El histeriqueo virtual de Mauro Icardi, ¿cuenta como infidelidad?

El histeriqueo virtual de Mauro Icardi, ¿cuenta como infidelidad?

La tecnología permitió la incorporación de nuevas herramientas que nos permiten relacionarnos con otros desde la virtualidad. Si bien la vinculación emocional cambia en las interacciones digitales, las intenciones pueden ser similares.

Andrea Ginestar

Andrea Ginestar

El escándalo mediático protagonizado por Wanda Nara, Mauro Icardi y la China Suárez, señalada como la tercera en discordia, sigue dejando tela para cortar y pone bajo la lupa las nuevas formas de relacionarse con los otros. El coqueteo o histeriqueo virtual que no se concreta desde lo físico, ¿puede ser considerado infidelidad o queda en el plano de la fantasía?.

El anuncio de la ruptura de la pareja conformada por Wanda Nara y Mauro Icardi provocó un tsunami de especulaciones que, con el correr de los días, fueron dejadas de lado luego de que trascendiera que la tercera en discordia era, ni más ni menos, que la China Suárez. Sin embargo, para muchos, lo sucedido queda en el plano de la fantasía, lo abstracto y no es considerado infidelidad al no haber existido un contacto íntimo presencial. 

Para otros, los cambios de paradigmas posibilitan este nuevo tipo de relaciones "on line" que, en algunos casos, pueden concretarse en la presencialidad. Los límites entre la virtualidad y el paso a la "presencialidad" de ese encuentro suelen ser muy difusos y el impacto que tenga en la pareja dependerá de los acuerdos previos existentes que cada uno haya pautado.

La tecnología permitió la incorporación de nuevas herramientas que nos permiten relacionarnos con otros desde la virtualidad. Si bien la vinculación emocional cambia en las interacciones digitales, los objetivos pueden ser los mismos. El deseo de conocer o relacionarse con un otro u otra puede manifestarse a través de una interacción a través de una red social, la existencia de las redes sociales o plataformas posibilitan esos "encuentros" que a pesar de ser virtuales pueden ser "cercanos" y tener una intención específica e implícita.

Las redes sociales posibilitan las infidelidades pero también el control sobre la pareja

En la actualidad, a través del uso de las redes sociales y plataformas de citas, las posibilidades de cometer una infidelidad son infinitas. Sin embargo, esa variedad también potencia la posibilidad de ser descubierto. "Un coqueteo virtual puede ser considerado infidelidad en virtud de los acuerdos de la pareja. La norma indicaría que hay una intención que, en la medida que no se concrete materialmente no es considerada infidelidad, es un riesgo pero la no materialidad del hecho no implica que no existe sino que existe en la medida que los involucrados le dan entidad como tal", destacó el sociólogo Roberto Stahringer.

En el caso de los encuentros virtuales se ponen en juego los acuerdos previos existentes en la pareja que determinarán si esa acción virtual pone en riesgo la estabilidad y continuidad de la relación. El psicólogo y especialista en relaciones de pareja, Mauricio Strugo, explicó: "En una pareja cuando se descubre una infidelidad el aspecto que se pone más en juego es la sensación de traición a la confianza establecida en el vínculo, al mismo tiempo que mucho enojo y frustración por lo ocurrido".

"El hecho de no ser material, no deja de "ser"... ya que existe en un plano inmaterial intangible y expresa una intención de deseo oculta que el entorno digital permite que emerja como mecanismo de fuga vinculado con el deseo. Hay una posibilidad de acercamiento que no siempre se concreta" agregó Stahringer.

Hay un cambio de paradigma en las relaciones que se va dando paulatinamente con formatos más o menos explícitos donde a través de los entornos virtuales se genera una expresión inmaterial del deseo. En ese sentido, se empiezan a validar ciertas posibilidades o reconocer como parte de escenario de lo posible.

"Genera mayores niveles de histeria, ansiedad y angustia por el hecho de estar expuestos a mecanismos mucho más efectivos de control sobre la pareja. La red social así como permite un intercambio también nos permite ser controlados y empiezan a darse otras formas de tensiones y conflicto dentro de la pareja que están apoyadas por el control sobre el otro", explicó Stahringer. 

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