Según la ciencia, los amigos no sólo alegran la vida, también la alargan

Según la ciencia, los amigos no sólo alegran la vida, también la alargan

Los amigos, además de prevenir el deterioro físico y mental, fortalecen la identidad y amplían nuestro mundo.

MDZ Sociedad

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El Estudio de Desarrollo de Adultos de Harvard, uno de los estudios sobre la vida adulta más largos del mundo que duró casi 80 años, reveló que las amistades cercanas son las que mantienen felices a las personas durante toda su vida. Esos lazos protegen a las personas del descontento de la vida y hasta ayudan a retrasar el deterioro mental y físico.

Magdalena Paz, psicóloga y asesora del centro médico CINME, cuenta que “el impacto de la socialización tiene un rol central en la formación del psiquismo de las personas y nos afecta de manera distinta según la etapa evolutiva en la que nos encontremos. La psicóloga y presidenta en Sociedad Argentina de Terapia Familiar (SATF), Claudia Messing, cuenta que, durante la niñez, los amigos son los que posibilitan la socialización primaria fuera de la casa.

“En la adolescencia son los que permiten fortalecer la identidad sin necesidad de compartirla con los padres. La amistad también forma una gran parte de la vida de los adultos” cuenta Messing. Los amigos forman parte de nuestra identidad, amplían nuestro mundo psíquico, forman parte de la red social que conformamos. Como seres sociales, mientras más ampliamos nuestra red social más nos insertamos en la sociedad, explica la psicóloga. “Necesitamos una respuesta por parte del otro, ser visto y escuchado. Todo esto apoya nuestra identidad y por lo tanto la salud psíquica” agrega la especialista.

Además, gracias al descubrimiento de las neuronas espejo, se descifró que las personas nacen con las herramientas necesarias para poder empatizar con otro y aprender mediante la mímica. “Desde que nacemos copiamos psíquicamente a nuestros padres,-explica Messing- pero no siempre se terminan de internalizar como figuras protectoras. Cuando esto sucede aparece le factor de la soledad. La amistad permite palear esta situación: la soledad interna se compensa con el acompañamiento de amistades que reparan esa herida y fortalecen nuestra identidad”.

Formar una “aldea” de aquellos vínculos significativos conlleva, por un lado, una sensación de sentirse acompañado, lo cual disminuye el sentimiento de vacío y soledad; a su vez, implica poder acompañar a otro, lo cual afecta positivamente sobre las funciones cognitivas como la memoria y aprendizaje. Los vínculos sociales cercanos son uno de los factores protectores frente a varias patologías mentales, sobre todo aquellas que involucran el estado de ánimo.

Susan Pinker, psicóloga canadiense, explica en su libro “The Village Effect” que el contacto cara a cara tiene resultados positivos directamente observable, ya que tiene un “efecto cascada” de nuestro sistema nervioso que permite la liberación de oxitocina, hormona asociado a la confianza, y la disminución de cortisol, hormona asociada al stress. El contacto humano, sobre todo de vínculos significativos, actúa como un antídoto frente a la ansiedad y depresión. Esto impacta directamente sobre la resiliencia, longevidad, aprendizaje y felicidad. “Salir, jugar, encontrarse, todo esto generan endorfinas. Encontramos una oportunidad para reír, un lugar de relajación no permite salir de las exigencias cotidianas y aliviarlas tensiones internas” cuenta Messing.

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