Un cumpleaños redondo como novelita de César Aira
A esta altura de su prolífica producción, se podría decir que la fórmula de César Aira es casi tan efectiva y reconocida como la de la Coca Cola. Y, sobre todo, igualmente disfrutable.
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Por pequeña que parezca, en el universo del escritor de Pringles una simple anécdota echa a andar la noria de sus "novelitas" (así gusta llamarlas el autor, no despectivamente sino por extensión) y el resultado nunca dejará de ser inconfundiblemente airano.
Su particular mecánica de trabajo consiste en un minúsculo disparador anecdótico para, desde esa plataforma engañosamente frágil y a veces hasta pueril, desarrollar historias apasionantes, divertidas o sorprendentes. A la par -y he aquí otro sello de autor-, Aira se las ingenia para vampirizar los más variados detalles biográficos y mostrar la trastienda de su oficio.

Cumpleaños parte desde un punto de llegada: los 50 años del escritor. "Uno se da cuenta que no tiene veinte años, de pronto advierte que ya no es joven... y mientras tanto el mundo cambió; mientras uno estaba pensando en otra cosa", apunta Aira, mientras advierte que esa cifra redonda no le preocupa especialmente sino que más bien representa un estímulo por lo que habrá de depararle el futuro.
El novelista reconoce no haber esperado el medio siglo para hacer el balance de rigor. Apostaba a un porvenir como a otra página en blanco para llenar entusiastamente con los sueños postergados y aquellos desafíos que aguardan un mejor momento para pedir pista.
A partir de que detecta que vivió toda su vida convencido erróneamente acerca de las formas de la Luna, el narrador filosofa copiosamente sobre el origen de las certezas, su dudosa capacidad para vivir y cómo la realidad y la muerte juegan sus cartas en el trabajo de escritor pero, también, en el rol de lector.
"Para escribir hay que ser joven; para escribir bien hay que ser un joven superdotado. A los cincuenta años ya se ha perdido gran parte de la energía y la precisión", concluye Aira, un ilusionista que no es joven, no es superdotado ni tiene cincuenta años, pero que hoy -y sin mayor discusión- es uno de los grandes escritores argentinos.
Cumpleaños
César Aira
112 págs.
$229

