El club mendocino de lectura fácil que fomenta la inclusión cultural

El club mendocino de lectura fácil que fomenta la inclusión cultural

El acceso a la cultura y la información como derecho y necesidad social, es indispensable para el desarrollo de proyectos de vida. En ese sentido, un grupo de jóvenes con discapacidad intelectual del centro de día Programas Individualizados para la Vida Adulta (PIVA), formó un club donde trabajan la comprensión de textos y la accesibilidad cognitiva a la literatura universal a través de la lectura fácil

La lectura fácil es una técnica de redacción, adaptación y publicación de textos que promueve el acceso a la información y la comprensión lectora para personas que, por diversos motivos, no pueden sortear las barreras cognitivas que presentan los libros redactados en forma habitual. Estos textos están dirigidos principalmente a individuos con discapacidad intelectual y problemas de aprendizaje, aunque también pueden ser utilizados por inmigrantes con escaso manejo de un nuevo idioma, niños que empiezan a leer y adultos mayores.

El acceso a la cultura y la información como derecho y necesidad social, es indispensable para el desarrollo de proyectos de vida. En ese sentido, un grupo de jóvenes con discapacidad intelectual del centro de día Programas Individualizados para la Vida Adulta (PIVA), formó un club donde trabajan la comprensión de textos y la accesibilidad cognitiva a la literatura universal a través de la lectura fácil.

Este club coordinado por Carolina Lentini funciona desde el año pasado y ha venido trabajando principalmente en conjunto con la Biblioteca Popular Inclusiva Palabrazo, institución que cuenta con un importante material de lectura fácil, y en el último tiempo con la Biblioteca Pública General San Martín, donde en el último tiempo el grupo se reúne una vez por semana para debatir sobre los textos y desarrollar actividades vinculadas en conjunto.

Todo comenzó en base a una necesidad de los jóvenes del PIVA en acceder a libros de lectura fácil, ya que no encontraban un material adecuado en los circuitos editoriales y literarios convencionales. Esa problemática fue el puntapié inicial para un proyecto de investigación que derivó en la creación del club y, al mismo tiempo, en la difusión de su trabajo sobre lectura fácil y técnicas de accesibilidad cognitiva en distintas exposiciones realizadas por los propios usuarios.

carolina lentini es la coordinadora del nutrido grupo de jóvenes y adultos con discapacidad intelectual que buscan en la lectura un acceso a la cultura y la información.

Además de cubrir una necesidad social fundamental para el desarrollo personal, el club le permite a los jóvenes con discapacidad intelectual empoderarse en cuanto al uso de los espacios comunitarios como las bibliotecas, cuyo uno de sus objetivos principales es garantizar el acceso a la cultura y la información como derecho universal.

¿Cómo funciona el club de lectura fácil?

La dinámica de trabajo del club de lectura fácil del PIVA es relativamente sencilla, pero requiere mucha dedicación no solo de los jóvenes usuarios sino también de sus familias y los profesionales de la institución.

En principio, los participantes eligen mediante consenso un libro de lectura fácil. Estos textos son adaptaciones de obras originales, ya sea de índole narrativa o informativa, que utilizan técnicas especiales para garantizar la comprensión total del contenido. Algunas de sus claves son:

  • Mucho espacio en blanco
  • Frases cortas y concisas
  • Líneas de no más de doce palabras
  • Interlineado amplio
  • Anexos con los significados de ciertas palabras en los márgenes
  • Apoyo visual mediante ilustraciones 
  • Los textos literarios deben ser una recreación del autor sin modificar el significado y la esencia del original.
paradójicamente, los libros de lectura fácil son complicados de adquirir en mendoza, y pocas bibliotecas poseen ejemplares.

Una vez elegido el texto y cada uno con su ejemplar, la coordinadora Carolina Lentini plantea metas de lectura, como una cierta cantidad de páginas o capítulos, que los usuarios deben cumplir en una semana. Al mismo tiempo, aporta mediante un grupo de Whatsapp un audio de su propia lectura del libro y son los propios jóvenes quienes validan este recurso al marcarle a la coordinadora los aspectos a modificar, como pedirle más tiempo para buscar las páginas o que lea más despacio. “Se trata de un apoyo fundamental para ellos porque enfatiza el disfrute y la posibilidad del acceso a la literatura. Además es una herramienta muy importante para los que tienen más dificultades, ya que les permite seguir el texto al mismo ritmo que los demás”, explica a MDZ.

Finalmente el grupo se reúne durante dos horas, una vez por semana, para retomar lo trabajado (ello requiere una importante ayuda memoria en forma de apoyo visual) y realizar las actividades de comprensión que incluyen una puesta en común de las respuestas sobre las consignas enviadas y la dramatización de ciertas escenas, entre otras.

el club se reúne una vez por semana para debatir lo leído, participar de actividades y avanzar en los textos. los encuentros son en la biblioteca popular palabrazo y la biblioteca pública general san martín.

Cabe resaltar que las familias participan activamente en forma de apoyo. “Se involucran en la narración de experiencias para explicar contextos y acompañando a los jóvenes todos los días un ratito para leer y/o escuchar los audio libros. Eso ayuda a darles más training en el hábito lector y reforzar el vínculo afectivo”, cuenta Carolina.

¿Qué es PIVA?

Programas Individualizados para la Vida Adulta (PIVA) es un centro de día que brinda servicios destinados a jóvenes y adultos con discapacidad intelectual, así como orientación y apoyo a sus familias, con el propósito de acompañarlos en la construcción y concreción de proyectos de vida según sus necesidades, realidades e intereses.

Esta institución que forma parte del sistema no formal de educación permanente, funciona desde hace 15 años con dos ejes centrales: el Programa Individualizado de Tránsito a la Vida Adulta, destinado a los jóvenes desde los 14 años, y el Programa Individualizado de Vida Adulta, orientado a los adultos. Además ejecuta un programa educativo-terapéutico de Ocio Urbano que centra su objetivo en el buen aprovechamiento del tiempo libre.

En todos los casos, los profesionales trabajan con grupos reducidos y conformados por individuos agrupados según determinadas características, que al mismo tiempo van desarrollando un plan personalizado para cada proyecto de vida. Cabe mencionar que los programas y las actividades son dinámicos y responden a las necesidades e intereses que los mismos usuarios van planteando en sus encuentros.

“Trabajamos desde una metodología que se enmarca en una planificación centrada en la persona con discapacidad intelectual, abocándonos en detectar redes de apoyo en función de los intereses que tiene cada uno de los concurrentes para construir su proyecto de vida”, explica a MDZ una de las directoras de PIVA, Leticia Vázquez.

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