Roberto Agüero: “Las cosas que tienen un costo también traen una ventaja"

Roberto Agüero: “Las cosas que tienen un costo también traen una ventaja"

Conversamos acerca de la historia de Bianco & Nero. Cómo nació, creció y se sostiene con tanto éxito. Conocimos una experiencia de vida realmente inspiradora. Además, charlamos acerca de la realidad política y económica del país. Una entrevista imperdible.

Paola Arcana

Paola Arcana

Roberto Agüero es el fundador de Bianco & Nero, una de las chocolaterías más tradicionales y famosas de Mendoza que actualmente cuenta con numerosas franquicias. Su historia resulta inspiradora porque da cuenta no sólo de cómo se gestó un gran negocio desde cero sino que a lo largo de su vida tuvo que enfrentar grandes desafíos que lo pusieron a prueba. Decidió en base a sus principios, valores y prioridades más importantes: su familia y sus afectos.

En MendozAprende, este espacio pensado para fortalecer nuestra capacidad emprendedora, analizar el panorama actual con el que nos desafía esta crisis, repensarnos, innovar y encontrar soluciones creativas; entrevistamos a Roberto en el vivo de Instagram de MDZ Online.  Conocimos en profundidad no solo su historia sino su mirada como empresario y ciudadano, sobre economía y política en este escenario tan desafiante que nos toca atravesar.

Roberto es abogado. Si bien tenía una gran proyección en su carrera, al poco tiempo de ejercer se encontró con un sistema que le generó profundas contradicciones, no solo por lo alejado que lo percibió del ideal de justicia que él tenía, sino porque advirtió que al trabajar con los conflictos ajenos era necesario que la gente tuviera problemas para que a él le fuera bien. En cambio, en su emprendimiento actual su progreso económico se vincula con momentos felices de sus clientes.

Entre medio, mientras se debatía acerca de su rumbo laboral, tuvo que enfrentar una enfermedad difícil como es el cáncer, situación que lo llevó a reafirmarse aún más en sus principios y afectos, y es cuando toma la decisión de no seguir ejerciendo su profesión.

Sobre su emprendimiento nos comentó que fue de casualidad. Nunca tuvo contacto con la gastronomía, ni siquiera venía de una familia dedicada al comercio. En la gastronomía comenzó a incursionar mientras transitaba su enfermedad para distraerse y también como una manera de poder agasajar a sus afectos que lo visitaban en ese momento. A su vez, su contacto con el chocolate se da en un viaje a Bariloche, ya recuperado, cuando va a comprar chocolate y conoce a la dueña del lugar: una mujer de 80 años de quien se hizo amigo y luego pasó a ser su discípulo, técnica que luego fue perfeccionando en Suiza.

- Si mirás en retrospectiva tu experiencia transitando tu enfermedad, ¿cuáles son los pilares en  los que te apoyaste para atravesarla?

- Una misma persona puede reaccionar de distinta manera de acuerdo al momento de la vida en que está. Yo estaba recién casado con todas las ganas de vivir, de proyectarme, de tener una familia; tenía un estímulo muy positivo. Mi diagnóstico era muy malo, pero lo que me planteé fue poner mi máximo esfuerzo, eso era lo que podía hacer, no podía pelear contra las reglas de juego, solo podía decidir jugar o no jugar, mientras me quedaba llorando perdía tiempo y tenía menos tiempo para jugar. Lo simplifiqué mucho y esa fue la decisión, hacer el esfuerzo y apoyarme muchísimo en los afectos.

- Te tocó decidir cosas transcendentales siendo muy joven, cuando quizás uno tiene puesta la mirada más en lo económico, sin embargo vos viste claro tus principios y la prioridad de tus afectos.

- Nunca fui voraz en lo económico pero no me gusta perder, ante un desafío trato de ganar y no me importa si es para mi o para otro como por ejemplo cuando participo en mentorías en la Facultad, en la incubadora de empresas; ahí es cuando tomo conciencia de las posibilidades que tenemos; muchas veces uno puede resolver cosas difíciles de otras personas con solo un llamado telefónico.

