Desborde en El Carrizal: dicen que no hay riesgo para la población
El desborde de El Carrizal generó alerta en una primera instancia, pero desde el Departamento General de Irrigación aseguran que no hay riesgo para las poblaciones y cultivos que están "aguas abajo" de la represa. Sí evalúan los impactos que puede tener la obra de ampliación del volumen de la represa que, estiman, estuvo mal hecha. En ese sentido, para analizar la situación es necesario bajar la cota del Dique. Esa maniobra no se realizará ahora para evitar consecuencias mayores y esperarán a que se habilite nuevamente el riego. Por eso la zona que se inundó seguirá bajo el agua al menos hasta agosto.
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"No hay ningún tipo de riesgos. Una vez que baje el agua se van a hacer los trabajos. Podríamos decidir bajar el agua ahora, pero perjudicamos a los regantes y además se están haciendo obras en los cauces y se está realizando una obra hidroeléctrica. Por eso cuando baje el agua por el riego vamos a hacer un terraplén bien hecho", explicó a MDZ Sergio Marinelli, superintendente General de Irrigación. El funcionario explicó que si detectaran algún riesgo para la población, sí ejecutarían un operativo para erogar agua y "vaciar" el dique.

El desborde se produjo, según los primeros peritajes, por el colapso de un terraplén de material compactado en uno de los márgenes de la represa. Las sospechas apuntan a que la obra no se realizó con los controles necesarios y por eso ante la presión del agua, colapsó. "Parece que pusieron material sin la compactación necesaria y por eso no resistió", aseguraron desde el Gobierno anoche.
La obra tuvo mucha controversia cuando fue ejecutada por falta de estudios técnicos. La intención era aumentar el volumen de la represa para estirar su vida útil. El Plan consistía en un recrecimiento del aliviadero, a través de la "construcción en una extensión de 253.70 metros de una estructura de hormigón armado que se inserta en el vertedero actual con un perfil hidráulico compatible" para incrementar el nivel de vertido en 1.50 metros. Eso implicaba también que aumentara la altura y potencialmente la superficie inundada del embalse. Como obras complementarias se hicieron taludes a los costados y allí estaría el problema.
Justamente Irrigación realizó obras complementarias para mitigar el impacto de las crecidas y ese informe consta en Fiscalía de Estado, tras la denuncia que realizaron los clubes el año pasado.
La obra era para aumentar la vida útil de la represa en 30 años y recuperar un 54% el volumen. La obra la realizó una empresa de San Rafael, pero las dudas no están en la construcción de cemento, sino en los terraplenes laterales que estarían ejecutados sin la compactación necesaria para que sean impermeables. Antes de iniciar los trabajos hubo una fuerte polémica por la viabilidad técnica y la conveniencia. Un informe realizado por la Universidad Nacional de Cuyo avaló finalmente el trabajo.
Pero además, hay quienes aseguran que hubo clubes que avanzaron con obras y espacios que están en la zona "inundable" del dique, es decir fuera de la línea establecida para construir. Incluso los conflictos por las consecuencias que podría tener la ampliación del volumen comenzaron antes de la ejecución de los trabajos y terminó con una denuncia en Fiscalía de Estado por parte de los clubes. Ese expediente generó un pedido de informes que Irrigación contestó con un detalle de estrategias de mitigación de las consecuencias que tendría el aumento del volumen de agua. Ese sería lo que falló.
El Carrizal es un embalse construido en la década del 70 y regula el agua del río Tunuyán. Esta temporada hubo mayor disponibilidad de agua y por eso ahora está al 100% de su capacidad, es decir en la cota más alta posible. Según el informe de Irrigación, tiene 321 hectómetros cúbicos de agua.


