrollo, la idea es que pase sus últimos años de una forma más pasiva" dijo Botindari

Desde su fundación, la escuela lleva entregados más de 20 perros guías, que contribuyen a mejorar la calidad de vida e integración social de las personas que poseen discapacidad visual. En el año 2019, entregaron un total de 6 lazarillos, el número en 2020 fue de 3 y durante el 2021 está previsto entregar 4 animales. En esos casos, la escuela hace un seguimiento permanente del perro que perdura a lo largo de toda su vida. Transcurridos el plazo para que el animal pase a estar "fuera de servicio", la escuela lo reemplaza por otro perro guía para asegurar que la persona con discapacidad tenga una continuidad en su independencia.

El proceso de entrenamiento de los perros dura 2 años

¿Cómo se puede acceder a un perro lazarillo?

Cualquier persona ciega que cuente con certificado de discapacidad, puede aspirar a un perro guía de EPGA previo ha completar un curso de orientación y movilidad. Otro requisito es la obtención de un certificado psicofísico donde se acredite que además no posee otra discapacidad que le impida manejar un perro.

Una vez acreditadas esas condiciones, las personas que necesiten acceder a un perro guía deben presentar la petición en el Club de Leones de la localidad donde residan y desde allí se evalúa el caso y se hace la derivación. En algunas ocasiones el perro entregado tiene un doble propósito, sirve de lazarillo y asistencia para quienes por ejemplo, además de una discapacidad visual tienen trastornos del espectro autista.

EPGA es una de las 28 escuelas certificadas por la Federación Internacional de Perros Guía y es una de las únicas que entrega perros a menores de edad.

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