Lo maradoniano (en 100 palabras)

Lo maradoniano (en 100 palabras)

Atribulados por la partida del ídolo, los argentinos vamos armando por partes esa suerte de Frankenstein que fue "el Diego", un hombre pleno de claroscuros, pero también el que en una cancha demostró que el fútbol es una de las tantas formas de la poesía.

Rubén Valle

Rubén Valle

Pocos, contados con una mano o dos, son los que con su arte, oficio o talento lograron que su apellido equivalga a un adjetivo, a una forma de sintetizar ese valor diferencial que sólo garantizan los elegidos. Chaplinesco, borgeano, daliniano, piazzollesco, spinetteano, y, claro, maradoniano. De Diego para acá, cualquiera que muestre un acierto no exento de magia y creatividad, se dirá que hizo algo "maradoniano". Inevitablemente, hasta la genialidad revela su oscura contracara, su picardía de potrero, sus recurrentes "boutades". Pero hoy se reduce al gol más hermoso de todos los tiempos, el segundo a los ingleses. Poesía maradoniana.

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