Coronavirus: las claves de la vacuna Pfizer-BioNTech
Luego de que la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos diera luz verde a la vacuna de la alianza Pfizer/BioNTech, la vacunación comenzará esta semana en el país.
-
Te puede interesar
Godoy Cruz anunció promociones gastronómicas a $10.000 durante el Mundial
La formula aprobada está basada en tecnología del ARN mensajero, igual que la de Moderna. Lleva instrucciones de ADN para que las células del cuerpo humano generen proteínas protectoras. La eficacia del 95% frente al virus SARS-CoV-2 se consiguió siete días después de la segunda dosis de vacuna y 28 días después de la primera, pero aun no es posible saber cuánto tiempo dura la inmunidad.
Si bien la vacuna fue en general bien tolerada, en algunos casos causó fiebres y dolores locales donde fue inyectada, pero sin que se detectase ninguna reacción grave.
El objetivo de las vacunas es el mismo: entrenar el sistema inmunológico para que reconozca el coronavirus y así elevar sus defensas de forma preventiva.
Muchas vacunas convencionales se elaboran a partir de virus inactivo, como la polio o la gripe, con virus atenuados, como en el caso del sarampión o la fiebre amarilla, o con proteínas llamados antígenos, como en la hepatitis B. En el caso de la de Pfizer y BioNTech, se inyectan hebras de instrucciones genéticas llamadas ARN mensajero, es decir, una molécula que le dice a las células qué hacer. De esa forma, las células crean proteínas con las instrucciones recibidas,
El ARN mensajero de la vacuna se fabrica en laboratorio. Con la vacuna se inserta en el cuerpo y comienza a fabricar proteínas o antígenos específicos contra el coronavirus.
Esas proteínas son liberadas en las células y el sistema inmunológico comienza a producir anticuerpos con la facultad de neutralizar el coronavirus en caso de infección.
“Empezó una nueva etapa del desarrollo de las vacunas. El mundo se dirige hacia las vacunas de tecnología de ARN mensajero. Todos los laboratorios del mundo que las fabrican van a tener que considerar utilizar este tipo de tecnología. Cuando entendamos sobre la precisión de lo que se está generando, no va a haber vuelta atrás”, comentó en una entrevista con el portal Infobae, el médico genetista Jorge Dotto (M.N. 107.411).
“Es una tecnología totalmente revolucionaria. Con esta secuencia que recibe a nivel artificial, le damos al sistema inmune la instrucción para generar la proteína. Se trata de un nivel de precisión que nunca antes habíamos visto. Antes de la llegada de estas vacunas, la genética se comprendía como algo muy lejano, invisible y por supuesto, incomprensible. Hoy la gente entiende de qué se trata. La genética es una manera de entender mecanismos y dar soluciones. Ya no forma parte de un campo lejano y de ciencia ficción”, agregó.
Por su lado, el decano de la Escuela Nacional de Medicina Tropical de Baylor College of Medicine y una autoridad en vacunas, Peter Hotez, comentó que le “preocupa la innovación a expensas de la practicidad”, y agregó que el programa Operation Warp Speed del gobierno de los Estados Unidos, está “inclinado hacia plataformas tecnológicas que nunca antes obtuvieron una licencia”.
El ARN es inestable por lo que a partir de una cierta temperatura la vacuna se degrada. Pfizer informó que una vez que se saca la vacuna de los congeladores especiales, puede conservarse 5 días en una heladera ente 2° y 8°C, por lo que la logística será clave.
Sin embargo, este método tiene a favor que se produce sin necesidad de cultivar el patógeno en laboratorio, por lo que permite que se desarrolle la vacuna con mayor velocidad.
“Todo lo que se necesita es la secuencia del antígeno”, afirmó David Weissman, el inmunólogo que coinventó la técnica que allanó el camino para esta tecnología. Hoy es consultor de BioNTech.
“Las vacunas de ARN tienen la interesante característica de poder producirse con mucha facilidad en cantidades muy grandes”, recomendó Daniel Floret, vicepresidente del Comité Técnico de Vacunas de la Alta Autoridad Sanitaria de Francia.
La desventaja pasa por la necesidad de almacenar la vacuna a temperaturas de-70°C por la fragilidad del ARN. Para ello se diseñaron contenedores específicos, llenos de hielo seco.
Dotto, al respecto, comentó: “Estamos viviendo un momento tan excepcional en la historia que nos tenemos que adaptar con medidas extraordinarias. Si salen estas vacunas no se puede estar pensando en eso. Estamos hablando de la supervivencia. La vacuna nos va a permitir volver a tener un tipo de dinámica más ‘normal’. Si eso requiere que se generen nuevos lugares de almacenamiento, debemos hacerlo”.
Fuente: Infobae