Nos acostumbramos a lo que tenemos y no lo valoramos. Mi padre tuvo una fabrica de cal y los obreros eran muy humildes y conviví con eso de muy chico quedándome a pasar días con ellos, y eso me llevó a ser consciente de diferentes realidades. Hoy por querer dar una mejor educación y seguridad privamos a los hijos de este contacto de realidad, y así es como perdemos el contexto y la dimensión de lo que realmente somos, un país con mucha pobreza.

Cuando tomás conciencia que tenés más posibilidades aumenta tu sentido de responsabilidad para con los otros.

Sobre cómo se fue desarrollando Bianco & Nero, nos contó que comenzó con su negocio en calle Arístides al ver que en Mendoza no habían bombonerías orientadas al público Mendocino. Luego la expansión vino de atender a las necesidades económicas personales y del mercado. Comenzó a incursionar en la pastelería cuando, al nacer sus hijos trillizos, tuvo la necesidad de incrementar sus ingresos. Así ingresa en el rubro de catering y, para tener mayor competitividad, complementó su oferta con la elaboración de helados.

El próximo salto fue el diseño de un sistema de franquicias. Que luego de años de experiencia hoy afirma que no elige inversionistas para sus franquicias, sino que están orientadas a familias que quieran vivir de un emprendimiento lindo y digno; apostando al desarrollo del cuentapropismo que es lo que advierte que se da en nuestro país.

"Tratamos de ser coherentes, cuando abre una franquicia la damos algunas pautas para que la imagen sea parecida a la nuestra pero no lo condicionamos porque el negocio tiene que sentirlo como propio. Me interesa que la gente piense, se involucre y participe activamente", afirmó.

Nos comentó además que son una empresa B certificada y que este año comenzaron un programa de inclusión para la contratación de empleados dado que al ser un trabajo de bajo riesgo y rutinario lo torna viable para ello.

- ¿Cómo se logra el desafío de sostener la tradición en el tiempo con una calidad inalterable en el producto?

- Nuestra propuesta fue hacer dentro de la categoría de alimentos placenteros, alimentos sanos. Por eso es que hay muchas tendencias que decidimos no seguir ya que es una forma de cuidar la calidad de nuestros productos y por ende a nuestros clientes. Por ejemplo pintar bombones, intentamos hacerlo lo menos posible porque no todos los colorantes son sanos, incluso en Europa esta tendencia se está retrayendo. Uno puede parecer quedado en el tiempo, pero la idea es no tomar un avance que va a ser un retroceso.

- ¿Te sentís una persona exitosa?

- La apreciación del éxito es relativa y subjetiva. Si el éxito se mide en dinero, nunca tuve el foco puesto ahí; además debemos dimensionar en el país en que estamos en el contexto del mundo, la riqueza no es lo que sobresale. Creo que el éxito se mide con una visión integral, un objetivo más interesante para mi es ser mejor padre, mejor esposo, mejor vecino, mejor colega.

En todos los aspectos estar competitivo es mas exitoso que destacarse en un ítem.

De la realidad actual que estamos viviendo ¿Qué es lo que mas te preocupa y qué es lo que te esperanza?

- Me está costando mucho ser optimista, veo que estamos haciendo los deberes muy mal, no solo desde lo político sino desde empresario. Dejamos pasar oportunidades permanentemente y somos cortoplacistas, hacemos tres veces bien una exportación y a la cuarta hacemos una picardía, todos somos responsables de nuestra cuota parte.

Veo de positivo que en Mendoza tenemos una cantidad de Universidades y potenciales que me hacen tener esperanza. Me flagela la falta de autoestima en la gente, que hemos destruido a partir de tanto subsidio y planes. Venimos de inmigrantes, nuestros bisabuelos vinieron con una mano adelante y otra atrás; el país se fue construyendo en base a esfuerzo y hoy no veo eso; si lo veo en otros lugares como Perú. Me parece grave porque va a costar mucho tiempo revertirlo, que no se si yo voy a ver.

