Encuentro con la lectura en la cárcel Almafuerte

En la principal cárcel de la provincia funciona una sala de lectura administrada por la Biblioteca Popular Chacras de Coria en la que, además de ofrecer servicios como préstamos, incentiva el acceso al aprendizaje y la información mediante la entrega de libros en los pabellones y el arribo de narradores orales.

Avatar del Nicolás Munilla

Nicolás Munilla

Encuentro con la lectura en la cárcel Almafuerte

gentileza

Las cárceles son ámbitos de encierro que albergan en su mayoría a reclusos provenientes de sitios con altísima vulnerabilidad social, estudios precarios e incompletos y escasas posibilidades de acceder a la información y el conocimiento. Para intentar contrarrestar ese fenómeno, la Biblioteca Popular Chacras de Coria trabaja en la promoción de la lectura en la penitenciaría Almafuerte, con una sala de lectura que funciona como puntapié inicial de un encuentro con las letras y el saber universal.

Se trata de un profundo trabajo que la biblioteca lujanina en uno de los sectores más postergados de la sociedad, que también se alinea con uno de los principios de las bibliotecas populares: la inclusión social y la educación de la población a través del acceso a la lectura y el fomento de las actividades culturales.

La iniciativa nació en el año 2012 cuando la BP Chacras de Coria creó una sala de lectura en el penal Almafuerte y la dotó con una importante colección gracias a donaciones de libros nuevos y usados por parte de socios y vecinos del distrito lujanino. Al año siguiente se presentó ante la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) el proyecto ‘La Biblioteca a tu encuentro’, una propuesta para ampliar las acciones dentro de esta cárcel mendocina. El plan fue aprobado por la entidad y se enmarcó en el plan nacional de lectura ‘Argentina crece leyendo’.

“Los objetivos de este proyecto están delineados en tres ejes: generar encuentros con la lectura en el ámbito de la cárcel, ampliar el contacto de las personas en situación de encierro con materiales literarios y visuales, y crear espacios de lectura en los pabellones para que los libros lleguen directamente a los internos”, expresó a MDZ la bibliotecaria Adriana Conte, una de las participantes de esta iniciativa de vinculación y desarrollo personal.

La sala de lectura de Almafuerte funciona al mismo ritmo que una biblioteca común, según Conte: “Se prestan libros y materiales audiovisuales a internos, personal penitenciario y docentes de las escuelas que funcionan en el penal, se realizan los procesos técnicos de los ejemplares y se recepcionan las donaciones que, en su mayoría, recibimos en la sede de Chacras que son trasladadas al penal por nuestros voluntarios. Para todo ello, se capacita a un interno que está a cargo de la sala”.

En ese marco, la biblioteca lujanina capacita tanto al personal penitenciario como a reclusos con buena conducta, con el objetivo de convertirlos en promotores de la lectura. “El trabajo con los internos fue muy interesante porque ellos mismos se transforman en intermediarios entre los libros y el resto de sus compañeros, ya que llevan los ejemplares a los pabellones y son los encargados de prestar y devolver los materiales. El compromiso que asumieron nos motivó a seguir en ese camino”, indicó la bibliotecaria.

Las actividades no se limitan al préstamo de obras. Narradores mendocinos y foráneos concurren al penal Almafuerte para dialogar con los internos, como José Luis Gallegos, Carlos Gutiérrez, Sergio Martínez y Florencia Duranti, entre otros. Además, en 2015 y gracias a la iniciativa del voluntario Jorge Reyes, se llevó adelante el Programa de Educación para la Paz, de Prem Rawat, con la exhibición de videos, la entrega de materiales impresos referentes al programa y la realización de actividades especiales en el Día Internacional de la Paz, que se celebra cada 21 de septiembre.

Almafuerte también participa anualmente de la Maratón Nacional de Lectura, organizada en por la Fundación Leer y que involucra a bibliotecas, escuelas y otras instituciones de todo el país, con actividades de lectura en el penal y donaciones y liberaciones de libros.

Por otra parte, la BP Chacras de Coria trabaja en el penal de mujeres Agua de las Avispas. “Colaboramos activamente en el proyecto ‘Agüita pa’ las avispas’, de la Biblioteca Mauricio A. López de la Universidad Nacional de Cuyo, que incluye talleres donde se generan instancias de encuentro entre las internas del penal bajo los preceptos de creatividad y reflexión”, acotó Conte.

Finalmente, la bibliotecaria mencionó que están trabajando en la formación de una biblioteca móvil para la penitenciaría San Felipe, orientada a los jóvenes con dificultades en la lectura, proyecto que nació por iniciativa del narrador Carlos Gutiérrez. “Lo especial de esta herramienta es que tendrá textos de ‘lectura fácil’ que pueden ser leídos y entendidos por quienes sufren problemas de comprensión lectora, abriéndoles una puerta a la cultura y el conocimiento”, añadió.

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?