Cafecito, un aporte virtual para potenciar el talento creativo

Cafecito, un aporte virtual para potenciar el talento creativo

Creada en Argentina por un joven de 25 años, Cafecito es una plataforma de crowfunding que busca unir a creadores de contenido, organizaciones y proyectos de todo tipo con aquellos que estén dispuestos a hacer su contribución económica para que esas ideas se hagan realidad o crezcan a otra escala.

Rubén Valle

Rubén Valle

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Como tantos proyectos que la pandemia hizo realidad o le dio el empujón estratégico, la plataforma Cafecito nació en la Argentina en el año del virus global. El padre de la criatura es un joven de 25 años, Damián Catanzaro, programador e innovador todoterreno (el término emprendedor, dice, le genera cierto repelús).

Cafecito es una plataforma de crowdfunding (financiación colectiva) que tiene como misión unir a ONG, creadores de contenido o cualquiera que necesite apoyo en un proyecto. El aporte consiste en donar simbólicamente el equivalente a un café, precisamente (la donación base está entre los $50 a $100). De ahí en más, lo que la generosidad del contribuyente esté dispuesta a sumar. 

La plataforma colaborativa ya acredita más de 32 mil usuarios registrados, por lo que el próximo paso en pos de su popularización es que pase a ser una red social con un muro en el que se puedan seguir a los creadores y a sus contenidos.  

Mozo, una pantallazo por favor

La génesis. "La idea nació a principios del 2020. Charlando con un amigo pensé que estaría bueno encontrar una manera de financiar y darle valor a lo que hacemos en internet. Empecé a buscar plataformas que me dieran esta solución y encontré pocas y de afuera (Patreon, Buy Me a Coffee o Ko-fi). Entonces se me ocurrió armar algo parecido, en pesos y de fácil manejo". 

Gran debut. Cafecito.app tuvo su primera versión el 29 de mayo del año pandémico y cuando estuvo lista la liberó "y explotó” (sic). “El primer día hubo cerca de 400 cuentas creadas, fue una locura. No paró de crecer, mucha gente me dijo que estaba muy buena, que era necesaria una herramienta como esa. Siempre hice proyectos de este estilo como hobby pero este pegó mucho, está creciendo un montón. Nació como un hobby pero evolucionó”.

Seamos prácticos. Como es más fácil compartir una URL en redes sociales que utilizar una aplicación que la gente tiene que bajar e instalar en sus teléfonos, Damián decidió que Cafecito.app fuera una plataforma web y no una aplicación para celulares.

Modelo de negocio. El 5% de cada cafecito se lo lleva la plataforma, pero el código -aclara Catanzaro- sigue siendo abierto. No se cobra ningún tipo de mantenimiento de cuenta ni comisión mensual.

El cómo. El procedimiento para participar es fácil: se entra a cafecito.app, se crea una cuenta y de esta forma comienza a recibir los aportes a su cuenta de Mercado Pago. Una vez creado el contenido, se propone compartir en las redes sociales para visibilizar la propuesta de Cafecito y en ella el proyecto propio. 

La tecnoclave. "No dejar de aprender es la clave en este mundo. Todo el tiempo salen nuevas tecnologías, nuevos frameworks o librerías. Está bueno probarlas o estar viendo la comunidad en sí a ver como las adopta, porque es bastante común que de un mes para el otro aparezca una librería nueva y tengas a media comunidad programando en eso, y obviamente, si es nueva y las empresas la quieren, vas a ser un gran candidato si lo sabés".

Dejá, yo invito. El mentor de la idea reconoce que “yo les pagué cafecitos a varias personas, sobre todo a muchos amigos que se están lanzando a hacer freelance”. En un año particularmente duro debido al implacable covid, la plataforma fue un nexo para muchas personas que estaban sin trabajo o necesitaban impulsar sus proyectos. 

Caso testigo. "Con Cafecito encontré un concepto seductor porque vehiculiza las ganas de destacar el trabajo que creemos valioso y en un entorno ameno que cualquiera puede usar", dice Csome, que en un mes recibió 250 "cafecitos" y pudo comprarse equipamiento para su proyecto Bauhasaurus.  

De amplio espectro. También hay organizaciones que confiaron en la propuesta de Cafecito para recibir donaciones. Es el caso del Club Lechero Villa Carlos Paz, que ayuda a merenderos de esa ciudad cordobesa, o Women in Games, que promueve la participación de mujeres en la industria de los videojuegos.

Plan C(atanzaro). En la agenda de este programador y consultor independiente figura como prioritario la expansión hacia otros países de la región que no tienen plataformas similares pero sí cuentan con Mercado Pago, como Chile, Uruguay y México, entre otros, generar suscripciones, sumar otros medios de pago como PayPal y poder subir fotos y posts a la página de Cafecito.

#Solapa

(Mal) Educadas, de María Florencia Freijo (Editorial Planeta, 272 páginas, $1.090)

  • ¿Cómo se ha educado a las mujeres por siglos? ¿Para qué se las ha educado? Hasta fines del siglo XIX las mujeres no asistieron a la escuela, su única formación tendía a que fueran “buenas”: buenas esposas, concubinas, amantes, madres, hijas, abuelas... Esta educación inorgánica, esta “mala” educación, se vuelve un sustrato permanente y fortísimo que sigue formando a las mujeres aún hoy para cumplir miles de mandatos. Esto es lo que sostiene María Florencia Freijo en (Mal) Educadas: que las mujeres han sido y aún son preparadas, tanto desde la educación formal como la informal, para amar sin condiciones a riesgo de quedarse “solas”, y para limitar su propio poder y sus posibilidades expansivas. Con una aguda mirada histórica y una escritura lúcida y personal, la autora encuentra en el concepto de “mala educación” un punto de partida que consolida una serie de prejuicios sobre las mujeres.

#ElResaltador

La perversa correción política

  • "Hoy, para escribir, hay que tener en cuenta los señalamientos, prerrogativas y coerciones políticas de la época. Una gran perversión. ¿Por qué uno debería acoplarse a la mentalidad de su tiempo? Las mejores obras han sido transversales, oblicuas: se adelantaron al pensamiento de su época, o se atrasaron. El arte existe para tener la libertad que no se tiene en la vida civil, para que no existan leyes ni moralidad...Vivimos la época de la negación: un torrente que va directo, como una transfusión, desde la vena política hacia la del arte. El mandato es crear obras en las que estén cancelados el odio, la discriminación, la ofensa... Hoy sólo se puede escribir con buenos sentimientos, sin ofender a nadie. El arte se volvió una militancia de redes para cancelar obras...Si vos purgás toda la maldad, los excesos, las amoralidades, las perversiones del hombre, no queda nada del artista...El costado más perverso de la corrección política es que ni siquiera admite al arte como sublimación. Si no podemos sublimar, ¿cuál es el sentido del arte?". 

{ Ariana Harwicz, escritora argentina radicada en Francia, en Clarín }

#Tuiteado

 

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