Nahir Galarza no quiere comer, bajó 9 kilos y sus padres exigen la domiciliaria
Nahir Galarza, la joven entrerriana que mató a su novio a sangre fría en diciembre de 2017, lleva 9 días de huelga de hambre en la cárcel de mujeres de Paraná como protesta por no poder ver a sus familiares y sus padres exigen que le otorguen la prisión domiciliaria.

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La joven solo ingiere agua y presenta mareos y debilidad debido a la protesta que lleva adelante, ya que por la pandemia de coronavirus las visitas a la cárcel han quedado sin efecto y exige, junto a otras reclusas, que se permita al menos el ingreso de un familiar por interna.
Ante esta situación, Marcelo Galarza y Yamina Kroh, padres de Nahir, aseguraron que la joven ya perdió 9 kilos y cuestionaron a las autoridades de la cárcel y a los organismos sanitarios y de derechos humanos.
"Nadie se ocupó de ella, nadie fue a verla. Ni de los organismos de derechos humanos. Es una discriminación, como si lo que pide fuera un capricho y no un derecho e hicieran la diferencia con ella", dijeron sus padres, que consideran que la vida de Nahir está "en riesgo".

"Más allá de que la asiste un médico, lo que sentimos es que nadie se ha preocupado por lo humano. Hace dos meses que no nos vemos. Ella lleva dos años procesada sin condena firme. No puede estar más de ese tiempo detenida sin sentencia firme", agregaron en una entrevista a Infobae.
El 3 de julio de 2018, el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguaychú condenó a Nahir Galarza por unanimidad a prisión perpetua por considerar que "ha quedado destruida la hipótesis de la defensa de que los disparos se produjeron de manera involuntaria". Y este fallo fue confirmado en julio de 2019 por la Sala II de la Cámara de Concordia.