- Y en esto que la gente se manifiesta más. ¿Evaluás que hay una mayor madurez en nuestro rol como ciudadanos?

- En buena medida llegamos hasta aquí por no involucraros. Creo que el secreto está en involucrarnos más y hacernos responsables de lo de cada uno en vez de tercerizar culpas. Debemos plantearnos qué es lo mejor que cada uno puede hacer desde su lugar, y también  cómo puede participar y poner límites como ciudadano, que no debe reducirse a votar.

En mi generación se ha producido un quiebre anímico y es muy útil juntarse entre amigos y apalancarse, armar círculos virtuosos, porque sino nos gana el desánimo y es lo que no podemos permitirnos, sobre todo pensando en nuestros hijos. Las cosas que tienen un costo también traen una ventaja, algo que tenemos que aprender. Pagar el costo y no sacar el beneficio, seria la picardía.

- ¿Cuál es el problema más grave que tiene nuestro país, el económico o el institucional?

- El institucional, no tengo la menor duda. Los problemas que tiene el resto del mundo en cuanto a recursos nosotros no lo tenemos, sin embargo vivimos de crisis en crisis porque las instituciones no funcionan. Si funcionaran el individuo que falla no prosperaría.  Me preocupa muchísimo que no hay independencia de poderes,  y eso es súper básico. Son cosas que deberían funcionar de manera automática, no es algo en que yo debería tener puesta la atención. Si las instituciones funcionarían estaríamos mas allá de esto.

- De la grieta ¿Qué opinás?

- La grieta no sirve, no entiendo los fanatismos, ni deportivos, ni religiosos. No lo puedo endentecer bajo ningún punto de vista, podes coincidir o no con las ideas, y seguramente todo tenga algo positivo.

No se puede avanzar con grieta, vivimos distraídos sin enfrentar los problemas. Nos quieta la posibilidad del pensar, y ese es nuestro mayor atributo como personas. Si renunciamos a eso en función de una idea no le encuentro sentido, paso a ser parte de un rebaño y dejo de tener independencia

Desde afuera ¿sabes qué ven? la enorme capacidad individual que tenemos y el fracaso que como equipo somos.

- ¿Qué opinas de esta corriente migratoria que se está dando?

- No se si el empresario que se va lo hace por el negocio o la familia, creo que cada caso puede ser distinto. Acá es difícil porque no hay seguridad jurídica, te cambian las reglas todo el tiempo y vos necesitas saber a qué estas jugando y cómo se juega, y eso genera un desgaste que no es productivo, entonces tiene un costo muy alto.

Pensar hoy en los empresarios me duele muchísimo; el gran desafío de la Argentina está en sustituir planes por trabajo y con menos empresas vamos a tener menos trabajo. Entiendo perfectamente bien al empresario que se va, es muy difícil encontrar acá el incentivo para decir “sigo haciendo el esfuerzo”, muchas veces se te quiebra el espíritu. El ex presidente de Uruguay, Mujica, era muy gráfico hablando de socialismo, reconocía que atraían las empresas porque se necesita de ese capital para el empleo y para hacer acciones sociales. Y acá parecería que no tienen siquiera esa viveza, sin empresas y sin empleo la cosa va a ser muy complicada.

- Habría que ver si detrás de esta grieta se esconde una verdadera diferencia ideológica

- Yo he ido perdiendo la inocencia, no creo que no sea intencional. Creo que es intencional y hay un montón de tonto útiles. No sabemos ni las noticiosas que consumimos porque cambiás de canal y tenés un país distinto; realmente las posibilidades de acceso a la información con certeza son muy limitadas.

