La miseria ahora es carbón en un rincón de la coqueta Chacras de Coria

La miseria ahora es carbón en un rincón de la coqueta Chacras de Coria

Era una casa muy pobre; ahora es un espacio devastado y mudo, con niños y barros y perros. La miseria se volvió carbón en un rincón de la coqueta Chacras de Coria. Conozcan el amargo “hogar dulce hogar” de la familia Morales.

Ulises Naranjo

Ulises Naranjo

Lili le dicen; Irma también. Morales se apellida. Tiene cuatro hijos de 15, 12, 7 y 5 años y tenía un marido, pero, bueno, se murió de cáncer y su familia política la dejó en la calle, con lo puesto y los niños.

Cobra $2600 de una AUH y, por ahora, los $10.000 del IFE; con eso se arreglaba para los cinco, llevándolos incluso a la escuela y todo.

Tenía una máquina de coser y hacía cositas, pero ya no las hace, desde el sábado.

Tenía la familia, para calefaccionarse, una de esas estufas caseras o tumberas, con ladrillos y una resistencia. Y había una cortina al lado y la tragedia duró unos pocos minutos.

Ella había salido a comprar y todo fue muy, muy rápido, el sábado a las 10.30.

Volvió corriendo. 

Los niños estaban bien, bueno, una nena casi muere porque entró a la pieza incendiada a buscar una mascota, una pekinés que se escondió bajo la cama, pero su tía corrió tras ella y logró salvarla. La perrito ahí quedó (no aprendió a hace caso cuando la llamaban).

Así, pues, “sólo” murieron cinco mascotas, gatitos recién nacidos, y la perra desobediente.

- Dicen que cuando se asustan se meten abajo de la cama… Mi hija trató de sacarla, pero no pudo y tuvo que entrar mi hermana a sacar a mi hija del fuego

El fuego demostró una vez más no ser selectivo: se llevó todo, pero todo-todo.

Vivían con lo justo, casi en pelotas. Ahora, viven en pelotas.

Ah, y no sólo vivían allí la mujer, los cuatro hijos y las mascotas.

Los Morales son Lili o Irma y sus hijos, por un lado, y también un hermano mayor discapacitado, por otro, su hermana y su marido, por otro, y su madre, la abuelita, por otro, allá en la piecita del fondo.

En cada espacio que había, se arreglaba un grupo.

Ahora, ha quedado una pieza endeble adelante, donde se amontonan algunos y, al fondo, la pieza de la abuela, donde Lili o Irma fue con sus hijos, a amontonarse con la madre.

Hace bastante frío y juntan escombros callados, de la mañana a la noche (este escriba da fe de ello), pero no tienen la menor idea de cómo encarar el asunto.

Bah, la tienen, la tendrían, pero no tienen con qué.

Los hombres saben de construcción y tiene varios amigos albañiles que ayudarían, pero no tienen los materiales y están amontonados y hace frío y, ahora mismo, está lloviendo.

Las paredes que hay se van a caer en cualquier momento.

Cierto es que han llegado donaciones de ropa y comida y que, por ahora, no necesitan ropa ni comida. Necesitan, sí, todo lo demás, pero todo-todo lo demás: al final de la nota haremos una posible lista de necesidades…

- Y una tele y unas estufas para los niños, por favor..., dice la mujer, con vergüenza.

Mientras Mendoza discute y gasta energías sobre un dique de mil millones de dólares y una abogada que no aboga, mientras una minúscula forma de vida nos confina y se encienden nuestras calefacciones y, en Chacras, esas acogedoras estufas a leña para echarse a ver Netflix, y la cuarentena nos lleva hacer bizcochuelos y filmar videos estúpidos, esta familia mendocina, en la calle San Martín de Luján, frente a la bodega Weinert, vive en realidad en Pampa y La Vía, pisando el barro, colgada de un cable de la luz de un vecino, y esquiva hay madera y ropa quemada, bajo el frío y saca escombros a la puerta, para nadie.

La Municipalidad de Luján de Cuyo les ha ofrecido 1000 ladrillones, algunas bolsas de cemento y algunos palos, pero con eso se hace muy poco, pero debe saber que no está sola en esto. Aquí, debiera la comuna tomar las riendas del caso y actuar con urgencia y, para empezar, alojar a esta familia en un lugar seguro, antes de que un pared se caiga encima de algún niño o adulto. A la par, organizar las ayudas propuestas convocando a donantes a una reunión, pasar la topadora y construir de modo urgente una solución habitable para estas personas, con la ayuda de su comunidad. 

Así estamos: sin salida a la vista, y se viene el fin de semana más frío del año. 

Junto a la casa, hay un grafiti desde hace años que anticipa y parece resumir todo el paisaje “Ver con calma y crimen es cometerlo”. No cometamos ese crimen.

Ulises Naranjo (texto y fotos) 

Si desean ayudar a la familia, pueden llamar a

Liliana Morales, 2612735197

Alberto Cabanillas, del periódico Correveidile de Chacras: 2615115979

Ulises Naranjo: 2616273100

Qué se necesita:

Materiales para la construcción

Artefactos de baño

Elementos para instalaciones eléctricas y sanitarias en general

Asesoramiento profesional

Muebles (roperos, camas, mesas, sillas, aparadores)

Electrodomésticos (heladera y cocina, especialmente)

Estufas y garrafas 

Vajilla

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