Se hacían pasar por sindicalistas o empresarios para asaltar escribanías
Dos hombres fueron condenados y otro irá a juicio por haber integrado una banda que haciendo inteligencia previa y fingiendo ser sindicalistas o empresarios que necesitaban certificar una firma, cometía asaltos a mano armada en escribanías de la zona norte del conurbano bonaerense, donde robaron alrededor de 400 mil pesos.
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La banda de "Los Roba Escribanos" fue desbaratada gracias al seguimiento de un teléfono celular tras una investigación del fiscal Patricio Ferrari, del Área Ejecutiva de Investigaciones Criminales de San Isidro, quien les atribuyó tres hechos, uno en San Isidro y dos en Vicente López, pero sospecha que, por el modus operandi y las escuchas telefónicas que hay en la causa, la misma organización pudo haber cometido otros asaltos en escribanías y estudios jurídicos del conurbano.
De los tres detenidos que tiene la causa, dos de ellos, identificados como Matías Jorge Ballón (35) y Germán Facundo Rivero (35), ya pactaron con el fiscal Ferrari una pena de seis años de prisión en un juicio abreviado homologado ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 6 de San Isidro.
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El tercer imputado, Sergio Martín Almada (38), ya fue elevado a juicio oral aunque también podría firmar en las próximas semanas un juicio abreviado.
Los tres fueron imputados de tres hechos de "robo doblemente calificado por el uso de arma de fuego y por haber sido cometidos en lugar poblado y en banda".
La investigación del fiscal Ferrari y de los detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de San Isidro, determinó que Ballón y Almada -ambos concuñados-, eran los encargados de entrar a robar a las escribanías, mientras que Rivero era quien los esperaba afuera y actuaba de chofer y de campana.
Según el requerimiento de elevación a juicio del fiscal, el primer hecho que les atribuyen a la banda es el asalto a la escribanía Ruzzante, ubicada en avenida San Martín 2492 de la localidad bonaerense de Florida, partido de Vicente López, donde el 6 de mayo de 2016 robaron 15.000 pesos, camperas y celulares.
El segundo hecho ocurrió el 27 de mayo de 2016 en la escribanía Rospide ubicada en la calle Acassuso 645 de San Isidro, a tan solo dos cuadras de los tribunales locales, donde funciona una comisaría y las oficinas de la fiscalía que ahora los encarceló.
Este hecho quedó grabado a dos cámaras de alta definición cuyos videos luego fueron clave para la posterior identificación de los imputados Ballón y Almada.
Los dos asaltantes redujeron a doce personas, entre ellos la escribana, sus empleados y clientes que realizaban una operación inmobiliaria, y se llevaron 147.000 pesos -el mayor botín de la banda-, una campera y un teléfono celular.
El tercer y último hecho que les imputaron fue el robo a la escribanía Herrán, situada en Anchorena 1346 de La Lucila, partido de Vicente López, donde el 5 de agosto de 2016 amenazaron y redujeron a cinco personas y escaparon con 83.000 pesos y 10.000 dólares, un celular, dos mochilas y otros objetos de valor.
El error cometido por la banda fue que uno de sus integrantes, Ballón, utilizaba para llamar a las escribanías antes de los robos y hacer inteligencia, un teléfono celular de los denominados "bolseros" -a nombre de una identidad falsa-, pero que continuaba utilizando después de los asaltos para hablar con sus cómplices y que incluso tenía como perfil de Whatsapp la foto de su esposa.
Fuentes judiciales indicaron a la agencia Télam que para identificar esta línea fue clave el aporte de la escribana de San Isidro, Mariana Rospide, quien con la lista de llamados entrantes del día del robo marcó como sospechoso un celular que no correspondía a un cliente habitual y podía ser el del hombre que antes del asalto llamó para preguntar los horarios y avisar que necesitaba pasar a certificar una firma para una empresa.
Ferrari ordenó la intervención de ese celular y gracias a las escuchas y las tareas de campo de la DDI de San Isidro se pudo identificar al poseedor del celular como Ballón y a su concuñado Almada y a Rivero como sus cómplices.
El mismo celular había sido utilizado para llamar a otros escribanías asaltadas -como las dos de Vicente López-, y las preguntas eran siempre las mismas: averiguaban los horarios de atención y avisaban que iban a pasar "para certificar una firma", "hacer un poder para una empresa" o "firmar un estatuto para un sindicado".
En una escucha se pudo determinar que el 22 de julio de 2016, la banda entró a robar a unas oficinas de San Miguel, tuvieron un enfrentamiento armado con un policía que estaba de civil y uno de los tres asaltantes, identificado como "NN Javi", terminó herido y detenido en el lugar, mientras que Ballón y Almada escaparon.
Tras una serie de allanamientos pedidos en las localidades de Loma Hermosa, Mariano Acosta, José León Suárez y Avellaneda, el grupo Halcón de la policía bonaerense y la DDI de San Isidro detuvo a Ballón, Almada y Rivero, quienes registran antecedentes y condenas previas.
En los procedimientos, la policía secuestró varios elementos que los incriminaban en la causa: casi 60.000 pesos y 3.000 dólares en efectivo, un maletín y una pistola 9 milímetros como los que tenía Almada en el robo de San Isidro, una campera que fue reconocida por una de las víctimas y el Volkswagen Surán rojo a nombre de la mujer de Ballón similar a la que quedó filmada por cámaras municipales en la esquina de la escribanía asaltada en San Isidro.
En la casa de Ballón se secuestró la misma remera de mangas largas con letras estampadas y zapatillas negras marca Puma que de acuerdo a los videos, vestía este imputado durante el robo en San Isidro.