- Me gusta mucho tu mensaje de que hay bases que tenemos que regenerar que no debieran estar en discusión en ningún sistema ideológico: un Poder Judicial independiente, una República, una democracia con capacidad real para ejercerla con respeto al pensamiento distinto y madurez para el diálogo y los consensos.

- La forma es muy fácil, cuando vos establecés políticas públicas de estado, ahí vas a pensar a largo plazo, esto es lo que te permite un Estado sano y no el corto plazo de sacar la ventaja de mañana.

Y el otro tema es que hemos desarrollado una resiliencia que nos da posibilidades porque la  pandemia pegó de manera distinta en la actitud de la gente, estamos tan acostumbramos a tener crisis, que nos reinventamos a una velocidad realmente rápida. El punto es que realmente tomemos conciencia de que somos un país pobre porque seguimos haciendo cosas con muchas incoherencias, por ejemplo becamos estudiantes extranjeros sin condiciones como sería trabajar un tiempo en el país.

Un atributo que tenemos es la educación, somos privilegiados desde ahí, en la medida que el empresariado y la Universidad trabajen en conjunto, con objetivos concretos, desde la investigación hasta la creación de un producto, el potencial que tenemos es monstruoso.

- Desde el punto de vista económico ¿cuál es tu mirada?

- La posibilidad de salida va a estar básicamente por la exportación, el mercado interno no va a ser atractivo y este tipo de cambio con un dólar alto va a permanecer por mucho tiempo; no va a ser una crisis corta. Desde el empresariado también tenemos que ser lo suficientemente serio para no arruinar el mercado. También hay que ver que tenemos condiciones peores que los vecinos que avanzaron todos con tratados de libre comercio mientras nosotros estamos durmiendo la siesta . Pero insisto nada que no se pueda revertir, porque oportunidades aparecen todo el tiempo; ahora el secreto está en no agarrar cualquier oportunidad, que no estemos en un estado de necesidad tal que te condicione o compre la voluntad por nada. Hay que ponerle cabeza y pensar. hay muchas cosas que se podrían destrabar por ejemplo la exportación de cordero vivo. Hoy es momento de gastar imaginación.

En el rubro de heladeros por ejemplo hay revuelo sobre que las micro franquicias van a bastardear el mercado y no podés resistirte a lo que se da en el mundo, en lo que hay que poner foco es cómo se regula y controla.

Sobre algunos cambios positivos que nos está marcando este contexto, Roberto destacó por un lado una cuestión de género, “las mujeres tienen más capacidad para ver muchas cosas al mismo tiempo, las tareas domestica, los chicos, la escuela y el trabajo, esto fortalece la capacidad para múltiples tareas. Y a nivel gerencial está habiendo cada vez mas espacios para mujeres por esta capacidad. Tenemos que aprender a complementamos para poder tener profundidad en un tema y atender todos los frentes al mismo tiempo”, afirmó.

Por otro lado dijo “la única chance que tenemos las pequeñas empresas es trabajar de modo cooperativo porque así vamos a optimizar un montón de cosas, sino las grandes cadenas nos van a comer. Y a su vez, siendo chicos y unidos vamos a tener más flexibilidad y vamos a responder mas rápido a las necesidades del mercado y mientras que los grandes que se van a mover necesariamente mas lentos. En esta crisis estoy viendo como nos estamos juntando y eso me alienta, veo un grado de participación más de colegas que de competidores y esto no era así hace unos años”.

Nos propuso salir del reclamo y la queja, que una vez que paguemos el costo de la crisis salgamos en busca del beneficio, que nos enfoquemos en qué podemos producir a partir de esto y destacó que “ha mejorado mucho el dialogo entre el Estado y la empresa, entre empresas y entre empleado y empleador”.

Finalizando esta entrevista, en la que se dio un intercambio de ideas sobre el estado de nuestro país, dijo “Ojalá esta charla sirva para pensar, sea de la misma manera o de otra. Lo importante dejar la semilla para pensar que es la gran responsabilidad para ya no pararnos más desde la grieta sino desde la individualidad de poder pensar”.

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