La toma de rehenes de Caseros y cómo hacer de la tragedia un hecho político

La toma de rehenes de Caseros y cómo hacer de la tragedia un hecho político

La trágica toma de rehenes, que terminó con dos muertos en Caseros, derivó también en una inédita discusión política en medio de la campaña, en la que el Frente de Todos se vio obligado a aclarar que el asesino Alejandro Maldonado, quien cayó abatido, no era dirigente del peronismo local.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Durante diez horas, una persona, Alejandro Daniel Maldonado, quien tomó de rehén y mató a su amigo José Alejandro Cáceres, disparó entre doscientos y trescientos tiros, se mostró desquiciado y precipitó la llegada del ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, y tras un intercambio de tiros y tras haberse frustradas todas las negociaciones, terminó abatiendo al insano armado. 

En medio de esta situación, su hermano Alberto había revelado que trabajaba con el peronismo y que la sociedad de fomento que manejaba, Villa María Irene, era utilizada para actividades relacionadas con el Frente de Todos. Esta declaración fue utilizada de manera extraoficial por dirigentes oficialistas para marcar que era parte del esquema político de la oposición local. 

Un importante funcionario de Tres de Febrero negó esta situación, se lo dijo de manera tajante a MDZ, y dio por terminada la polémica que, no obstante, otros medios amplificaron como un hecho concreto. Por este motivo, el Frente de Todos de Tres de Febrero emitió un comunicado en el que "niega enfáticamente haber tenido relación alguna con Alejandro Darío Maldonado, autor del secuestro y homicidio de José Cáceres, acontecido esta mañana en Villa Pineral".

"Ante los comentarios de allegados a Maldonado, mencionando su supuesta vinculación con nuestro espacio político, queremos reafirmar que ningún integrante del Frente de Todos de Tres de Febrero tuvo relación alguna con él, ni con ninguna de las víctimas", agregaron en el documento.

Increíblemente, una situación dramática como la vivida en Caseros, a quince cuadras del edificio municipal, derivó también en un pase de facturas y relaciones ajenas a un proceso político que se venía desarrollando con bastante normalidad. El fallecido Maldonado tenía relaciones políticas, pero estas no adquirieron jamás un protagonismo ni una relevancia que lo sindicara como parte de un esquema partidario como el que pretenden endilgarle. De hecho la sociedad de fomento tenía una actividad que requería, de manera directa o indirecta, un control oficial. 

 

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