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El legado de Dostoievski a 200 años de su nacimiento

El próximo 11 de noviembre se celebra el bicentenario del nacimiento de Fiodor Dostoievski.
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El 9 de febrero de este año se cumplieron 140 años de la muerte de Fiodor Dostoievski y el próximo 11 de noviembre se cumplirán 200 años desde su nacimiento en Moscú. Uno de los más grandes novelistas rusos, junto a León Tolstoi, que llevó a plasmar en sus personajes características psicológicas aún desconocidas, en tanto que no fue sino recién a fines del siglo XIX que Freud instauró el psicoanálisis.

Dostoievski padre fue un médico militar que sirvió en los ejércitos que luchaban contra Napoleón y tras abandonar la milicia, trabajó en un hospital para pobres de Moscú. La casa donde vivían entonces estaba en el mismo edificio en que funcionaba un manicomio, frente al cementerio donde se alzaba el patíbulo en el que se ejecutaba a los condenados.

La muerte prematura de su madre por tuberculosis, cuando él era todavía un adolescente, lo dejó desprotegido, ya que ella era quien cuidaba delicadamente de Fiodor. En ese momento, su padre no logró sobrellevar la dura pérdida y se sumió en el alcohol. Seguidamente, Fiodor y su hermano Mijaíl fueron enviados a la Escuela de Ingenieros Militares de San Petersburgo, donde el futuro autor conoció las obras de Shakespeare, Víctor Hugo y E. T. A. Hoffmann, entre otros. A los dieciocho años, la muerte de su padre, torturado y asesinado por unos campesinos, lo marcó profundamente, ya que sintió que ese crimen era suyo, por haberlo deseado inconscientemente. En 1928, Freud escribió Dostoyevski y el parricidio, artículo en el que señala el sentimiento de culpa como causante de la intensificación de su epilepsia.

Moscú. Ciudad natal de Dostoievski.

Dostoievski se recibió de ingeniero en 1843, incorporándose luego a la Dirección General de Ingenieros en San Petersburgo, con el cargo de subteniente. Un año más tarde, tradujo Eugenia Grandet, una obra de Balzac, para saldar una deuda. Esa fue la bisagra que lo impulsó a dejar el ejército para dedicarse a la escritura. A los 24 años, Fiodor publicó Pobres gentes, una novela epistolar que se llevó los aplausos de la crítica. Más deudas y unos ataques de epilepsia reiterados fueron lo que siguió al éxito. Además, las novelas siguientes (escritas incluso entre ese mismo año y 1849) no tuvieron el mismo recibimiento, sino todo lo contrario, lo cual llevó a Dostoievski a la depresión.

Su historia de vida y los lugares en los que vivió le permitieron plasmar en sus personajes muchas de las cosas que le sucedieron a él, algunas más circunstanciales, como la epilepsia, y otras más profundas, como la culpa o el anhelo de redención. Preso en Siberia, condenado a muerte por colaborar con grupos liberales y revolucionarios, también plasmó esa experiencia en su obra Recuerdos de la casa de los muertos.

Edición rusa de El idiota.

En 1866 publicó El jugador y Crimen y castigo, obras que lo consagrarían como escritor. Luego de un segundo matrimonio y la pérdida de una beba, escribió El idiota (1868) y Los endemoniados (1870), gracias a los cuales recibió grandes elogios en su país. Fue entonces cuando redactó la obra en que se erigió como guía espiritual de Rusia: Diario de un escritor. Sin embargo, fue recién en 1880 que su obra maestra, Los hermanos Karamazov, vio la luz. En ella aparecen los temas más propios de su literatura: la angustia moral del ser humano moderno, la relación con Dios, la cuestión de la libertad humana; y una gran cantidad de descripciones psicológicas muy avanzadas para la época.

“En tanto que otros grandes declinan, arrastrados hacia el ocaso por la misteriosa resaca de los tiempos, Dostoievski se ha instalado en lo más alto”, declaró Ortega y Gasset sobre este autor de la Rusia zarista, que nos ha dejado como legado un sinnúmero de personajes. Atravesados por la culpa, la necesidad de perdón, la pregunta por la existencia de Dios, la compasión, la ética y la moral, sus personajes son tan reales como él y, por lo tanto, tan sufridos, tan abandonados, tan perdonados y tan amados como él.