Empezó a estudiar para pasar un "bajón" y se recibió de médico a los 64 años
“Lo que empezó en 2016, como forma de pasar un bajón, terminó siendo un hermoso camino de 6 años, y ayer me recibí de médico, a los 64”, declaró Emilio Desimoni en su cuenta de Twitter. Y agrega con simpatía: “Tiembla el sistema de salud”.
Este hombre es, además, físico, especialista en sistemas, cocinero y actualmente docente, como él mismo se presenta en la red social. Hace casi seis años, Emilio se embarcó en la aventura del estudio académico en la Universidad de Buenos Aires y no desde cualquier carrera, sino desde una que tiene fama de que es preciso leer mucho y dormir poco. Cualquiera que conozca estudiantes de Medicina (o haya hecho esa carrera) sabe que implica gran compromiso académico y también social. Esto último lo confirma un tuit de alguien que ha compartido con Emilio una parte de la carrera: “Ojalá nos crucemos en el ejercicio de esta linda profesión. Feliz de haber podido compartir los voluntariados con vos”.
El tuit del doctor Emilio tiene desde su publicación (18 de diciembre) hasta el momento más de 8.700 retuiteos y 203 mil me gusta. No es para menos. Este hombre que ha logrado "de grande" un título universitario, a los 64 años, es un ejemplo para mucha gente que se cuestiona si podrá alcanzar sus metas a pesar de la edad, la condición física, el contexto en que vive, entre otras cosas. Así lo expresan tantos mensajes de felicitaciones y declaraciones de inspiración en la red social.
“Tener algo que me ocupe y me ordene me ha dado siempre resultado, un buen remedio para los bajones. Durante muchos años fue mi familia, mi trabajo. En ese momento me pareció que Medicina era una buena idea. Y fue excelente”, dice Emilio, en respuesta a una usuaria de Twitter que le preguntó si realmente se había anotado en la carrera para “pasar un bajón”.
El viernes festejaron quienes se recibieron de la carrera de Medicina y se puede ver en medio a Emilio, haciendo el famoso trencito, vestido con un ambo lleno de colores, espuma y papel picado. Un merecido festejo teñido también, por supuesto, de mucha alegría.

