Viven en la desgracia y se les cayó un árbol encima de la casa

Viven en la desgracia y se les cayó un árbol encima de la casa

Una familia del asentamiento Castro, de Guaymallén, venía mal y, ahora, está peor. Un enorme árbol ha caído sobre su hogar dejándolo inhabitable. Diversos organismos pasaron por el lugar, pero ninguno ha aportado solución alguna.

Ulises Naranjo

Ulises Naranjo

Cintia Quiroga y Miguel Luján y sus cinco hijos sobreviven en un humilde hogar del asentamiento inestable Castro, de Guaymallén, precisamente en la esquina de 9 de Julio y Castro, manzana 6, casa 29.

Las cosas no venían nada bien para ellos, pues bien sabemos que bajo este particular contexto de crisis, la malaria se ha vuelto más mala. No venían nada bien, pero la cosa se ha puesto peor.

Ante la pasividad oficial, los vecinos del lugar se organizaron y les donaron colchones, ropa y, fundamentalmente, alimentos y también compraron algunas cosas, las que pudieron, como nailon.

Sin embargo, lo que podía estar peor, se transformó en algo peor, pues la última lluvia de noviembre trajo más pesar a los diversos pesares que padece esta humilde familia, pues un árbol se cayó sobre el techo del hogar.  

Mi casa es de madera, estilo prefabricada, pero al caer el árbol el techo cedió. La estructura quedó apoyada sobre lo que serían las paredes, que se debilitaron. Cuando usted toca las paredes, se mueven. La casa no quedó en condiciones de ser habitada, aporta la infortunada Cintia.

No hace falta ser ingeniero para comprobar, como también indican vecinos que los asisten, que la casa ha quedado inhabitable. La familia de ninguna manera debiera quedarse en esa casa, pero lo cierto es que tampoco tiene a dónde ir. 

Parte del techo del hogar, tapado con nailon

Ahora compliquemos el paisaje: desde el 12 de noviembre, Cintia y sus cinco hijos están sin su marido, quien sufrió un grave accidente de tránsito y está internado en el hospital Lagomaggiore.

Los vecinos de la familia aportan luz al caso:

- Estamos haciendo lo que podemos por ellos, porque están solos. Ningún organismo hace nada. La municipalidad prometió asistencia y no cumplió, sólo sacaron fotos desde lejos y se fueron. Desarrollo Social de la comuna ha prometido ayuda sin cumplir… Además, se hizo la denuncia a Defensa Civil, demoraron 3 días en venir y, cuando lo hicieron, dijeron que era de su competencia aportar respuestas, sino de la Dirección de Parques y Zoológicos. El aporte de Defensa Civil fue garantizar lo que sabíamos: que la casa está inhabitable.

En efecto, organismos se han hecho presente en el lugar, pero sin aportar. Hasta ahora, la familia está sobreviviendo gracias a lo que consiguen juntar los vecinos para ellos, mientras se preguntan qué comerán los niños en un par de días y, mientras ruegan que no venga una nueva tormenta, porque sólo un nailon separa a Cintia y sus niños del cielo.

Ante esta desolación, los vecinos de la zona decidieron ellos mismos reclamar ante distintas áreas de la comuna, llamando una y otra vez. Y otra vez. Y otra vez. 

Y nada.

Y anda hasta que, finalmente, una grúa de Parques y Zoológicos apareció a cortar el árbol, que no murió de pie, sino caído sobre un desdichado hogar humilde. Entonces, la comuna se hizo presente, “pero, de lejos, en ningún momento se acercaron a la familia”, aseguran los vecinos, quienes, incluso, fotografiaron un móvil comunal, a metros del lugar.

La camioneta de la comuna: nadie se bajó de ella para preguntar por la familia.

- Los de la grúa trabajaron excelente. Tiraban sogas hacia las ramas más grandes y cortaban tirando de las sogas en el sentido contrario del techo para hacer el menos daño posible, cuenta y agradece la propia Cintia.

Hecha la tarea de la quita del enorme árbol, imaginen qué ocurrió con el nailon que protegía los agujeros del techo: sí, se rompió y ahora se ve el firmamento desde las camas de los niños. Y hay pronósticos de lluvia para esta noche.

Otra vez los vecinos volvieron a pedir socorro: tantas veces hablaron con la gente de la comuna de Guaymallén, que desde el organismo “dijeron que no llamáramos más, porque no iban a hacer nada, porque correspondía actuar a Desarrollo Social de la comuna”, cuenta, indignada una vecina.

Insistieron, entonces, los vecinos, con Desarrollo Social de Guaymallén y, finalmente, ellos prometieron que irían.

Y ayer, no fueron; y hoy, no fueron.

Y puede llover esta mismísima noche sobre los desdichados niños y sobre su madre, mientras su padre, internado grave, por cierto, necesita dadores de sangre y el mundo sigue andando, como si nada, como si todo.

Ulises Naranjo.

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